¡Feliz regreso a clases!

Un padre previsor procura que antes del inicio de clases sus hijos realicen una visita al médico general, quien hará las revisiones pertinentes para reconocer algún posible mal que afecte el desempeño escolar.

07/01/2010 9:13
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¿Ya está todo listo para el inicio del nuevo ciclo escolar? Recuerde que el primer paso para que éste sea exitoso lo dan los padres, quienes deben brindar todo lo necesario para que el chico tenga las herramientas para un desempeño académico óptimo. Así que tome nota y, si algo falta, este es el momento de solucionarlo.
 

El ansia de volver a estar con amigos y maestros, jugar, compartir las experiencias vividas durante las vacaciones, o bien la conmoción del cambio de colegio, hacen del regreso a clases un momento lleno de ilusión. Pero, antes de que llegue el ansiado día, los padres se han encargado de realizar una serie de tareas para que los hijos disfruten su experiencia colegial y culminen con éxito el ciclo que ahora se inicia; claro está que a los chicos corresponde otra parte importante para que todo gire sobre ruedas, pero vayamos por partes y veamos qué toca hacer a la primera parte del equipo padres-hijos.
 

Papás… a hacer su tarea
Ya quedaron atrás los tiempos en que mamá era la única responsable del desempeño escolar de los hijos, ahora la tarea es compartida por ambos padres, quienes al brindar no sólo las herramientas necesarias, sino además apoyo y comprensión, harán que el chico se sienta cobijado, lo que redundará en excelente desempeño.
 

Partiendo de lo anterior, es importante que los progenitores adquieran los útiles escolares en cuanto la lista llegue a sus manos, tanto para evitar carreras como para enseñar a sus hijos a que deben ser previsores; traten de ajustarse a lo que la escuela solicita, pues si se realizan compras excesivas el niño puede dar valor superfluo a libros, cuadernos o, incluso, la computadora, y no entender que gracias a ellos podrán adquirir nuevos conocimientos.
 

Tan importante como lo anterior es la compra oportuna de los uniformes (en los casos en que la institución los solicite), de manera que desde el primer día se cumplan con los requerimientos del colegio; tenga en cuenta que la falta de alguna de las prendas provoca sentimiento de culpabilidad en el chico, lo que impedirá su mejor integración con el resto de los alumnos. Corresponde a los padres aprovechar la oportunidad para inculcar el sentimiento de responsabilidad y cuidado de las pertenencias, al recalcarle a los hijos que el uniforme no debe sufrir malos tratos ni ser olvidado en cualquier lugar.
 

Un padre previsor procura que antes del inicio de clases sus hijos realicen una visita al médico general, quien hará las revisiones pertinentes para reconocer algún posible mal que afecte el desempeño escolar. Se sabe que los problemas más frecuentes corresponden a dientes, ojos y pies, por lo que antes del regreso se aconseja visitar al dentista, oftalmólogo y podólogo (especialista médico en pies).
 

El transporte escolar es un punto a destacar, pues deberá brindar plena confianza tanto a padres como a chicos; es así que lo más indicado es tratar de obtener información y referencias del chofer o encargado, así como conversar con los papás de otros niños que hayan estado en la misma ruta en ocasiones anteriores para conocer sus experiencias.
 

Alimentación, la base
No está por demás recordar que el desayuno es la principal comida del día, y que en los escolares es aun más importante. Procure que en éste nunca falten los cinco grupos básicos, es decir, cereales, frutas, vegetales, proteínas y grasas, en porciones moderadas para que no haya pesadez en el estómago.
 

Considere jugos naturales de manzana o naranja que ofrecen vitaminas, o porciones de frutas de la estación; leche o yogurt aportan proteínas, que de complementarse con cereales, brindarán importante aporte de fibra y vitaminas.
 

La energía que los chicos requieren la obtienen de los carbohidratos, los cuales se pueden consumir a través del pan; a su vez el huevo ofrece proteínas, grasas y fósforo que protegen a las células del organismo, fortalecen los huesos y también proporcionan energía.
 

