Los daños de contaminación en cerebro de mexicanos

Especialistas descubrieron restos de un mineral que deteriora el cerebro

06/09/2016 11:14
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MEX11. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 15/03/2016.- Vista general de una parte de Ciudad de México donde se ve una capa de humo hoy, martes 15 de marzo de 2016, en Ciudad de México (México). Luego de que la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAM) activara en el Valle de México la primera fase de contingencia ambiental en 14 años, los habitantes de la capital mexicana reconocen sentir algunas molestias al realizar actividades al aire libre, como irritación en los ojos, dificultades para respirar y cansancio. EFE/Mario Guzmán

En meses pasados, la Ciudad de México registró altos niveles de contaminación por lo que se limitó el uso del automóvil y se pidió a los habitantes no realizar actividades al aire libre para evitar alguna complicación de salud.

Debido a la contingencia y a que la ciudad  se caracteriza por la alta contaminación, Investigadores de la Universidad de Lancaster, Inglaterra, se dieron a la tarea de analizar sus efectos en la salud, sobre todo en el cerebro.

En el estudio se encontró que las partículas de metal que se desprenden de los gases de escape de la combustión, pueden introducirse por la nariz y viajar hasta el cerebro, donde pueden ocasionar daños y contribuir en diversas enfermedades como es el caso del Alzheimer

Estudios previos ya habían dado a conocer las repercusiones del aire contaminado en los pulmones y corazón pero hasta ahora, no había análisis del cerebro.

La investigación

Los especialistas analizaron las muestras de tejido cerebral de 37 personas que habían vivido y muerto en la Ciudad de México. 29 de los habitantes, habían tenido entre 3 y 85 años, mientras que los otros ocho, habían vivido en Manchester, Inglaterra y tenían ente 62 y 92 años.

La profesora Barbara Maher, principal autora del estudio, explicó que ya se sabía que las nanopartículas de hierro pueden estar presentes en el cerebro, pero los nuevos resultados indican que ahora son partículas de otro material: la magnetita.

Refirió que ya había identificado estas partículas en una calle transitada de Lancaster y frente a una planta de energía, por lo que sospechaba se podían encontrar en el cerebro.

“Cuando estudiamos el tejido vimos las partículas distribuidas entre las células y cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral”, dijo.

¿De dónde viene la magnetita?

Mher y su equipo de colaboradores, analizaron la forma de la magnetita para saber si venía de los gases de escape de la combustión.

Los especialistas descubrieron que el mineral puede estar de forma natural en el cerebro, aunque en muy pequeñas cantidades y tiene una forma dentada.

En cambio, las partículas que acceden por la contaminación son numerosas, lisas y redondas. Éstas sólo pueden surgir de las altas temperaturas del motor de un vehículo o sistemas de freno.

“Es la primera vez que vemos estas partículas de contaminación dentro del cerebro humano. Es un hallazgo que plantea toda una nueva área de investigación para entender si estas partículas de magnetita están causando o acelerando enfermedades neurodegenerativas”, señala Maher.

Los habitantes de Manchester que habían muerto por trastornos neurodegenerativos, tenían niveles elevados de magnetita, lo mismo que los mexicanos.

Un hombre de nuestro país, fue quien tenía el nivel más alto de magnetita. Él falleció por un accidente automovilístico a los 32 años.

Contaminación y Alzheimer

Las nanopartículas de la magnetita son tan diminutas que pueden pasar desde la nariz y bulbo olfatorio hacia el sistema nervioso y llegar a la corteza frontal del cerebro.

Expertos señalan que esto puede aumentar el riesgo de padecer Alzheimer u otra enfermedad neurodegenerativa, aunque no se ha comprobado el vínculo.

“Este estudio ofrece evidencia convincente de que la magnetita procedente de la contaminación ambiental puede entrar al cerebro, pero no nos dice qué efecto tiene esto en la salud de nuestro cerebro o en trastornos como la enfermedad de Alzheimer”, afirma la doctora Clare Walton, de la organización Alzheimer’s Society.

Añade que las causas de la demencia son complejas y que hasta ahora, no hay suficientes estudios que muestren el riesgo de vivir en ciudades contaminadas, por lo que se requiere más investigación.

(Con información de BBC)

 


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