Afecta abuso de gadgets desempeño escolar

Según investigadores, entre más tiempo pasan los chicos frente a las pantallas, ya sea TV o enviando mensajes de texto, peor es su desempeño.

06/11/2010 9:41
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En la actualidad las nuevas tecnologías ayudan o se convierten en apoyos en algunos casos para los avances médicos, tal es el caso de la nueva opción de monitoreo de salud a través de sistema inalámbrico y tecnología 3G que permite llevar el control y supervisar el desenvolvimiento de la enfermedad en un paciente con diabetes; o bien permiten que el médio, sin tener presencia física, mantenga un seguimiento del paciente y pueda monitorear y rendir cuentas a través de un sistema inalámbrico, ya sea con un teléfono celular de tercera generación, laptop o desktop.

Sin embargo, la otra cara del asunto se ve en los adolescentes pasan horas enviando mensajes de texto, en Facebook o con los videojuegos,  y esto hace que sus padres pierdan la paciencia. Pero muchos de los padres de la actualidad pasaron, en su tiempo, horas sentados frente a la pantalla, pero de televisión.

Según expertos esto crea una interesante duda: ¿Realmente es peor para los cerebros de los adolescentes Facebook que los programas de televisión que sus padres consumían cuando estaban en la secundaria?

Sin duda existen peligros reales relacionados con el tiempo que los adolescentes pasan pegados a una pantalla, como el acoso entre sus compañeros de clase, la obesidad por falta de actividades físicas, perder la atención al conducir por atender el celular, una capacidad de concentración reducida y la pornografía en Internet.

Douglas Gentile, un psicólogo especializado en niños y jóvenes y profesor asociado de la Universidad del Estado de Iowa en Ames, e investigador de los efectos de los medios de comunicación en los niños, dijo que enviar mensajes de texto, Facebook y los videojuegos no son malos por sí mismos.

Tampoco son inherentemente mejores o peores que ver televisión, aunque sí representan riesgos distintos, como el acoso de los compañeros de clase o desconocidos.

Pero las investigaciones han demostrado que entre más tiempo pasan los chicos frente a las pantallas, ya sea la tele o enviando mensajes de texto, es peor su desempeño escolar.

“Eso no significa que sea cierto para cada chico, pero sí tiene sentido, por cada hora que un adolescente pase jugando videojuegos hay una hora menos para que hagan su tarea, lean, exploren o creen cosas”, agregó.

Gentile califica esto como la hipótesis del desplazamiento. “Si el tiempo que pasan poniéndole atención a todos estos aparatos electrónicos desplaza el tiempo para hacer su tarea esto es malo. Pero si la tarea ya está hecha, bueno entonces ¿qué tiene de malo?”, dijo.

Gentile, que confiesa que su propio hijo adolescente superó los 9 mil mensajes de texto en un mes el verano pasado, concuerda con que los padres pasan por muchos aprietos para tratar de ajustarse a un mundo en el que los chicos prefieren ver palabras en su celular que tener una conversación.

“La generación mayor no es parte de su cultura”, dijo. “Tienen una resistencia a ella”.

El recuerdo de la televisión
Ver televisión en familia, por más trivial que parezca, es añorado ahora por los padres. Si su hijo se sienta en la sala para ver televisión uno se puede sentar en el sofá con ellos y esto “es una experiencia compartida”, dijo Gentile. Pero si están enviando mensajes de texto o hablando por video con un amigo de la escuela esto “es una experiencia privada, es como si se dijeran secretos y para los padres es una grosería”.

Patti Rowlson, madre de dos adolescentes en Everson, Washington, dijo que ese ha sido “un tema de discusión en nuestra casa desde hace años”. Ella y su esposo comenzaron por limitar el tiempo para ver televisión cuando sus hijos eran pequeños, pero después llegó la tecnología.

“Celulares, computadoras portátiles, iPods con Internet inalámbrico. Como padres ya no teníamos control del tiempo que pasaban con los aparatos porque ni siquiera podríamos saber cuándo los estaban usando”.

Rowlson dijo que al comienzo ella y su esposo impusieron límites al uso de los aparatos. “Había batallas pero también avances”, junto con la confiscación de los iPods, dijo. “Los revisábamos constantemente y constantemente se metían en problemas. Tratábamos de luchar por las viejas costumbres y esto causaba mucho estrés y tensión en la familia. Era algo ridículo. Así que cedimos un poco y todos somos felices. Estábamos luchando por algo que no se puede contener. Esa es la forma en la que se comunican con sus amigos”.

El resultado es que son dos buenos chicos. “Al final no estoy segura de si tener límites desde el principio los ayudó o si no hizo ninguna diferencia”. (Con información de Univision)

 


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