Siete señales que indican una mala circulación

Circulación sanguínea ¿cuándo puede ser mala?

19/09/2016 4:15
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Vea los efectos perjudiciales asociados con la mala circulación. Preste atención a las señales y procure hacer algo al respecto.

La mala circulación afecta a gran parte de la población. Tanto es así que, llegados los 60 años, este problema es el enemigo con el que deben convivir casi el 80% de este sector de la población. Imaginemos por un momento nuestro cuerpo como una compleja pero perfecta red de carreteras y autovías, formada por venas y arterias. En ellas el movimiento es incesante.

A través de ellas se deben transportar y repartir más de 5 litros de sangre por todo el organismo. Por si eso fuera poco, junto a la sangre viajan los nutrientes, las hormonas y todos esos componentes que garantizan “la vida” y,  por tanto, el buen funcionamiento de nuestros órganos.

Debemos mejorar nuestros hábitos de vida y, ante todo, conocer los principales síntomas que indican una mala circulación. Estas son los siete datos que debes tener en cuenta:

  1. Manchas en la piel, síntoma de una mala circulación sanguínea

Los médicos nos hablan de los síntomas visibles y los síntomas silenciosos o casi imperceptibles. Las manchas, los cambios de color en la piel o incluso una epidermis más seca son reflejo de que nuestra sangre no fluye de forma adecuada.

Uno de los primeros síntomas asociados a la mala circulación son las manchas rojas o moradas que aparecen en los pies o en la parte baja de las piernas.

Primero son pequeñas irregularidades de tono violáceo quepoco a poco, pueden transformarse en úlceras.

  1. Hinchazón en los pies

Pensemos que, cuando hay un déficit en la circulación sanguínea, nuestras extremidades son las últimas en recibir ese aporte de sangre rica en oxígeno y nutrientes.

  • Al no llegar la sangre en la misma cantidad, nuestro organismo intenta reducir esta descompensación mediante la acumulación de líquidos. Esta recibe el nombre de edema.
  • Esta falta de sangre enriquecida provoca, a su vez, cianosis. Veremos que nuestros pies, además de adquirir un tono amoratado, se hinchan de forma regular.

A su vez, los dedos tendrán un aspecto ligeramente magullado, como nos hubiésemos dado un golpe.

  1. Pérdida de cabello y uñas débiles

La pérdida del cabello y las uñas débiles pueden ser síntoma de una mala alimentación o incluso del estrés.

Asimismo, y este dato es algo que muchos pasamos por alto, también puede significar otra cosa: que no estamos recibiendo la cantidad adecuada de nutrientes que nos proporciona la circulación sanguínea.

  • La mala circulación trae como resultado un cabello seco y débil que, a su vez, empieza a caerse por áreas.
  • Podemos notar incluso cierto “quemazón” en las uñas. A veces, basta con tocar algo para ver cómo se rompen al instante.
  1. Digestiones más lentas

Una digestión lenta, pesada, ahí donde aparecen los gases, la acidez e incluso el estreñimiento puede ser también un síntoma de la mala circulación sanguínea.

  1. Un resfriado tras otro, infecciones y virus

Este dato sin duda es curioso y debemos tenerlo en cuenta: un sistema inmunitario más débil y con defensas más bajas se asocia a una circulación sanguínea inadecuada o de mala calidad.

  • Cuando el flujo sanguíneo es más lento nuestro organismo deja de detectar y de combatir patógenos con la eficacia de antaño.
  • También lo notaremos con esa facilidad a la hora de contraer enfermedades mucho más rápido que los demás.
  • Esto síntomas se vinculan a que nuestro cuerpo trabaja ya con unos anticuerpos algo más “lentos” y con una capacidad de respuesta ineficaz a la hora de protegernos.
  1. Manos y pies fríos

Este síntoma es realmente común. Cuando nuestra sangre fluye a una velocidad adecuada nuestra temperatura corporal se mantiene en un estado óptimo.

  • Sin embargo, si la circulación es lenta, la temperatura interna se resiente y sufrimos variaciones.
  • Una vez más, la parte de nuestro cuerpo que más lo va a notar son, sin duda, las manos y los pies. Los tendremos más fríos.
  1. Ese agotamiento que siempre nos acompaña

Cuando el flujo sanguíneo se ralentiza aparecen los problemas. Uno de tantos y que, sin duda, percibiremos de inmediato es el cansancio.

Sabemos que puede deberse al exceso de trabajo, a una época de estrés o incluso a algún tipo de enfermedad. No obstante, una mala circulación se asocia a su vez a un aporte menor de combustible suministrado a los músculos.

A menos oxígeno y nutrientes alimentando los músculos nuestro cuerpo se sentirá muy cansado. Al poco tiempo de empezar a trabajar, de subir escaleras o de hacer un ejercicio suave aparece el dolor, la fatiga y el malestar. Si es tu caso, no lo dudes: consúltalo con tu médico de cabecera para que te indique qué pautas debes seguir. Este enemigo silencioso se lleva cada año a miles de personas, y evitarlo está en nuestras manos. ¡Empieza a cuidarte hoy mismo!

(Con información de Mejor con Salud)


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