Acusan negligencia en caso de embarazada

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emite recomendación al director del IMSS, por violación de derechos humanos y violencia obstétrica.

17/11/2015 4:54
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Un retraso de 16 horas para hacer un ultrasonido, así como no haber corroborado los síntomas que expresaba una mujer embarazada, son algunas de las omisiones que derivaron en la muerte de una madre de 38 años, en el Hospital General de Zona número 3, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el municipio de San Juan del Río. Los hechos ocurrieron en julio de 2013. 
 
A dos años y tres meses  la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 39/2015 al director general del IMSS, José Antonio González Anaya, por la violación de los derechos humanos y violencia obstétrica en agravio de la mujer que se encontraba en la semana 35 de gestación y quien perdió la vida por omisiones de parte de personal del nosocomio.
 
“Luego de examinar las evidencias integradas en los expedientes CNDH/5/2013/5972/Q y CNDH/5/2013/6069/Q, la CNDH encontró elementos suficientes para acreditar violencia obstétrica, violaciones al derecho a la protección de la salud materna y a la vida en agravio de la mujer, atribuibles al personal del nosocomio. Los expedientes se iniciaron tras las quejas presentadas en diferente tiempo y fecha por el esposo y la hermana de la víctima” precisa el documento emitido por la CNDH.
 
El 27 de julio de 2013 la mujer ingresó al Área de Urgencias del Hospital, tras presentar “un ligero sangrado” fue internada. Por tanto se le informó al esposo que sería hasta el siguiente día (28 de julio) cuando se le practicaría un ultrasonido.
 
“En la fecha señalada, la mujer dijo a su esposo que se encontraba bien y sin sangrado, sin embargo, a las 16:00 horas, cuando él volvió de nueva cuenta al hospital, le informaron que la mujer había fallecido, ya que al interrumpirle el embarazo vía abdominal para que, mediante cesárea, naciera el bebé, la víctima presentó hemorragia que por falta de pericia no pudo ser identificada ni controlada, que la llevó a sufrir tres paros cardiorrespiratorios, que ocasionaron su muerte” expone la CNDH.
 
En tanto, la valoración que se efectuó el 27 de julio, al ingreso al hospital,  señala que la madre no presenta hemorragia, se percibían movimientos fetales y placenta previa,  por lo que se sugería realizar un ultrasonido para corroborar la edad gestacional.
 
“Un día después, el médico que la atendía asentó en la nota médica que la mujer bajó a piso a las 10:30 horas, para prueba sin estrés y que se tomó ultrasonido en admisión; con lo que se corroboró el diagnóstico de placenta previa total. Esa misma mañana, fue valorada por otro médico, encontrándola consciente, bien hidratada, cardiopulmonar sin compromiso, frecuencia cardiaca fetal de 145 latidos por minuto, movimientos fetales presentes, sangrado transvaginal, sin trabajo de parto” añade la recomendación.
 
Mediante un nuevo estudio, el primer médico acotó que  el bebé registró disminución de frecuencia cardiaca, por lo que a las 12:50 horas se optó por interrumpir el embarazo vía abdominal, sin reportar que la mujer registró hipotensión arterial (presión sanguínea baja a la habitual) durante la intervención quirúrgica.
 
“En la nota se estableció que la agraviada presentó hemorragia profusa al realizar el corte quirúrgico y el bebé nació con peso y talla normales; sin embargo, la madre presentó disminución de latidos, realizándole reanimación del corazón mediante choques eléctricos”.
 
16 horas tardaron en hacer ultrasonido
La CNDH  precisa que transcurrieron 16 horas entre que la mujer fue hospitalizada y en que se realizó el ultrasonido, motivo por el que –señala-hubo un retraso en el diagnóstico de certeza; aunado a que los médicos  no comprobaron el sangrado transvaginal que la madre señalo desde que ingresó al nosocomio.
 
“Los médicos, de quienes en algunas notas médicas no existe nombre completo, hora, revisiones, estudios de laboratorio y de histopatología, subestimaron el manejo médico de la agraviada, al no tomar en consideración que el ultrasonido evidenció la presencia de placenta previa, así como que cursaba su tercer embarazo y previamente había sido sometida a una cesárea, lo que implicaba la presencia de fibrosis con la formación de adherencias, que dificultaba la disección en forma óptima”.
 
Por tanto, la CNDH instruye al IMSS para que repare daños a la familia de la mujer, incluyendo el pago de compensación y atención psicológica. También se exhorta a que el padre y sus tres hijos sean adscritos al Registro Nacional de Víctimas para que tengan acceso al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral.
 
El documento precisa que para que no se repitan estos hechos se solicite al personal médico una copia de certificación y recertificación tramitadas ante los Consejos de Especialidades Médicas, para que acrediten actualización, experiencia y conocimiento para brinden el servicio.
 
De igual modo se les recomienda capacitar al personal del hospital en el rubro de derechos humanos con perspectiva de género. Así como  emitir medidas para que los servidores públicos del nosocomio adopten normas efectivas de prevención con el objetivo de garantizar que los expedientes estén debidamente integrados y protegidos. 
 

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