3 efectos de la preocupación crónica y cómo solucionarlos

La preocupación afecta muchos aspectos de tu salud física y mental

03/10/2017 4:05
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preocupación crónica

Preocuparse demasiado desgasta la mente y afecta seriamente la salud

La preocupación crónica es una condición psicológica cada día más común en la actualidad y se ha comprobado que tiene consecuencias en la salud física.

Aunque muchos no lo saben, la preocupación crónica es un componente más de la ansiedad y puede provocar mucho agotamiento físico y emocional.

¿Qué es la preocupación crónica?

Los expertos indican que es una condición en la que prevalecen las tormentas mentales, donde la persona no puede dejar de pensar en ciertas cosas que ya sucedieron o que están por suceder.

En esta situación, la mente se dedica a sufrir y a obsesionarse con pensamientos, lo que disminuye la productividad y la calidad de vida.

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Consecuencias de la preocupación

Además de ello, la preocupación crónica tiene efectos negativos para la salud física, los cuales pueden manifestarse de la siguiente manera:

1. Tensión muscular

Los músculos del cuello y la mandíbula se sienten mucho más rígidos y dolorosamente tensados.

Para eliminar esta molestia realiza ejercicios cortos pero de mucha intensidad, algunos ideales son las abdominales, las caminatas en caminadora o incluso bailar zumba.

2. Cansancio crónico

El exceso de pensamientos hace que la mente consuma toda la energía, lo que deriva en cansancio y pocas ganas para realizar las actividades cotidianas.

Para terminar con esto, establece un horario para dedicarte a encontrar solución a tus preocupaciones y procura distraerte cuando un pensamiento disruptivo te interrumpa a lo largo del día.

No te lleves esas preocupaciones a la cama y si es algo que no tiene solución, no vale la pena que desgastes tu mente en ello.

3. Debilidad del sistema inmune

Si una preocupación se instala en tus pensamientos del día a día, todos los recursos biológicos y la energía van hacia los músculos y al cerebro, lo que descuida por completo el sistema inmune o las defensas. 

Esto tiene como consecuencia una baja en la reacción efectiva contra los virus y bacterias, lo que te hace más propenso a infecciones, resfriados y alergias.

Para combatir esto, cuida tu alimentación y prefiere los alimentos frescos en lugar de los procesados. Sal con tus amigos tanto como puedas y realiza ejercicio en un entorno natural al menos media hora al día.

Oxigénate, activa tu circulación, quita la tensión de tus músculos y libera tu mente de la preocupación crónica.

Pensar demasiado en algo solo desgasta tu mente y tu salud física, así que evalúa si vale la pena o no obsesionarte con algo que no puedes cambiar.

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(Con información de Mejor con Salud)


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