Los nueve problemas más comunes en el sexo

Muchos factores intervienen para que una relación sexual no sea existosa

06/11/2016 10:49
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El sexo es de las actividades más placenteras que existen y por las que se pierde la cabeza rápidamente, aunque en ocasiones puede convertirse en un momento desagradable e incluso vergonzoso.

En el mal resultado de una relación sexual, intervienen muchos factores que varían en cada pareja y que en algunas ocasiones no están bajo nuestro control, ¿cómo cuáles?

A continuación te decimos cuáles son los nueve conflictos más comunes y que afortunadamente, tienen solución si la pareja busca la ayuda necesaria.

Deseo sexual no correspondido

El especialista en terapia sexual, Peg Hurley Dawso, explica que la discrepancia en el deseo es el problema más común.

“Para las clientas, suele haber cuatro factores subyacentes. El primero, una cuestión física orgánica, como el dolor durante el coito. La segunda causa podría ser la fatiga crónica o el estrés, relacionados a veces con el cuidado de los niños o el agobio económico”, dice.

En estos casos, añade, la solución depende de un cambio en el estilo de vida, tener buena comunicación con la pareja y sobre todo, analizar el historial sexual y psicológico de la persona o en la relación en sí misma.

“El deseo sexual a menudo puede ser un barómetro de la salud de la relación”, dice.

Por su parte, la sexóloga Kassi Corley, señala que a menudo, la gente comienza a tener sexo con la misma intensidad de excitación, pero con el tiempo se desvanece al menos para uno de ellos.

“Por tanto, el trabajo detectivesco empieza cuando veo a la pareja primero juntos y luego por separado. Puedo oír que a uno le desagrada el estilo o el enfoque del otro… O un olor, o una actitud. Quizás tienen resentimientos a los que necesitan hacer frente antes de llegar a un nivel de vulnerabilidad”, menciona.

Falta de tiempo para tener sexo

Cathy Beaton señala que argumentar que no hay tiempo para un encuentro sexual o que el estilo de vida que se tiene es muy demandante, es una excusa falsa.

“El sexo no es cuestión de tiempo. Las parejas que presentan este problema a menudo tienen una relación con otros problemas sexuales emocionales y físicos más complejos, como falta de deseo, disfunción eréctil, coitos dolorosos, complejos físicos, eyaculación precoz y conflictos personales”, aclara.

Enfermedades

Sharon L. Bober menciona que en la mayoría de los casos, la falta de deseo sexual es el principal problema de las parejas, pero al examinar el historial médico, se encuentra que se tiene alguna enfermedad que requiere de tratamiento.

En este sentido coincide Richard A. Carroll, pues indica que en el caso de los hombres que sufren impotencia, realmente padecen diabetes e incluso cáncer de próstata.

“Incluso en esas situaciones, el problema que suele subyacer es la falta de comunicación. El origen de los problemas de comunicación sobre el sexo suele ser el miedo: miedo a la vergüenza, miedo al rechazo o miedo al fracaso. Este es el motivo por el que el tratamiento de las disfunciones sexuales suele ser mucho más eficaz si ambos miembros de la pareja se implican”, puntualiza.

Disfunción eréctil

Para Bruce Berman, este es el problema más frecuente en hombres quienes deben evitar sentirse presionados.

“Si no existe una base médica para las dificultades eréctiles, es la ansiedad lo que suele interferir en la capacidad del hombre para excitarse y mantener la erección. Si el hombre está en una relación seria, tanto él como su pareja tendrán que llevar a cabo una serie de preliminares graduales, con el fin de conectar al hombre físicamente con su pareja sin ningún tipo de presión sexual”, subraya.

Menor frecuencia en el sexo

Sari Cooper detalla que reducir la cantidad de relaciones sexuales puede deberse a distintas cosas como disfunción eréctil, dolor en el coito, aburrimiento, falta de libido, estrés en la relación, enfermedad o ciertos medicamentos.

“Las soluciones que ofrezco son ejercicios que he diseñado para que la pareja los practique en casa y vean si pueden a tocarse de forma erótica de vez en cuando”, aconseja.

En el caso de que el problema sea la falta de interés, Sandra Byers aconseja comenzar con terapia de pareja para saber si hay problemas en la relación.

“En otros casos, la falta de deseo puede ser consecuencia de un guión sexual que no cumple las necesidades sexuales de uno de los miembros de la pareja”.

Dolor al tener sexo

Irving Binik confiesa que muchos de sus pacientes no quieren tener sexo porque sienten dolor.

“Hay dos enfoques tradicionales para tratar el dolor durante el coito. El primero es buscar una causa física en los genitales. El segundo es atribuir el dolor al abuso sexual, a los traumas o al estado emocional, como la depresión y la ansiedad”.

Hay infidelidad

Rita DeMaria revela que en muchos casos, una aventura recién descubierta es la razón por la que no se tiene sexo.

“Hay parejas que saben que hay una falta de satisfacción sexual duradera. Desde mi punto de vista, el problema sexual es el mismo en ambas circunstancias: cada miembro de la pareja suele ser diagnosticado con una inhibición del deseo sexual o un trastorno de la excitación”.

No hay cercanía afectiva

Rebecca Hope Dnistran detalla que muchos no saben hacer el amor, ya que no se toman el tiempo necesario con sus parejas o siempre agendan los encuentros.

“No sabemos respirar, ni relajarnos, somos objetivos de los medios, nos movemos por la imagen y hemos perdido algo que los medios no publicitan: la intimidad sexual”.

Adicción sexual

Mark D. Ackerman comparte que muchas de las parejas a las que atiende, se quejan de que su compañero tiene un comportamiento sexual compulsivo, mejor conocido como adicción sexual.

“Esta dificultad puede presentarse de muchas formas y a diferentes niveles a lo largo de un contínuum de deficiencias”,

Añade que en este caso se deben analizar los factores desencadenantes que pueden ser falta de control del estrés, conflictos familiares, depresión o abusos de drogas o alcohol.

“El tratamiento empieza estableciendo límites, manejando los impulsos, entrenando las habilidades, redireccionando la fantasía y asesorando la relación en lo que sea posible”, concluye.

(Con información de Huffington Post)


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