¿Por qué se acaba el amor entre las parejas?

Conductas y hábitos que se convierten en una carga pesada en la relación de pareja

06/01/2017 12:27
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Las relaciones de pareja son las que más dificultades presentan. En ellas nos entregamos en todos los sentidos a la otra persona.

Hay ciertas conductas que, al principio de la relación, pueden pasar inadvertidas. Pero con el tiempo y a son de repetirse día a día o de manera constante se van volviendo una pesada carga, a tal punto, que en muchas ocasiones, son motivo del rompimiento de la pareja.

Comportamientos como espiar el celular del cónyuge para saber cuáles son sus contactos, a quién llamó o con quién se comunicó en el whatsapp; escuchar a escondidas sus llamadas telefónicas; criticar con frecuencia  a sus familiares, exigirle constantemente que cambie o darle  cantaleta hasta más no poder, son malos hábitos que terminan incluso, con la más sólida relación amorosa.

Callar y callar 

Con la excusa de evitar pelear,  el cónyuge siempre calla ante los problemas o los  reproches del otro.

Pero finalmente, lo que logra con esa actitud es generar a futuro una pelea mayor, porque en algún momento ese  elemento por el que se quedó callado va a salir mucho más fuerte de lo que pudo haber salido en el momento preciso.  ´Comprar la paz´ no es bueno, porque es evitar el diálogo, la confrontación.

Espiar (el celular, e-mails y llamadas)

Todos tenemos derecho  a  un espacio de intimidad y este no se pierde por   tener pareja.

Además de ser un comportamiento ilegal espiar el celular, apropiarse de las claves del otro para entrar a su Facebook y ver a quien le da  me gusta o  escuchar sus llamadas a escondidas, este es un comportamiento fatal para la relación porque es una muestra clara de desconfianza y de muy baja autoestima de la persona que lo hace.

Criticar a la familia del otro 

Criticar a la familia del cónyuge es una herramienta de la que se echa mano con frecuencia cuando se tiene una discusión,  porque se sabe que con ella se lastima fuerte al otro.  Frases como “tu hermano sí que es alcohólico, yo solo bebo de vez en cuando”, se deben evitar al máximo.

Así sea que la pareja sepa que no tiene la mejor familia, no es sano meterse con algo que es sagrado para ella. Criticar a la suegra, al suegro, a las cuñadas, porque los ven como enemigos, es meterse con un aspecto que hace parte de la intimidad, del sentir del otro y eso también resquebraja el vínculo marital.

Protagonizar escenas de celos 

Vivir con alguien que es celoso, inseguro, que continuamente hace escenas de celos, que inhibe al otro porque si este se muestra tal como es hay conflicto, es alguien que está haciendo todo lo necesario para que la relación se acabe.

Los celos son inseguridad y uno de los factores más desencatadores en el vínculo,  tanto para quien es víctima de celos como para la persona celosa.

La celopatía es una enfermedad. El celoso crea imágenes donde no las hay, tiene desconfianza absoluta, no se autovalora. La víctima de celos debe entender que el otro es el que está equivocado y que debe buscar ayuda.

Exigir que la pareja cambie 

Cuando se exige el cambio total del otro es porque no se acepta tal y como es a ese ser que se eligió para convivir.

Es un error creer que cuando uno se casa puede cambiar al otro. Pensar por ejemplo, que una vez vivan juntos él dejará de ser el toma trago de cada fin de semana.

Abandonar poco a poco a la pareja 

No arruine su vida sexual. Dedíquele espacio, atención y desborde pasión en el trato íntimo con su pareja.

Que el trabajo, el cansancio, el desgano, la rutina e incluso  la pereza, no sean obstáculos para complacer y o dejarse seducir por su cónyuge.

En muchas ocasiones suele pasar que luego de ser padres toda la energía y las fuerzas las depositen en los hijos y se abandone poco a poco a la pareja.

Manejar mal el dinero 

El mal manejo del dinero es un mal hábito que por lo general termina en quiebra y esta, generalmente, está correlacionada con la separación de la pareja.

Lo ideal es tener un fondo común y  un presupuesto que sea un faro que ayude a saber para dónde van. Que no haya exceso de individualismo: exigir, por ejemplo, que el otro pague muchas cuentas, se quede ilíquido, mientras su pareja tiene excedentes y se hace la de la vista gorda.

Pelear en público

La pelea en público es una exposición de los problemas que se tienen en el hogar y en la cultura occidental se asume que los trapos sucios se lavan en casa.

Cuando se pelea delante de familiares, amigos o desconocidos se expone algo muy íntimo de la pareja  y eso lesiona mucho la autoestima y la seguridad del cónyuge. Una pelea marital en público es el principio de un rompimiento más fuerte, se pierde el respeto del otro y genera cicatrices emocionales que son difíciles de curar.

(Con información de Mejor con Salud)


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