Las personas en riesgo de desarrollar alcoholismo abarcan:
- Los hombres que toman 15 o más tragos a la semana
- Las mujeres que toman 12 o más tragos a la semana
- Cualquier persona que tome 5 o más tragos por ocasión, al menos una vez por semana
(Un trago se define como una botella de cerveza de 12 onzas, un vaso de vino de 5 onzas o un trago de licor de 1 1/2 onza).
Todos los médicos deben interrogar a sus pacientes acerca de la bebida. El médico puede obtener una historia de la familia si la persona afectada no desea o es incapaz de responder a las preguntas. Se realiza un examen físico para identificar los problemas físicos relacionados con el consumo del alcohol.
Las siguientes preguntas las utiliza el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo) para evaluar el abuso o dependencia del alcohol:
- ¿Alguna vez maneja cuando ha estado bebiendo?
- ¿Tiene que beber más que antes para embriagarse o sentir el efecto deseado?
- ¿Ha sentido que debe dejar de beber?
- ¿Ha tenido alguna vez lagunas después de beber?
- ¿Se ha ausentado alguna vez del trabajo o ha perdido un trabajo a causa de la bebida?
- ¿Existe alguien en su familia preocupado por su forma de beber?
Los exámenes para el consumo excesivo de alcohol abarcan:
- Un examen toxicológico o un examen de alcoholemia (éste puede decir si alguien ha estado bebiendo alcohol recientemente, pero no necesariamente confirma el alcoholismo)
- Conteo sanguíneo completo (CSC)
- Exámenes de folato
- Pruebas de la función hepática
- Magnesio en suero
- Proteína total
- Ácido úrico
Aquellos que son dependientes necesitan dejar de tomar alcohol (abstinencia), mientras que los bebedores problema pueden tener éxito bebiendo con moderación. Debido a que muchas personas se rehúsan a creer que su manera de beber está fuera de control, una prueba de beber con moderación a menudo puede ser una forma efectiva de tratar el problema. Si ésta tiene éxito, el problema está resuelto; de lo contrario, la persona por lo general está lista para probar con la abstinencia.
Hay tres pasos generales involucrados en el tratamiento una vez que se ha diagnosticado el trastorno:
- Intervención
- Desintoxicación
- Rehabilitación
INTERVENCIÓN
Muchas personas con problemas de alcohol no reconocen cuando la bebida se les sale de las manos. Anteriormente, los médicos tratantes creían que los alcohólicos debían ser confrontados acerca de los problemas con la bebida, pero ahora la investigación ha demostrado que la compasión y la comprensión son más efectivas.
El método ideal es ayudar a las personas a darse cuenta del impacto negativo que el consumo excesivo de alcohol está teniendo en sus vidas y en las de aquellos que los rodean. Ellos pueden aspirar a una meta personal de llevar una vida más realizada y sobria.
Los estudios encuentran que más personas entran en tratamiento si los miembros de su familia o los empleadores son honestos con ellos acerca de sus preocupaciones y tratan de ayudarlos para hacerles ver que la bebida les está impidiendo alcanzar sus propias metas.
DESINTOXICACIÓN
La abstinencia del alcohol se lleva a cabo en un escenario controlado y supervisado en el cual los medicamentos alivian los síntomas. La desintoxicación por lo general toma de 4 a 7 días.
Es necesario realizar una evaluación para buscar otros problemas médicos; por ejemplo, los problemas hepáticos y de coagulación sanguínea son comunes.
Es importante consumir una alimentación balanceada con suplementos vitamínicos. Se pueden presentar complicaciones asociadas con la abstinencia del alcohol, como delirium tremens (DT), que podrían ser mortales. Se deben evaluar y tratar la depresión u otros trastornos del estado de ánimo. Con frecuencia, el consumo excesivo del alcohol se desarrolla a partir de esfuerzos por autotratar una enfermedad.
REHABILITACIÓN
Después de la desintoxicación, los programas de recuperación o de rehabilitación del alcoholismo pueden ayudar a las personas a permanecer lejos de la bebida. Estos programas generalmente ofrecen asesoría, apoyo psicológico, asistencia y cuidados médicos. La terapia involucra educación acerca del alcoholismo y sus efectos.
Muchos de los miembros del personal en los centros de rehabilitación son alcohólicos en proceso de recuperación y sirven como modelos. Los programas pueden darse como paciente hospitalizado, donde los pacientes viven en los centros durante el tratamiento, o como paciente ambulatorio, donde los pacientes asisten al programa pero viven en sus casas.
En algunas ocasiones, se prescriben medicamentos para evitar las recaídas.
- Acomprosate es un nuevo medicamento que ha demostrado disminuir las tasas de recaídas en aquellas personas que son dependientes del alcohol.
- El disulfiram (Antabuse) produce efectos secundarios muy desagradables incluso si usted toma una cantidad pequeña de alcohol en un período de 2 semanas después de tomar el medicamento.
- La naltrexona (Vivitro ) disminuye el deseo vehemente por el alcohol y está disponible en inyección.
Usted no puede tomar estos medicamentos si está embarazada o padece ciertas enfermedades. A menudo, es necesario el tratamiento a largo plazo con asesoría o grupos de apoyo. La efectividad de los medicamentos y de la asesoría varía.
Únicamente el 15% de las personas con dependencia del alcohol busca tratamiento para esta enfermedad. Comenzar a beber de nuevo después del tratamiento es común, por lo que es importante mantener sistemas de apoyo con el fin de hacerle frente a cualquier desliz y asegurarse de que no se conviertan en retrocesos totales.
Los programas de tratamiento tienen tasas de éxito variables, pero muchas personas con dependencia del alcohol se recuperan por completo.
El consumo de alcohol durante el embarazo puede ocasionar anomalías congénitas severas, de las cuales la más grave es el síndrome de alcoholismo fetal que puede conducir a retardo mental y problemas de comportamiento. Una forma leve de la afección que aún puede producir daño de por vida se denomina efectos del alcoholismo fetal.
Las personas que son dependientes o que abusan del alcohol continúan bebiendo a pesar de los problemas físicos o mentales. Ellos pueden tener problemas con borracheras (beber 6 ó más tragos de una sentada). Aquellos con dependencia tienen problemas más graves y una mayor necesidad de beber.
El alcoholismo es un problema social, económico y de salud pública grave, pues está implicado en más de la mitad de todas las muertes accidentales y casi la mitad de las muertes por accidentes de tránsito. Además, un alto porcentaje de suicidios está relacionado con el consumo de alcohol en combinación con otras sustancias.
Las personas que abusan o son dependientes del alcohol tienen mayor probabilidad de estar desempleadas, involucrarse en violencia doméstica y tener problemas legales (como beber y conducir).