Alertan participación de IP en cruzada vs hambre

Debido al conflicto de intereses, empresas privadas no deberían participar en el proyecto alimentario, advierten Asociaciones Civiles.

09/04/2013 10:43
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Empresas privadas no deberían participar en actividades de la Cruzada Nacional Contra El Hambre, impulsada por las Presidencia de la República y que pretende atender a los 7.4 millones de mexicanos que padecen pobreza extrema. Así lo señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, quien alertó del conflicto de interés que se podría generar al involucrar en este programa a empresas como Pepsico y Nestlé “dos de las principales industrias causantes de la obesidad”. 

Por su parte, Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, dijo que la declaración patrimonial de los servidores públicos involucrados en este programa debería ser obligada, pues “las buenas intenciones del programa de nutrición alimentaria para el país, podrían terminar siendo víctimas de las empresas, en vez de que ellas sean las que se sometan al régimen”.

Prevén errores basados en la evidencia
Como ejemplo de que la participación del sector privado en estos programas públicos no es viable, Alejandro Calvillo, habló del caso de Brasil, donde en los programas “Hambre cero” y “Bolsa de familia”, en los que participó la empresa Nestlé, las mujeres encargadas de ser guías nutricionales, terminaron siendo vendedoras de productos de la empresa.

En tanto, Patti Rundall, del Reino Unido, y directora de la ONG incidencia de Baby Milk Action, dijo que “el hambre no se debe paliar con alimentos chatarra, lo único que se necesita es informar a la gente e invitarla a actuar”.

Y enfatizó “no se debe cambiar la comida tradicional por la que las compañías quieren dar, ya que por lo general ésta es alta en azúcar, grasas, aditivos y demás ingredientes dañinos para la salud, así que ¿porqué pensar que la solución está en las empresas y no en las personas?”.

Hipótesis del sistema
Calvillo advirtió que si como en Brasil, el sector privado pusiera a la venta sus productos, en las 25 mil distribuidoras de Diconsa, en pro de que no hubiera hambre, en vez de hambre habría obesidad, y con ella vendría el aumento de enfermedades relacionadas a dicha condición como hipertensión y diabetes, principalmente.

En este mismo encuentro de ONG’s, Alvaro Urretra, comerciante en la Central de Abastos, y productor de nopal, comentó que permitir la injerencia de las empresas en estos programas públicos, sería el comienzo de la destrucción de las tradiciones nutrimentales, y con ellas de las formas de sustento de muchas familias, pues él y sus compañeros de oficio han notado la disminución en la venta de productos agrícolas. Además, alertó que los supermercados terminan afectando a los mercados tradicionales y a las tiendas de barrios, con sus concesionarias.

Los especialistas concluyeron en que se debe hacer énfasis en la concientización de la ciudadanía, en lo que consume, y en exigir al Estado la declaración patrimonial de cada uno de los implicados en la cruzada contra el hambre, y evitar que sigan en ella personas o empresas que puedan entorpecerla.

En este programa federal están involucradas las secretarías de Salud, Economía, Turismo, Medio Ambiente, Agricultura y Desarrollo Agrícola, junto con otras dependencias. 


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