Nacer por cesárea aumenta riesgo de obesidad

El riesgo aumenta en un 15% e incluso puede perdurar en la vida adulta

14/12/2016 4:03
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La obesidad en niños depende de distintos factores, por ejemplo, la alimentación, el estilo de vida o la genética, aunque hay otro que muy pocos no toman en cuenta: nacer por cesárea.

Un estudio de JAMA pedratrics, afirma que los niños que nacen por cesárea, tienen un 15% mayor riesgo de desarrollar obesidad que incluso puede perdurar en la vida adulta.

“La cesárea es, sin duda, necesaria y salva vidas en muchos casos, pero tiene riesgos tanto para la madre como para el recién nacido. El de obesidad en la descendencia puede ser otro factor a considerar”, explica Jorge Chavarro, autor principal del estudio.

El estudio

Los investigadores analizaron los datos de 22.000 individuos durante 16 años, a quienes se les evaluó el índice de masa corporal, si habían nacido por cesárea y si las madres habían tenido cesáreas previas, así como otros factores relacionados con la obesidad.

Tras evaluar los datos, se encontró que quienes nacieron por intervención quirúrgica, tenían mas riesgo de padecer obesidad, especialmente en el caso de los pares de hermanos, pues quien nace por cesárea, tiene un 64% mayor probabilidad de padecer problemas de peso.

¿Por qué la cesárea favorece la obesidad?

El doctor Máximo Vento, presidente de la Sociedad Española de Neonatología y jefe de sección de Neonatología del Hospital La Fe, indica que de acuerdo a todos los estudios que se han realizado sobre el tema, la microbiota parece ser la responsable de la obesidad.

Detalla que la microbiota, es decir, el conjunto de bacterias benéficas que interviene en la digestión, obtención de energía y protección contra virus y bacterias dañinas, no se forma de la misma manera en los niños nacidos por cesárea que los de vía vaginal.

“Cuando el niño nace por parto vaginal se impregna con la flora bacteriana que tapiza el canal del parto. Tras el alumbramiento, esa flora coloniza el aparato digestivo del bebé, lo que unido a la flora bacteriana que adquiere por la lactancia materna, da lugar al microbioma. Con la cesárea, el bebé nace en un ambiente estéril de quirófano y no recibe la flora vaginal de la madre”, dice.

En este sentido concuerda  la investigadora Carmen Peláez, experta en microbiota intestinal del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación CIAL–CSIC, quien añade que el primer contacto con las bacterias durante el parto, influye de manera significativa en el desarrollo del bebé.

“Son las primeras que se implantan en su intestino y las primeras que estimulan el sistema inmune y el metabólico. Pero cuando estas bacterias no son las adecuadas para que interaccionen con el intestino, como ocurre en los niños que nacen por cesárea que suelen recibir bacterias de la piel de la madre y del personal sanitario, se acaba desarrollando un microbioma con menos diversidad que puede conducir a cambios metabólicos y a problemas como la obesidad y el sobrepeso”, señala.

Microbiota puede cambiarse

A pesar de los cambios que tiene la microbiota, ésta puede modificarse con la lactancia materna.

“Solo en caso de que la madre le dé el pecho al niño, existe la posibilidad de que en unos meses se normalice la flora bacteriana”, señala Vento.

Los probióticos, son otros elementos que ayudan a tener una mejor microbiota.

“La administración a la madre durante el embarazo y lactancia de prebióticos y bacterias probióticas en forma de productos alimenticios o suplementos podrían ser soluciones no milagrosas que ayuden a recuperar la normobiosis microbiana, elevar la diversidad e instaurar un correcto equilibrio metabólico en el niño a través de la leche materna”, concluye Pélaez.

(Con información de El País)


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