¿Sabías que los mitómanos no mienten por gusto?

Los mitómanos mienten por sistema, exagerando las cosas, porque son incapaces de adaptarse al entorno, dijo especialista a SUMEDICO. n

17/06/2011 7:58
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“El mitómano se cobija en la mentira porque la verdad lo daña”, manifestó el psiquiatra Hiram Ortega a SUMEDICO, justo para definir los motivos más profundos de la persona que sufre de mitomanía.

Para comenzar, el doctor Ortega definió a la mitomanía como “la conducta de mentir repetida y sistemáticamente sin que haya un fin evidente. El mitómano lo hace en todo momento y no porque puede beneficiarse por la mentira. No hay causas detrás de  esa conducta.”

Es importante saber qué tan difícil es identificar a quien sufre mitomanía y no lo hace por sacar provecho de alguna situación.

“Cualquier persona en un momento de su vida llega a mentir. Aunque hay diferentes grados de mentiras, como con los niños que lo hacen con frecuencia, sin embargo, con ellos no es algo peligroso o muy importante porque no conocen las normas o reglas morales, aunque está en nosotros explicarles que mentir no es bueno. Hay un término llamado seudología fantástica, que es el que se le aplica a los niños,  aunque algunas personas adultas lo padecen.

“La gente nota que alguien es mitómano porque cada vez son más frecuentes sus mentiras, y son cosas que no tienen que ver con algún problema temporal sino suceden de forma repetida: la persona simplemente miente sin razón. Y son mentiras mínimas desde dónde dejó un objeto hasta historias complejas y elaboradas. Una manera de distinguirlo es advirtiendo cuando su discurso es altamente elaborado y fuera de magnitud”, indicó Ortega.

“El mitómano –continúa el doctor Ortega– es alguien que miente de manera consciente. Aunque también hay gente que miente pero no se da cuenta de ello, quizás porque tiene fallas de memoria a causa de un golpe o tenga inicios de demencia; ésta persona puede mentir y no hacerlo de manera intencionada y hacerlo con frecuencia.

“No obstante, todos los seres humanos, en mayor o menor medida, mentimos y caemos en lo que se llama falsificación retrospectiva, llenamos los huecos de una historia, se rellenan con hechos, aunque no es una historia elaborada como los mitómanos. Es lo que los especialistas llamamos mentira patológica, porque simplemente es inventar cosas”.

No obstante, uno de los elementos importantes ante cualquier patología es saber si quienes la sufren pueden ser peligrosos para la sociedad.

“Puede haber peligro para quienes rodean a la persona que miente constantemente. Aunque también depende del contexto y la edad que tenga la persona. Sin embargo, hay varias causas para diferenciar si se trata de un trastorno de personalidad o si hay caso de demencia o histeria también, que es cuando las personas que mienten se hacen daño o fingen enfermedades, como los que padecen del Síndrome de Münchhausen, que es cuando la persona miente y busca atención medica. Éstos sí son casos graves, porque la persona puede lesionarse  físicamente ya que encuentra bienestar cuando recibe atención médica.

“La mitomanía puede ser peligrosa también para quienes deben desempeñar funciones en las cuales es importante la versión que ellos puedan proporcionar, como investigadores, periodistas, jueces, abogados, etcétera”, indicó el médico.

El médico también explicó que cuando alguien falsea datos o hechos para obtener beneficios de forma frecuente, estamos hablando de un trastorno antisocial de personalidad, que quizás puede derivar en la delincuencia, o que solamente le guste dañar a los demás.

La mitomanía, como tal, puede aparecer durante la adultez temprana. Aún así es difícil definir si un niño puede estar desarrollándola.

En cuanto a los tratamientos, el doctor Ortega fue enfático al decir que pueden variar, dependiendo de la clase de mitómano que vaya a tratarse.

“Una vez que el terapeuta descubre que una persona es mitómana, se busca a qué obedece el problema, de dónde surge, si tiene dificultades para integrarse o exagera porque necesita llamar la atención. Si el mitómano no miente se hiere a sí mismo y siente que se daña como persona; si es el caso, debe tratarse con psicoterapia, tratar de mejorar la integración de la persona para que no la hiera la verdad, para que analice la situación que la rodea y que no recurra a las fantasías. La fantasía los protege porque la realidad les hace daño.

“Si, por ejemplo, se prevé un inicio de demencia, se usan fármacos para evitarla. Si el caso es el de trastorno antisocial de personalidad y la persona miente porque obtiene beneficios, debe ser atendido con psicoterapia, aunque esos casos son menos eficaces,  ya que la gente no tiene un problema porque obtienen beneficios de sus mentiras e, inclusive, pueden relacionarse con conductas delictivas”, finalizó el especialista.

 
(*)Dr. Hiram Ortega
Psiquiatra
Instituto de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”


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