¿Cómo saber si eres una persona tóxica en una relación?

Todos tendemos a echarle la culpa al otro por los problemas en nuestra relación, pero muchas veces el problema somos nosotros mismos

18/11/2016 8:45
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Lo bueno de conocer si eres tú la culpable, es que depende de ti salvar la relación.

Todos tendemos a echarle la culpa al otro por los problemas en nuestra relación, pero muchas veces el problema somos nosotros mismos. Lo bueno de saber si eres tú quien está destruyendo la relación es que puedes solucionarlo, y vivir una vida plena y feliz.

Estas conductas son las que tienes que revisar para saber si eres tú quien genera o propicia problemas en la relación:

  1. Das vuelta las cosas

Sea lo que sea que esté pasando, das vuelta las cosas y él o todos los demás son los culpables de lo que te sucede. Para remediar esto tienes que pensar conscientemente que, a menos que alguien te haya puesto un arma en la cabeza para que hagas algo, o dejes de hacer algo, tú eres la única persona responsable de tus propias decisiones.

  1. Eres una persona negativa

Primero debemos marcar la diferencia entre negativa y realista; hay una línea fina entre las dos. Si eres de las personas que ve los pro y los contras llegando a un balance entre ambos antes de tomar una decisión, entonces estamos hablando de una persona realista. Por el contrario, las personas negativas solo son capaces de ver lo malo en todo, hasta en lo que es bueno.

  1. Vives criticando

Todos tenemos la tendencia de criticar a los demás, pero hay un límite. La sabiduría de no ser una persona tóxica está en tratar de encontrar un balance entre los impulsos de criticar e invertir el 50 por ciento de nuestro tiempo para concentrarnos en nuestros propios defectos y tratar de ser mejores.

  1. Notas que los amigos no te duran

Te cuesta muchísimo encontrar y mantener nuevas amistades, o notas que muchos de tus amigos de años, se están comenzado a alejar de ti. La reacción y comportamiento de tus amigos son una gran señal que puedes usar para darte cuenta de si algo ha cambiado en ti que está haciendo que las personas que te rodean, incluyendo a tu esposo o novio, terminen saliendo de tu vida.

  1. Piensas que ser brutalmente honesta es una de tus virtudes

Ser honesta es una virtud que no todas las personas poseen; el problema no radica en la honestidad, sino en cómo la dices. Nadie necesita que le digas la verdad de una manera brutal, de una forma en la que sabes que vas a causarle daño. Recuerda que las mismas cosas se pueden decir sin necesidad de herir.

  1. Siempre armas discusiones

Con amigos, tu pareja, tu familia, siempre encuentras la forma de comenzar una discusión. Por lo general te haces la víctima para lograr esto. Mientras discutes, te das cuenta de que lo que estás haciendo no tiene sentido y que no tienes la razón, sin embargo haces que las cosas sigan escalando y escalando, con un énfasis en colocarte a ti como la víctima. Sientes que no lo puedes controlar y que es como una adicción.

  1. Te gusta controlar a todos y todo 

Manipulas y haces lo que sea (peleas, te haces la enferma, lloras, etc.) con tal de que tu esposo no haga lo que él quiere hacer. Muchas veces en el medio de la tormenta que creaste de una gota de agua, te das cuenta de que ni siquiera te importa lo que estás tratando de controlar, pero no te detienes, sientes la necesidad de lograr que las cosas se hagan cómo tú quieres.

  1. “No me importa lo que los demás piensen de mí. Yo soy como soy”

Sabes que eres insoportable cuando quieres serlo, sin embargo, no piensas que debes cambiar. Te escudas detrás de la teoría de que los que te quieran, te van a querer cómo eres. Pero la realidad es otra. No vives sola en el mundo, y tu libertad siempre termina en donde comienza la del otro. Parte de vivir en sociedad se trata de hacer lo posible para vivir en armonía.

  1. Te ofendes con mucha facilidad

No te cuesta nada ofenderte. Mi abuela solía llamar a este tipo de mujeres “reinas ofendidas”. A ti te encanta decirle a los demás lo que piensas de la manera más brutal, pero no te aguantas nada de regreso y cuando no sabes cómo ganar una pelea, entonces te haces la víctima.

  1. Culpas a tu pareja de todo

Te cuesta aceptar tus errores y la salida más fácil es echarle toda la culpa a tu pareja. De esta manera ya no tienes que cuestionarte… porque eso sí que te da miedo.

(Con información de UPSOCL).


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