Adicción al sexo, ¿mito o enfermedad mental?

La adicción al sexo se incluyó por primera vez en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5) en el año 2010.

02/08/2013 10:56
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La adicción al sexo se incluyó por primera vez en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5) en el año 2010; sin embargo su clasificación como trastorno mental no ha logrado mantenerse con rigor, pues no tiene aún sustento científico.

A pesar de ello, muchas personas han achacado sus problemas de pareja, económicos o laborales y de cualquier índole a su adicción al sexo, e incluso algunos sexólogos estiman que habría un 6% de la población con este problema. Pero, ¿realmente existe esta enfermedad o es un invento para hacer negocio?

Es así que investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han evaluado cómo se comporta el cerebro en las denominadas ‘personas hipersexuales’, es decir, aquellas que tienen problemas para controlarse ante la visión de imágenes sexuales.

Esto mediante un estudio en el que participaron 52 voluntarios: 39 hombres y 13 mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 39 años, que dijeron tener problemas para controlarse ante la visión de imágenes sexuales.

En la investigación en primer lugar completaron cuatro cuestionarios sobre diversos temas:En donde les preguntaban a los voluntarios sobre su comportamientos y deseo sexual, compulsiones sexuales, y las consecuencias negativas sobre la conducta sexual.

Los resultados de los voluntarios eran muy similares a los de aquellos catalogados como adictos al sexo. Y encontraron también que la respuesta del cerebro de dichas personas ante imágenes eróticas no estaba relacionada de ninguna manera con la gravedad de su hipersexualidad, sino que se relacionaba con su nivel de deseo sexual.

En otras palabras, señalan los investigadores que “la hipersexualidad no parece explicar las diferencias cerebrales en la respuesta sexual más que simplemente por el hecho de tener una libido más alta”.

Un simple deseo…

Un diagnóstico de adicción al sexo se asocia con aquellas personas que tienen impulsos sexuales que sienten fuera de control, que se implican con frecuencia en conductas sexuales anormales que les han producido consecuencias, como el divorcio o la bancarrota por su conducta. 

Pero, dijeron los investigadores que, estos síntomas no son necesariamente representativos de una adicción; de hecho, pueden ser también de un potente deseo sexual, no patológico.

Asimismo, explicaron los especialistas que una forma de discernir entre un problema patológico y el deseo sexual consiste en medir la respuesta del cerebro a los estímulos que generaran imágenes de contenido sexual en personas que reconocen tener problemas sexuales.

“Pues si de verdad sufren de adicción al sexo, la respuesta del cerebro a dichos estímulos sexuales visuales debería ser mucho mayor, similar a la que experimentan los cerebros de las personas adictas a la cocaína al ver a las imágenes de la droga, tal y como han demostrado numerosos estudios”, aseguraron los investigadores.

¿Es una adicción?

Mientras los voluntarios del estudio veían las imágenes fueron checados mediante electroencefalografía (EEG), una técnica no invasiva que mide las ondas cerebrales, la actividad eléctrica generada por las neuronas cuando se comunican entre ellas.  

En concreto, los investigadores midieron los potenciales relacionados con los eventos, las respuestas del cerebro que son el resultado directo de un evento cognitivo específico.

Los voluntarios vieron una serie de fotografías elegidas cuidadosamente para evocar, tanto sensaciones agradables o desagradables. Donde se incluían cuerpos desmembrados, pero también personas cocinando o esquiando y, por supuesto, escenas de sexo.

Pues los investigadores estaban interesados en la respuesta del cerebro tras unos 300 milisegundos después de que apareciera cada imagen, lo que se conoce como la respuesta “P300”. Esta medida básica, explicaron que es utilizada en estudios para determinar adicción e impulsividad, y que la respuesta ‘P300’ es mayor cuando una persona se da cuenta de algo nuevo o de especial interés para ella.

Los investigadores esperaban que las respuestas ‘P300’ a las imágenes sexuales corresponderían al nivel de deseo sexual de una persona, como habían mostrado estudios anteriores. Pero además, preveían que estas respuestas en aquellos cuyo problema podría caracterizarse como una adicción tuvieran un repunte con la visión de las imágenes sexuales.

Sin embargo los resultados no mostraron esta asociación. Es más, encontraron que la respuesta ‘P300’ no estaba relacionada con las mediciones hipersexuales.

Así, concluyeron que “aunque ha habido mucha especulaciones sobre los efectos de la adicción sexual en el cerebro, nuestro estudio no proporciona evidencia alguna para apoyar dichas teorías”, y determinaron que “si el trabajo puede ser replicado, los hallazgos representan un gran desafío para las teorías existentes de sobre la adicción al sexo”. (Con información de ABC.es)


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