¿Es bueno hacer balances de fin de año?

Nos ayudan a crecer y aprender si se hacen correctamente

28/12/2016 12:28
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Con el fin de año vienen los pensamientos de todo lo que vivimos, tanto lo bueno cómo lo malo, lo que en ocasiones nos deprime o nos frustra.

Estos efectos hacen pensar, ¿qué tan recomendables son estos balances?, ¿son necesarios? Expertos aseguran que sí porque nos ayudan a aprender.

“Cuando miramos el pasado de forma crítica, con la intención de aprender de la experiencia y no repetirla en el futuro, lo que a menudo nos encontramos, paradójicamente, es que los viejos patrones de comportamiento vuelven una y otra vez”, explica Miriam Ortiz de Zárate, psicóloga y directora del Centro de Estudios del Coaching, en Madrid.

Hacer estos balances es el primer paso para comenzar el año con frescura, buena actitud y decisión para lograr los que nos propongamos. La clave es identificar las cosas que deseamos dejar ir, buscar la manera de honrarlas y así darles un buen final.

“Podemos escribir una carta al rasgo de personalidad o comportamiento que queremos dejar atrás, por ejemplo, agradeciendo el tiempo que nos ha acompañado y reconociendo en qué situaciones nos fue útil”, recomienda.

Por su parte, Isabel Aranda, doctora en psicología organizacional y coach, considera que el repaso del año es la mejor forma de hacernos cargo de nuestras experiencias, aprender y fortalecernos mentalmente.

¿Cómo hacer el balance?

Existen muchas herramientas que nos ayudarán a ser más conscientes sobre cómo funcionamos, además de que nos permitirán tomar distancia sin dejarnos llevar por las reacciones emocionales y evitarán que el análisis nos afecte.

Una de las formas de realizar los balances, es la Naikan que sugiere Óscar Martínez Zulueta, psicólogo y experto en mindfulness con sede en Vitoria, la cual consta de tres sencillas preguntas:

  1. ¿Qué he recibido?
  2. ¿Qué he dado?
  3. ¿Qué problemas he causado?

“Si empezamos a dar vueltas a juicios e interpretaciones, a cómo nos hemos sentido… nos podemos perder. Pero Naikan ayuda a ver la realidad y darte cuenta de que recibes bastante más de lo que das”, explica Zulueta.

Añade que pocas veces concienciamos sobre lo que nosotros hacemos por el mundo, tanto para bien como para mal, por lo que está reflexión nos ayudará a crecer.

“Pensamos poco en los problemas que causamos a los demás. Este es un ejercicio que nos ayuda a salir de nuestro egocentrismo, y también ver las cosas positivas. Te lleva a desarrollar un sentimiento profundo de gratitud al darnos cuenta de todo lo que recibimos”, dice.

Asimismo, menciona que si este año se sufrió una pérdida muy dolorosa o hemos dado miles de vueltas a un problema, lo mejor es mirar hacia adelante y dejar el pasado atrás.

“Uno mismo tiene que decidir cuál es la opción más adecuada, pero siempre es interesante buscar nuevas maneras de hacer las cosas y centrarse en aspectos de la realidad diferentes a los que estamos acostumbrados a mirar”, subraya.

Escribe lo que viviste

Aranda propone otro método que consiste en escribir, dibujar o hacerlo a través de la expresión corporal, es decir, sacándolo de la cabeza y proyectándolo hacia afuera.

Si se hace escribiendo, se deben trazar dos columnas. En la primera anota los hechos y en la otra cómo nos sentimos con ellos.

“Esto nos ayudará a liberamos del posible peso que tengan pero también nos da oportunidad de coger perspectiva y reestructurar las experiencias, darles otro sentido o relativizarlas. Muchas veces creemos que todo ha ido muy mal pero si hacemos un listado de buenas experiencias del año, vemos que superan a las negativas o que al menos son muy cuantiosas”, detalla.

Hz un equilibrio

Con cualquiera de los métodos, lo importante es hacer una buena interpretación de los hechos y encontrar un balance.

“Al tomar consciencia de cómo han ido las cosas y cómo yo las he interpretado gano en madurez y capacidad de acción”, señala Aranda.

El psicólogo Xavier Savín, concuerda con esto y añade que no se trata de hacer volar la mente al hacer los balances, porque eso nos lleva a menospreciar nuestros éxitos.

“Tendemos a recordar con mayor intensidad los sucesos desagradables”, menciona.

La forma de evitarlo, añade, es buscando información objetiva como una lista de los lugares que hemos visitado, las personas interesantes que hemos conocido o los proyectos que hemos realizado.

“Nuestra autoestima no depende de lo que te ha sucedido este 2016, depende de lo que eres capaz de recordar sobre lo sucedido”, afirma.

Otra forma de pensar en positivo, según la psicóloga Nuria Costa, es fijarse metas, ya sea que se cumplan o no.

“Las metas nos dan esperanza y nos reconfortan psicológicamente”, concluye.

(Con información de Verne)


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