Mujer descubre que tiene cáncer y está embarazada

Karrie-Ann Hoppe se sometió a una mastectomía y quimioterapia estando embarazada

28/12/2016 4:00
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Karrie-Ann Hoppe se enfrentó a un duro momento: había sido diagnosticada con cáncer de mama pero esa no fue la única noticia que recibió, pues los médicos le dijeron que también estaba embarazada.

“Mi cáncer de mama era de tipo hormonal por lo tanto me había aconsejado que no quedara embarazada, pero resultó que ya lo estaba”, explica Hoppe.

La joven se estaba preparando para someterse a una biopsia para sacar dos ganglios linfáticos, por lo que tuvo que realizarse análisis de orina. Esos estudios fueron los que revelaron su embarazo.

“Entonces me dijeron que mi examen de orina había dado positivo y respondí: ‘¿Positivo para qué?’, pensando que tenía otra enfermedad. Y fue así que me enteré que estaba embarazada”, recuerda.

En ese momento, Karrie-Ann tuvo que enfrentarse a una difícil decisión cuando los doctores le preguntaron si quería saber los riesgos de que la cirugía pudiera provocar la pérdida del bebé.

“Yo dije: ‘No’. Nosotros no sabíamos que el bebé existía. Si no sobrevivía, nos iba a doler, pero algo así no estaba en los planes”, dice.

El cáncer se extendió

Tras realizarse la biopsia, los médicos no encontraron un buen pronóstico, pues los ganglios extraídos tenían células cancerígenas.

“La peor parte de toda la experiencia fue cuando me informaron que el cáncer se había extendido”, menciona.

Hasta ese momento, recuerda, había lidiado con los hechos que le iban ocurriendo, pero cuando escuchó que el cáncer se esparció, un fuerte temor la invadió.

“Mi madrastra había muerto de cáncer de mama luego de que la enfermedad llegara a sus huesos. Eso era lo que más me asustaba”, señala.

El feto sobrevivió

A pesar de todos los inconvenientes, Karrie-Ann no se dejó vencer y luchó con fuerza para enfrentar su cáncer y tener a su bebé.

La cirugía no le había causado ningún daño y a comienzos de febrero, un ultrasonido reveló que tenía casi 12 semanas de embarazo.

“Estábamos sorprendidos y emocionados. Mi esposo tuvo cuatro hijas en una relación anterior pero nosotros queríamos otro hijo juntos”, indica.

Sin embargo, por un momento se preocuparon de la posibilidad de tener que interrumpir el embarazo.

“Creo que si nos hubieran dicho que era necesario interrumpir este embarazo, de todos modos lo hubiéramos aceptado porque lo más importante era que yo estuviera viva para criar a Wyatt”, confiesa.

Los médicos le explicaron a la pareja que la interrupción es poco recomendable en esos casos, además de que aun así se puede recibir el tratamiento.

Asimismo, indicaron que ella necesitaría una mastectomía para evitar la radioterapia, que implica más riesgos para el feto.

“Les dije que ellos podían sacarlo (el seno). No te quedarías con un auto descompuesto si no lo puedes arreglar, por lo tanto ¿para qué quedarse con un seno en mal estado?”, narra.

En el mismo mes de febrero, Karrie-Ann se sometió a la extracción de su seno izquierdo y otros 17 ganglios linfáticos, de los cuales sólo uno tenía las células cancerígenas.

“Al principio, le mostré a mi esposo solo la cicatriz. Me tomó dos semanas enseñarle mi pecho completo. Pensé que mi esposo podría dejarme porque yo no me sentía como una mujer completa. Pero él me dijo que amaba por quien yo era no por lo que era”, relata.

Karrie-Ann venció el cáncer

La mejor noticia llegó nueve días después, cuando los estudios revelaron que el cáncer se había esfumado.

“Cuando me dieron los resultados yo estaba muy aliviada y quería celebrar”.

Pero eso no era el final de su proceso, ya que en marzo debía comenzar sesiones de quimioterapia, algo que le angustiaba por el bebé y su otro hijo.

“Eso me hacía sentir como si me quemaran la nariz, lo cual me hacía llorar. Me sentía mareada y cansada la mayor parte del tiempo, aunque no sabía si era por el embarazo o por el tratamiento. Además, tenía un niño pequeño que cuidar”.

Kaiden nació antes de tiempo

Un día Karrie-Ann corrió al hospital preocupada porque el bebé no se había movido en toda la noche, pero cuando llegó al hospital, el pequeño tuvo movimiento y ahí empezaron las contracciones.

La mujer tenía 27 semanas de embarazo, por lo que tuvo que someterse a una cesárea, aunque antes, los médicos inyectaron esteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé. Para entonces, las quimioterapias se interrumpieron para que el cuerpo se recuperará en caso de que todavía se pudiera tener un parto natural.

“Ellos decidieron que el parto fuera el 1ro de julio, a las 33 semanas. No teníamos las toallas o ropas correctas para un bebé prematuro, con lo cual tuvimos que organizarlo todo a última hora”, dice.

Tras el procedimiento, el menor a quien nombraron Kaiden, había nacido pesando menos de dos kilos y durante 12 días, estuvo en el hospital alimentándose a través de un tubo.

En agosto, Karrie-Ann retomó la quimioterapia. Después comenzó un ciclo de radioterapia por 15 días.

“Después de mi último día de tratamiento salí de allí saltando de alegría. Mi mamá me dijo que lucía diferente. Eso era porque ya no tendría que seguir sufriendo el estrés del tratamiento”, dice.

A pesar de que le ofrecieron una reconstrucción de seño, ella lo rechazó porque ahora su cicatriz forma parte de su historia.

“No quería otra cirugía. Había tenido bastante. Decidí que mi cicatriz era mi historia y la prueba de que había sobrevivido. Mi hijo mayor le llama ‘la carita feliz de mami’. Salgo mostrando felizmente que tengo un seno e incluso me he puesto un traje de baño”.

Busca concienciar a las mujeres

Karrie-Ann confiesa que ella no se hubiera revisado sus pechos de no haber sido porque a su amiga la diagnosticaron con la enfermedad.

Todo empezó cuando notó una abolladura en su seno izquierdo, visible cuando levantaba el brazo.

“Al parecer había tenido el tumor ahí por un año antes de que lo encontraran” dice.

Por ello, dese compartir su experiencia para motivar a las demás mujeres a que se revisen y atiendan oportunamente.

“Quería compartir mi historia para que otras mujeres supieran que si una está embarazada y tiene cáncer de mamas, tanto una como el bebé pueden estar bien”, enfatiza.

(Con información de BBC)


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