Al menos 27% de la población padecerá dolor crónico

La epidemia silenciosa afecta sobre todo a mujeres, personas mayores y grupos marginados, informó la doctora Argelia Lara

06/06/2017 11:27
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A nivel mundial, entre el 10 y 55 por ciento de los adultos padecen o van a padecer dolor crónico y tan sólo en México el porcentaje es de 27 por ciento, afirmó la doctora Argelia Lara, jefa de la Clínica del Dolor del Instituto Nacional de Ciencias médicas y Nutrición Salvador Zubirán, al destacar que es un problema de salud pública tan importante que a partir de la Declaración de Montreal se estableció el derecho humano a la atención del dolor.

“Desde el 2010, el tratamiento del dolor es un derecho humano de los pacientes, lo que ahora falta es ejercerlo y hacerlo cumplir”.

Al participar en el Foro Cuidados Paliativos, Vida con Calidad la doctora Lara enfatizó la importancia de que los médicos reciban educación en materia de cuidados paliativos, toda vez que actualmente en los programas universitarios es una asignatura que no aparece, a pesar de la importancia que tiene el hecho de que además de curar enfermedades, a los pacientes se les libere del dolor. El dolor dijo, es una epidemia silenciosa.

Mujeres, quienes más padecen dolor

Argelia Lara señaló que de manera general, el médico no sabe cómo tratar el dolor a pesar de que nueve de cada 10 personas tienen o tendrán dolor en algún momento de sus vidas. En nuestro país son las mujeres, las personas mayores y los grupos marginados quienes más lo padecen.

“El dolor no es sólo un día, a veces son días, meses o hasta años. El dolor sí puede cambiar la vida del paciente para mal, sobre todo si no está bien diagnosticado”, dijo.

Detalló que para diagnosticar el dolor, se requiere de habilidades específicas como entender el sufrimiento del otro, tener empatía, ser respetuoso y mantener buena comunicación.

Existen dos tipos de dolor

Resalta que existen dos tipos de dolor: agudo y crónico (que dura más de tres meses), siendo el segundo es el que más afecta la calidad de vida del paciente y que cualquier puede padecer sin importar la edad, raza, género o lugar de origen.

En muchos pacientes, aseguró, el dolor es una segunda enfermedad: la primera es la que lo causa y el dolor en sí mismo es una segunda, por lo que los pacientes esperan que además de salvar sus vidas, los médicos les atiendan el dolor.

Se estima que hasta el 30% de los pacientes con dolor crónico padece depresión, el 50% ansiedad y otro 30% trastornos del sueño.

Como una forma de ilustrar el peso que tienen en nuestra sociedad los problemas de dolor, señaló que los costos de su atención corresponden al 3 por ciento del producto interno bruto, lo cual es mayor que el costo por enfermedades cardiovasculares y cáncer juntas.

La doctora Lara indicó que existe muy poca cultura de atención al dolor crónico y también un acceso limitado a los servicios médicos. Además, al paciente que lo sufre se le etiqueta como hipocondríaco, conflictivo o simulador.

Falta atención médica

Por su parte, la diputada Teresa Lizárraga explicó que sólo se ofrecen cuidados paliativos a los pacientes que les quedan seis meses de vida. “Una cosa es lo que está plasmado en la ley y otra es la realidad”. Citó que en Sonora y en Chihuahua sólo existe una clínica para la atención del dolor, a pesar de ser estados muy grandes.

Afirmó que si bien se ha avanzado en materia legislativa para la atención del dolor, “en la práctica nos encontramos a años luz”. Agregó que una de las principales razones por las que los pacientes no reciben los cuidados paliativos es la falta de atención en los centros médicos.

A su vez, el doctor José Alberto Flores Cantisani, especialista en dolor y cuidados paliativos, indicó que son muy pocos los médicos que tienen el recetario de narcóticos por lo que muchos pacientes se quedan sin los medicamentos más adecuados para atender el dolor. Por otra parte, no llegan a 100 las clínicas para atención del dolor en todo el país.

Cuidados paliativos no son para el final de la vida

La maestra Gina Tarditi, quien es sicóloga y tanatóloga, precisó que los cuidados paliativos no sólo son para el final de la vida, sino que hay diversas enfermedades amenazantes de la vida que los requieren. Es necesario que la población en general exija su derecho a tener cuidados paliativos y no sólo para el final de sus vidas, enfatizó.

“Se escucha decir que los cuidados paliativos se dan al final de la vida cuando realmente no es así. Lo ideal es que los pacientes reciban los cuidados desde que son diagnosticados con la enfermedad. Si la gente sigue teniendo la idea de que son para las etapas finales de la vida, no los pedirán”, explica la Mtra. Tarditi, quien es especialista de cuidados paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan)

La doctora Celina Castañeda, subdirectora de Planeación en la Comisión de Protección Social en Salud del Seguro Popular, indicó que nuestro país sigue los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud en materia de cuidados paliativos, los cuales están prescritos para cáncer, enfermedades no transferibles y del envejecimiento.  Apuntó que hay mucho desconocimiento por parte de los especialistas de salud en relación al diagnóstico y uso de tratamientos.

En este sentido la Dra. Mariana Calderón Vidal, Coordinadora Nacional del Proyecto de Acceso a los Cuidados Paliativos y Control del Dolor, de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud), indica que no hay que temer por los tratamientos utilizados para el dolor u otras terapias pues son totalmente seguros.

“Utilizando los medicamentos de forma adecuada, se puede aliviar el dolor en el 90 y 95% de los pacientes”, enfatiza.

Cuando el dolor forma parte de la vida

Para Dolores Ibarrola, la vida cambió drásticamente hace seis años, pues fue diagnosticada con cáncer de mama, una enfermedad que ya había atacado a sus otras dos hermanas.

Por ello, se sometió a una mastectomía que si bien le ayudó a vencer la enfermedad, le dejó una grave secuela: vivir con dolor físico.

Entre el 20 y 65% mujeres que se realizan la mastectomía, sufren lo que se conoce como síndrome de dolor postmastectomía (SDPM), lo cual provoca dolor crónico que afecta la calidad de vida y puede causar otras complicaciones.

“Esto es a lo que le llaman un brasier de fierro. Yo vivo con eso todos los días”, al mostrar en una diapositiva un aparato con forma de sostén hecho a base de alambre de púas.

Después de la cirugía, Dolores ganó 22 kg por una mala atención médica y faltó constantemente a su trabajo.

Por ello, Dolores resalta que el paciente con dolor debe tener voz, pues en su caso, los médicos le indicaron que en poco tiempo se le pasaría, cuando no fue así.

“Les recordamos a los médicos que como parte de su juramento de Hipócrates, está calmar el dolor siempre, consolar a veces y curar cuando se puede. Es importante aliviar y estar consciente del dolor del paciente”, dice.


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