Actitud firme y amorosa, para educar sin lastimar

Los terapeutas Luis Carlos Flores y Gaby González comparten siete tips esenciales para detectar y corregir malas conductas de los niños.

29/04/2014 1:56
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¿Eres de los que piensan que es mejor una buena nalgada a tiempo para educarlos? No es fácil educar sin violencia, pero los golpes y las descalificaciones dejan secuelas muy profundas en los niños.

Los terapeutas y fundadores de la comunidad “Niños de Ahora”, Luis Carlos Flores y Gaby González, aseguran que ser padres es un reto para el cual nadie está preparado, pero que con firmeza y amor es posible educar a los niños, más allá de “entrenarlos recurriendo al miedo”.
 
“Hoy está comprobado que educar con violencia es innecesario. Por pequeña que parezca la agresión, aunque sea de palabra, te aseguro que para el niño en ese momento fue la mayor de las ofensas o heridas que pudiste provocarle”, explica Luis Carlos Flores.
 
“Muchas veces lo único que los niños necesitan es un sistema para poder ser más organizados y una paternidad consciente necesita mucha claridad, firmeza, fortaleza y congruencia. Requiere de estudio y sobre todo trabajo personal, de prepararnos como lo hicimos para nuestra carrera”, dijo.
 
Con el fin de ayudarnos a lograrlo, los especialistas nos comparten  siete consejos esenciales para detectar y corregir malas conductas de nuestros hijos sin lastimarlos:
 
1. Identifica la conducta. En el caso con el que se abrió este documento, la conducta inapropiada es “dejar sus cosas tiradas en su cuarto”. Esto es lo que hace el niño.
 
2. Toma tu lugar de mamá/papá sin miedo. Sé firme y amorosa(o). Dirígete al niño con firmeza y serenidad. En este caso dirías: “Tu cuarto está desordenado. No puede estar así. Recógelo y límpialo.”
 
3. Protege. No es necesario castigar (quitar privilegios) ni herir (usar etiquetas denigrantes) para que adopte la conducta deseada.
 
4. Sé firme. El niño puede resistir tu autoridad. No quites el dedo del renglón. Es muy importante que haga el trabajo que le corresponde: “si ensucias, limpias.”
 
5. La consecuencia nunca debe ser un castigo. En este caso, es natural que si no ha terminado de recoger su cuarto, no puede pasar a hacer otras actividades. Tira la culpa a la basura. Ser “buenos” con el niño y “dejarle pasar esta” agranda el problema.
 
6. Sé congruente. No podemos pedirle el mismo grado de responsabilidad a un niño de 5 años que a uno de 14. Tampoco es justo que le pidas algo que tú no haces. Lidera con tu ejemplo.
 
7. Retroalimenta. Una vez que el niño cumple su parte, reconócelo: “Veo que recogiste muy bien tu cuarto”. No es algo que necesites agradecerle, no es un “favor” para ti.

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