Aumentan estudios científicos inservibles

Investigadores están preocupados por la falta de credibilidad de los estudios

11/01/2017 11:08
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A Galileo y Newton, no les bastaba con hacer estudios científicos capaces de cambiar la historia, sino que debían experimentar por su cuenta y delante de sus compañeros, quienes también experimentaban solos, para quedar completamente convencidos de sus descubrimientos.

A esta forma de presentar los estudios se le conoce como principio de reproducibilidad, lo que ha sido fundamental desde entonces para la ciencia; sin embargo, esa garantía se ha ido perdiendo.

Investigadores de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda, manifiestan su preocupación por la falta de credibilidad y fiabilidad de los estudios científicos de la actualidad. Por ello, han firmado un acuerdo que pide recuperar todo lo perdido.

John Ioannidis, médico e investigador de la Universidad de Stanford, y principal autor del documento, indica que como uno de los pioneros de la “metaciencia”, (disciplina que analiza el trabajo de otros científicos y comprueba si se están cumpliendo con las reglas fundamentales de la ciencia) ha descubierto que el 85% de los esfuerzos de investigación “se acaban desperdiciando”.

“Se trata de estudios que no llegan a aplicarse nunca en la clínica o que lo hacen de una forma negativa, y también muchos otros que se abandonan en etapas muy tempranas. La mayor parte de las veces los experimentos no están bien diseñados”, indica.

Por ejemplo, menciona, sólo entre el 10 y 20% de los estudios con animales, son aleatorizados para evitar los sesgos. En estudios clínicos con humanos, sucede algo similar.

“El 5% sigue todos los pasos correctamente. El problema afecta a casi cualquier disciplina de la ciencia”, denuncia.

Muchos estudios son inválidos

Ioannidis publicó en 2013, un estudio que afirmaba que hasta el 95% de los estudios pueden ser falacias sin rebatir. Una investigación más reciente invalidó miles de estudios de neurociencia que se realizaron con resonancia magnética.

El especialista señala que el problema no reside únicamente en los científicos, sino que también en las universidades, revistas científicas, agencias financiadoras y el resto de actores del sistema.

“Antes se analizaban los datos en bruto, los autores iban a las Academias a reproducir sus experimentos delante de todo el mundo, pero ahora esto se ha perdido porque los estudios se basan en seis millones de folios de datos brutos”, dice.

El problema, añade, es que en la mayoría de los estudios no da acceso a los datos brutos, lo que impide comprobar los resultados.

“Se creen lo que ven, pero no hay forma de comprobar que es cierto, y además no podemos usar esos datos posteriormente porque se han esfumado”, menciona.

Por su parte, Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), añade que las editoriales son otras culpables, porque prefieren publicar hallazgos espectaculares.

“No hay que olvidar el papel cómplice de determinados grupos editoriales, frecuentemente de revistas top, que prefieren publicar resultados inesperados, novedosos, espectaculares, que generan mucho ruido e impacto, antes de asegurarse y verificar sistemáticamente la fiabilidad de los mismos”, dice.

Otro de los retos a los que se enfrenta la ciencia, es que últimamente se publican estudios con datos nuevos significativos estadísticamente y que apoyan una teoría determinada, pero que no aportan nada valioso o peor, terminan sustentando interpretaciones previas erróneas.

“Esto, lamentablemente, no es descubrimiento científico, sino autoengaño. Puede multiplicar la cantidad de falsos positivos”, señala Ioannidis

Estudios son deficientes

Juan Lerma, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante y editor de la revista Neuroscience, menciona que este acuerdo también evitará las investigaciones deficientes.

“Recibo unos 2.000 estudios al año, y veo una deficiencia general en cómo tratan los datos estadísticos. Se publican demasiados estudios y demasiado deprisa”, lamenta.

La rapidez de las investigaciones es otro problema que se debe resolver, pues no se pueden profundizar en los resultados como es debido.

“Hace falta una reflexión general sobre el exceso de publicación y las presiones por sacar estudios, las universidades miden los resultados al peso, y eso es un error”, dice.

Con esto, aclara, no se está diciendo que los trabajos estén mal, sólo que muchos resultados requieren técnicas muy complejas que muy pocas personas aprenden a dominar.

Manifiesto por una ciencia reproducible

El manifiesto firmado por los investigadores, propone medidas para evitar más prácticas en todas las fases de la investigación, así como publicar datos brutos y aquellos estudios con resultados negativos.

“Se trata es de volver a sus principios básicos”, afirma Ioannidis.

Montoliu reconoce indica que este es un tema muy importante que debe ser obligatorio para los estudiantes de doctorado.

“O ponemos freno a esta pérdida en la reproducibilidad de los resultados científicos o nos cargaremos todo el prestigio y credibilidad que, de momento, la clase científica parece tener acumulada”, dice.

(Con información de El País)


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