Guía para que una embarazada disfrute Navidad

Un embarazo no significa que no puedas disfrutar de las fiestas y comida

21/12/2016 4:02
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Las mujeres embarazadas deben tener muchos cuidados para que la gestación se desarrolle con normalidad y sin ninguna complicación.

Sin embargo, cuando llega la navidad muchas mujeres se estresan pues consideran que deben abstenerse de ciertas cosas o alimentos, lo cual no es cierto.

Estar embarazada no significa que las cenas y platillos ricos están prohibidos, que no se pueden utilizar esos tacones favoritos o que haya que quedarse en casa para tener un mejor cuidado.

Si este es tu caso, a continuación te decimos algunos consejos para que puedas disfrutar de las fiestas sin evitar las cosas que más te gustan.

Evita las carnes crudas, curadas o embutidos

Puedes comer mariscos o cualquier tipo de carne siempre y cuando estén cocidos para evitar infecciones, indica Irene Bretón Lesmes, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid).

La única condición es evitar los embutidos y el jamón, pues no son gratos para el embarazo.

No comas sólo pollo o pavo

La nutricionista Andrea Calderón, de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), señala que no hay que limitarse a estos alimentos si se quiere probar otra cosa.

Para Bretón Lesmes, los pescados siguen siendo una muy buena opción.

“Los blancos, como el besugo, la lubina y el lenguado; y los azules como las angulas, el chicharro y el salmón, que aportan ácidos grasos esenciales para el desarrollo cerebral del bebé. Mejor evitar los ahumados, por su exceso de grasa y sal”, dice.

Disfruta los dulces con moderación

Si bien es cierto que hay que cuidar el peso durante la gestación, no hay que hacerlo más que cuando no se está embarazada.

En el caso de los dulces como los chocolates, puedes disfrutarlos pero con moderación porque aportan muchas calorías.

Por otra parte, son buenos para la salud de la madre y el bebé debido a los ácidos grasos que contienen.

“Con mesura se pueden consumir todos, aunque hay que tener en cuenta que algunos, como el turrón de coco y los mantecados son especialmente grasos y difíciles de digerir”, indica Bretón.

No brindes sólo con agua

La Asociación Médica Británica indica que las mujeres embarazadas no deben consumir alcohol, pero en caso de que desee probar un poco, la cantidad no debe exceder de una o dos copas de vino a la semana.

Pese a esto, existen muchos debates sobre si es sano o no.

“El único consejo ético que se puede dar a una embarazada es la abstención total de alcohol, pues los futuros bebés que están expuestos a esta sustancia pueden sufrir retraso mental, bajo peso al nacer e incluso, en los peores casos, síndrome de alcoholismo fetal”, indica Kate Wiles, investigadora en medicina obstétrica de la Guy´s y St Thomas´s NHS Foundation Trust (Reino Unido).

Por ello, una opción para disfrutar es por ejemplo, la cerveza sin alcohol, la cual aporta más ácido fólico que la leche, según indica un estudio

Duerme cuando lo desees

No tienes porque irte a dormir temprano si no estás cansada.

Iván Eguzquiza Solís, psicólogo conductual del Instituto del Sueño, de Madrid, explica que la falta de sueño no afecta al feto, ya que éste duerme mientras la madre está despierta.

“Si bien hay estudios que aseguran que las madres que descansan menos de seis horas en el último mes de embarazo tienen más probabilidades de tener un parto largo e incluso de dar a luz por cesárea, no es el caso puntual de la época navideña. Si pasadas estas fiestas, la madre vuelve a mantener unos horarios regulares de sueño, no pasará nada por pasarse de la hora en nochevieja”, detalla.

Utiliza tus tacones si quieres

Si son cómodos y no te generan ningún malestar, puedes usarlo sin problemas, aunque lo ideal es que sean más anchos y tengan como máximos 4 centímetros de alto.

“La embarazada modifica su centro de gravedad habitual y, además, los cambios hormonales hacen que sus articulaciones se vuelvan más laxas, lo que implica que también están más vulnerables. Si a ello añadimos que los tacones altos y finos ofrecen poco apoyo, la posibilidad de sufrir lesiones de tobillo y caídas se incrementa. Por si esto fuera poco, este calzado obliga a caminar presionando la zona inferior de la espalda, por lo que propician dolores de pies, dificultan la circulación y aumentan la sensación de cansancio”, menciona la fisioterapeuta obstétrica Flor María Trujillo.

En el caso de la ropa, recomienda, se debe utilizar aquella que aporte comodidad y facilite la digestión así como la circulación sanguínea de la madre.

(Con información de El País)


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