El uso de cotonetes podría reventar los oídos

Las perforaciones traumáticas más frecuentes y provocadas por las personas son por el uso de cualquier objeto que penetre por el conducto auditivo.

02/02/2015 8:35
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La otorrinolaringóloga del Hospital General de Occidente (HGO) de Jalisco, Marisol Ruvalcaba Macías, dijo que usar cotonetes de algodón, así como los golpes, la elevación de la presión arterial y los cuadros infecciosos en vías respiratorias, son factores que provocan que los oídos se revienten.

Indicó que las perforaciones traumáticas más frecuentes “y provocadas por las mismas personas son por el uso de cotonetes, aplicadores, llaves o cualquier objeto que penetre por el conducto auditivo externo, lo que daña la membrana timpánica”.
 
Indicó que generalmente, la membrana timpánica puede sufrir una perforación, debido a la presión de alguno de sus dos lados, ya sea que dentro de la caja timpánica (que es donde se encuentra el aparato de la audición) se produzca una infección, se acumule el líquido y la presión aumente a tal grado que se perfora.
 
Manifestó que también puede suceder si la presión viene de la parte exterior por algún golpe.
 
Destacó que cuando se revienta el oído, el paciente siente inmediatamente un dolor intenso que va acompañado de sangrado por el conducto y cuando es infeccioso se presenta también líquido.
 
Subrayó que la mayoría de los casos donde se presenta este problema es en la etapa infantil y aún más en los menores que se encuentran al cuidado en las guarderías, en alergias o con padres que fuman en casa.
 
Detalló que al momento de que se tapan los oídos por la alta presión, una técnica para destaparlos es masticar un chicle, hacer un movimiento de mandíbula o con bostezos.
 
Mencionó que el taparse la nariz y echar aire hacia dentro no se recomienda, puesto que no se calcula la fuerza con la que emitimos la presión y eso puede provocar que se perfore el tímpano.
 
“El problema no es que supure el oído, sino que no cierre la membrana timpánica, ya que al quedar abierta o que no cicatrice, las consecuencias son la existencia de una infección crónica, y el contacto directo del exterior hacia el oído provoca que virus y bacterias constantemente estén presentes”, afirmó.
 
Puntualizó que puede haber pérdida de la audición y alteraciones en el equilibrio.
 
Precisó que el tratamiento para este problema es con base en medicamentos, como antibióticos, antiinflamatorios y antistamínicos, de acuerdo con el número de cuadros que haya presentado el paciente.
 
Resaltó que entre menos gotas, medicamentos y limpieza se realice en los oídos es mucho mejor, “se debe acudir al médico para su revisión en caso de que exista algún problema cada tres o seis meses”.

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