¿Cómo es la personalidad de Donald Trump?

El narcisismo, agresividad y competitivad caracterizan al futuro presidente

09/11/2016 3:33
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La noche del martes, las votaciones para presidente de Estados Unidos nombraron ganador a Donald Trump, lo que ha generado incertidumbre y angustia por la forma en que dirigirá al país y la forma en que afectará a México.

Durante su campaña electoral, Trump generó polémica por los comentarios misóginos y racistas, lo que hacía pensar que no llegaría a la presidencia.

Hace algunos meses, la revista Vanity Fair, realizó un perfil psicológico sobre el republicano donde varios psiquiatras confirmaron que padece un trastorno: narcisismo, el cual no es favorable para un presidente.

“Un presidente del Gobierno con una tendencia demasiado marcada hacia el narcisismo es incapaz de entender genuinamente las necesidades de aquellos a los que gobierna. Probablemente será implacable con la oposición política y social. Posiblemente será muy mediático y dará jugosos titulares, pero no será un buen presidente del gobierno.”, explicó Manuel Armayones, Doctor en Psicología y subdirector docente de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

¿Por qué logró popularidad?

Durante la campaña electoral, Armayones indicó que el narcisismo, lejos de alejar al millonario de la Casa Blanca, le ayudaba a ganar votos como ocurrió la noche del martes, ¿por qué?

José Luis Álvarez, profesor de liderazgo de INSEAD y autor del libro Los presidentes españoles, mencionó que su secreto está en sus dotes de vendedor.

“Su personalidad refuerza un mensaje muy estratégico, con eco en los sectores de la clase media blanca que ha perdido su posición y nivel de vida. Trump no es un psicópata, es un buen vendedor, y si es elegido candidato lo veremos moderarse y limar lo más folclórico de su comportamiento. En mi opinión, Trump simplemente juega a presentarse como un ‘no-político’ y usa su marca personal para ello”, dijo el pasado mes de abril.

Ambos especialistas coinciden en que su personalidad no es necesaria para dirigir un país, aunque podría ser también una virtud.

“Hay determinados cargos que exigen soportar una gran presión por parte de los medios de comunicación, los rivales o las redes sociales. Y Donald Trump hace frente a estos ataques respondiendo con socarronería e incluso, a veces, con agresividad. Junto con la asertividad y la autoconfianza, son necesarios para sostener un proyecto persona o político”, mencionó José Luis Álvarez.

Los rasgos de Trump

Por su parte, el profesor de psicología Dan P. McAdams, escribió un artículo para el medio estadounidense The Atlantic el pasado mes de agosto, en donde describía los principales rasgos de la personalidad de Trump, incluyendo también el narcisismo.

En el documento, refirió que nunca antes una persona como Trump, había querido ser presidente, pero él siempre lució consciente del hecho de que siempre está actuando.

“La personalidad de Donald Trump es sin duda extrema desde cualquier punto de vista y particularmente rara para un candidato presidencial; muchas personas que se lo encuentran en las negociaciones o en entrevistas o en debates televisivos, parecen encontrarlo desconcertante”, indicó.

Detalló que los psicólogos han asentado una taxonomía simple para clasificar una personalidad que se compone de cinco características: extroversión, neuroticismo, escrupulosidad, agradabilidad y apertura.  Usualmente actuamos en la media de todas, lo que equivale a una personalidad equilibrada, lo que no es el caso de Trump.

El psicólogo explica que el perfil del republicano es una combinación muy extraña de alta introversión con una baja agradabilidad, además de que es socialmente dominante, incapaz de estar quieto y alguien que disfruta la competencia en el trabajo.

“Una característica cardinal de la alta extroversión es la incesante búsqueda de recompensas. Impulsada por dopamina en el cerebro, las personas altamente extrovertidas se ven obligadas a perseguir las experiencias emocionales positivas, ya vengan en forma de aprobación social o en fama y riqueza”, puntualizó.

Estos rasgos se atribuyen generalmente a las personas insensibles, groseras, arrogantes y carentes de empatía.

Confesó que Richard Nixon era considerado el presidente más desagradable de los Estados Unidos, pero con el triunfo de Trump, el país ha roto un récord.

Riesgo para la presidencia

Asimismo, indicó que la ira puede ser la razón de la gran extroversión de Trump, lo que puede aumentar la malicia, dominancia social y deseo de ser adorado, lo que no es bueno para la presidencia.

Tal vez pueda tomar decisiones audaces pero, añade, su deseo de ser siempre el mejor, hará que no repare en los daños colaterales que dejará a sus espaldas.

“Las personas con fuertes narcisistas quieren amarse a sí mismos y desesperadamente quieren que otros les amen a ellos, o al menos les admiren, les vean como brillantes y poderosos y hermosos, o al menos que les miren y punto.”

En conclusión, sus rasgos indican una persona agresiva y competitiva que siempre está dispuesta a ganar y a luchar, cueste lo que le cueste sin importar lo que tenga que hacer.

¿Cuáles serán los efectos del mandato de Donald Trump? ¿Qué opinas?

(Con información de El País y PlayGround)


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