Al hacer ejercicio, tu cuerpo responde diferente

Al iniciar una rutina de ejercicio hay respuestas fisiológicas por un estrés "bueno"; pero debe tenerse cuidado si se registran palpitaciones.

15/03/2011 9:34
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 Uno de los principales propósitos en la mayoría de las personas es hacer ejercicio y se fijan metas en cualquier fecha, al inicio de año, al aproximarse un cumpleaños o por las vacaciones; lo cierto es que la gran mayoría abandona su propósito cuando tiene reacciones poco gratas, como dolor de cabeza, palpitaciones, etcétera, que llegan a causar temores y hasta pánico de “esforzar” demasiado a su organismo y provocarse un infarto. 

 Sin embargo, la fisióloga del ejercicio, Loni Novak, explica que puede haber múltiples reacciones adversas al iniciar una rutina de ejercicio porque el ejercicio entra en un estrés positivo al someterlo a un esfuerzo al que no estaba acostumbrado, pero que a final de cuentas le hace bien y pronto se acostumbrará para entrar de lleno a un estado absolutamente saludable. La experta explicó cada una de estas reacciones: 
 
•  Dolor de cabeza: Es probable que ocurra cuando la persona tiene muchas horas antes sin comer y se ejercita, pues al hacer ejercicios de moderada a alta intensidad los niveles de azúcar bajan rápidamente, lo que puede causar una hipoglicemia. Por ello es necesario comer un refrigerio que incluya algo de proteína baja en grasa antes de entrenar, como yogurt o una rebanada de pan con un toque de mantequilla de maní, entre otros. Sin embargo, también tienes que descartar que el dolor de cabeza esté asociado a un cuadro de tensión alta; ya que ésta puede ocasionar dolor de cabeza cuando no se tiene bajo control.
 
Falta de aire: Si fumas tienes que abstenerte de ejercitarte por lo menos dos horas después del último cigarrillo, porque te dificultará la respiración durante la actividad, pero lo mejor es abandonar por completo este mal hábito. Otra causa de esta dificultad es lo que se conoce como asma o broncoespasmo inducido por el ejercicio, el cual puede ser diagnosticado correctamente por un especialista y es probable que prescriba un broncodilatador que te permitirá ejercitarte normalmente. Los problemas respiratorios no son un impedimento para  ejercitarse, por el contrario esto ayudar a superar y controlar esta condición de salud. 
 
Por otra parte, es posible que estés  aumentando la intensidad muy rápido, ejemplo de ello es pasar de caminar a correr en un día y por consiguiente, tu sistema cardio-pulmonar no está acostumbrado. Los cambios pequeños y graduales son lo mejor.
 
 
Náuseas: Por lo general responden a un cuadro de deshidratación o sobrecalentamiento corporal. Cuando se ejercita en climas cálidos se debe hacer con ropa clara y permeable, sin ningún tipo de prensa para rebajar grasa focalizada las cuales además de no ser útiles, perjudican la salud pues elevan la temperatura corporal de manera significativa e impedir que el cuerpo se enfríe a través de sus mecanismos naturales.
 
Las náuseas pueden ser también por  deshidratación, por lo que debes tomar agua antes, durante y después de ejercitarte, poco a poco y no en grandes cantidades en un solo momento . Si tu rutina es de 60 minutos, es necesaria bebida que te ayude a reponer electrolitos. Evita bebidas azucaradas. 
 
Una causal más de este malestar es comer platillos con alto contenido de grasas previo al ejercicio, pues este tipo de alimentos al igual que los  altos en fibra tardan mucho más para digerir lo cual es contraproducente porque cuando te ejercitas la sangre debe disminuir hacia los órganos menos activos como el digestivo y suplir la demanda de los músculos y del corazón para sustentar la actividad que realizas. Antes de entrenar consume un carbohidrato ligero con algo de proteína baja en grasa y que no pase de más de 150 calorías si vas a ejercitarte por una hora.
 
Espasmo muscular:  Esto responde a que te estiras sin calentar previamente. Todavía existe la creencia de que el estiramiento estático es una forma de calentar y no lo es; por el contrario, podría ponerte en riesgo de un tirón muscular. Los músculos no se deben estirar cuando están fríos, por lo que es recomendable que hagas una actividad previa como: caminar, montar bicicleta o cualquier ejercicio que te permita trabajar ligeramente los músculos por cinco a diez minutos o si estás haciendo pesas, haz una serie sola sin peso para calentar. Cuando ya sientas que tu temperatura corporal ha subido, entonces, arranca con el entrenamiento. 
Otra razón para un espasmo muscular puede tener relación con alguna deficiencia de minerales como el potasio o el calcio, lo cual se puede solucionar con fuentes lácteas, o bien con el consumo de tomates, plátanos,  aguacate, entre otros alimentos con  potasio.
 
• Palpitaciones: Detén el ejercicio de inmediato, en especial si están acompañadas de otros síntomas repentinos como: dolor en el brazo o el pecho, dolor de cabeza, náuseas, entre otros, en estos casos se debe de acudir de inmediato al doctor, si este refiere que estás en buenas condiciones de salud, debes comenzar a medir tu frecuencia cardíaca para saber la intensidad de tu entrenamiento. Más allá del 80% de tu frecuencia cardíaca máxima, ya se considera un esfuerzo moderado a alto.  (Con información de Aol.es)

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