Para el recreo nada como un buen lunch nutritivo: sandwich de jamón, queso o pavo, complementado con lechuga, o bien, uno de crema de cacahuate. Ahora que si se quiere eludir la monotonía, puede recurrir a fresca ensalada de pepino, zanahoria y jícama, aderezadas con un poco de sal, limón y una pizca de chile piquín, que aportarán vitamina A y C, necesarias para el cuidado de la vista y para prevenir infecciones; cualquiera de las opciones puede complementarse con jugo de fruta, para que el niño reponga el agua al transpirar por las actividades durante el recreo.
 

Recuerde que una buena nutrición repercutirá directamente en la salud y el estado de ánimo de su hijo, quien no tendrá ningún pretexto para sentirse cansado en clases o al hacer la tarea.
 

Labor conjunta
Antes del inicio del curso escolar, vale la pena hablar con los hijos acerca de las tareas, pero no para decirles cómo deben realizarlas, sino orientarlos para llevar una agenda que les facilite el ordenamiento de sus actividades, entre ellas las escolares. Lo anterior es más importante cuando los chicos no tienen una memoria confiable que puede jugarles malas pasadas.
Por ello, puede considerarse pequeña libreta, extra a los útiles escolares, en la que el niño pueda hacer anotaciones sobre fecha, asignatura, tema, página, ejercicios, lecturas, material de repaso y labores complementarias. El mismo chico se dará cuenta, a corto plazo, que una agenda en orden le ayudará a ganar valioso tiempo, el cual puede ser empleado en actividades diferentes a las escolares.
 

Es cierto que hay niños con mayor tendencia a la organización, por lo que es más sencillo auxiliarles en el uso de la agenda, en contraparte, están los que son olvidadizos y desordenados, quienes requieren de la ayuda paciente, cariñosa y organizada de padres y maestros.
 

Por otra parte, es igualmente valioso acercarse a los chicos al momento de hacer la tarea, pues nunca están de más consejos que los orienten sobre cómo o dónde buscar en la enciclopedia, el repaso de las tablas de multiplicar o la elaboración de maquetas o experimentos científicos.
 

No obstante, en la última década la dinámica para cumplir con trabajos fuera del aula tiene una herramienta muy valiosa, internet, que si bien puede facilitar las labores, también tiene su lado negativo. Aquí nos referimos al estudiante que se dedica a copiar la información requerida sin leer ni entender la tarea que está realizando, por lo cual el conocimiento no se está llevando a cabo plenamente.
 

Por ello, es muy importante que entre maestro y escolares exista constante retroalimentación, en la que el mentor pueda evaluar si el alumno aprendió del trabajo encomendado.
La computadora, e internet como parte de ella, se han vuelto prácticamente indispensables en los escolares de esta época, pues el intercambio de información a través del correo electrónico permite ahorro de tiempo considerable, sin dejar de lado la oportunidad que tienen de conocer novedosos acontecimientos.
 

No obstante, la misma herramienta cibernética es una ventana para las distracciones, desde los juegos -que pueden causar adicción de acuerdo a estudios psicólogos- hasta los sitios con atracciones ajenas a su edad y que pueden perturbar su condición mental. Ante ello, es de vital importancia que los padres cuiden los horarios de uso de internet, así como los sitios de consulta, pues de ello dependerá la estabilidad de los chicos. Estudios científicos han hecho evidente que quienes permanecen por periodos prolongados inmersos en juegos electrónicos, incluidos los de computadora, generan tal dependencia al aparato que a mediano plazo será perjudicial, debido a que reciben y manifiestan sus emociones a través de una máquina y no de sus propias experiencias, situación que los puede llevar al aislamiento, pues es común que prefieran a la computadora y rechacen el contacto social.
 

Para culminar, basta recordar que el buen desempeño escolar es una labor conjunta en la que el gran peso lo asumen los padres, pero los hijos deben reconocer la responsabilidad que les corresponde, pues de no ser así los resultados no serán los esperados.

 
 


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