Errores que debes evitar con los juguetes sexuales

Aunque incrementan el placer, pueden dañar la salud si no se utilizan bien

27/11/2016 10:49
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Cada vez más personas utilizan los juguetes sexuales, ya sea individualmente o en pareja, pues incrementan el placer y hacen el encuentro más divertido.

De acuerdo a un estudio del Centro de Promoción de la Salud Sexual, en la Universidad de Indiana, además del placer que otorgan los juguetes, aportan otros beneficios como promover comportamientos saludables en las parejas y mejorar la función sexual.

Sin embargo, los juguetes también pueden provocar problemas de salud si no se utilizan correctamente o se tiene una inadecuada higiene.

Para que esto no te ocurra, a continuación te decimos los siete errores más comunes al utilizar juguetes sexuales que debes evitar.

No lavarlos bien

El doctor Gerardo Ventura Serrano, secretario de la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia (AEGO), explica que para desinfectar los juguetes hay que ponerlos a hervir.

“Otra opción es recurrir a espumas detergentes-desinfectantes como las que se usan en el ámbito quirúrgico, las cuales hay que dejar actuar durante 10 minutos” dice.

Añade que la limpieza debe hacerse al terminar de usarlos y antes de introducirlo al cuerpo, o de lo contrario el cuerpo se expondrá a virus, bacterias y hongos.

No fijarse en los materiales

Actualmente la mayoría de los juguetes están hechos de silicón que son resistentes al agua y previenen la formación de bacterias u hongos,, pero hay otros hechos con gelatina de goma que proviene de los “ftalatos”, los cuales son contaminantes para el medio ambiente.

“Se añade a los plásticos para dotarlos de flexibilidad”, describe Josetxu Gorospe, brand manager de la marca de artículos eróticos LELO España y Portugal

Guardarlos en el mismo lugar

Oscar Ferrani, divulgador sexual y asesor de las jugueterías Amantis, menciona que cada juguete debe guardarse en diferentes sitios.

“Materiales más gelificados, como algunas mezclas plásticas con distintas fórmulas para su fabricación, pueden reaccionar al contacto con otras distintas, alterando sus cualidades originales y llegando a suponer algún riesgo para la salud”, menciona.

Por ello, indica se deben guardar bien lavados y secos en un estuche individual.

“Lo mejor es dejar que se sequen al aire un buen rato y nunca guardarlos estando húmedos. Sobre todo en el caso de las llamadas ‘cyber-pieles’, ya que puede suponer la muerte prematura de tu juguete o su transformación en un ‘bosque’ de microorganismos indeseables”, indica.

Meterlos a la bañera

Es importante conocer las características de cada juguete, ya que no todos están hechos para el agua, sobre todo si requieren de corriente eléctrica.

“Nunca juguemos con él dentro del agua o cerca de ésta”,  detalla Elsa Viegas, cofundadora y diseñadora de Bijoux Indiscrets.

No utilizar protección

A pesar de que hay juguetes para parejas, cada tipo debe ser de uso personal e intransferible.

El Ministerio de Salud, a través del Plan Nacional sobre Sida, sugiere utilizar preservativos cuando se compartan para reducir el riesgo de contraer infecciones como “la clamidia, la sífilis o el herpes, o incluso de hepatitis B, hepatitis C, o VIH, si entra en contacto con la sangre”, dice el doctor Gerardo Ventura. 

No utilizar los correctos

María José Rodríguez Jiménez, enfermera y experta en sexología de Dolce Love, menciona que se deben elegir juguetes sexuales dependiendo el área que se quiera estimular.

“Si queremos estimular el clítoris y usamos dispositivos pequeños, no debemos usarlos para la penetración, ya que pueden resbalar. Extraer un cuerpo extraño de la vagina es una técnica sencilla, pero de otras partes del cuerpo, como el ano, puede llevarnos al quirófano”, resalta.

Otro ejemplo son los simuladores de sexo oral, los cuales no deben utilizarse en otras técnicas porque se pueden tener efectos contrarios a los esperados.

No utilizar lubricantes adecuados

Para cualquier dildo o juguete que pueda introducirse en el cuerpo, es necesario utilizar un lubricante.

Los más recomendados son los de agua porque son compatibles con cualquier material. Los de aceite son los que se deben evitar.

“Es cierto que resbalan estupendamente, pero terminan alterando la flora vaginal o anal haciéndola menos resistentes a agentes externos o infecciones varias. Con los juguetes puede pasar lo mismo, alteran sus cualidades originales con diversas consecuencias indeseables”, subraya Ferrani.

(Con información de El País)


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