Alertan sobre afectaciones por uso de braseros

La lumbre de leña, el hornillo o el brasero combaten el frío y son útiles para preparar los alimentos, pero también ponen en grave riesgo la salud.

16/10/2011 4:05
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Ni horno, ni vitrocerámica, ni calefacción central… Lamentablemente, para una gran parte de la población mundial el fuego más rudimentario sigue siendo la única forma disponible para cocinar y calentar el hogar.

La lumbre de leña, el hornillo o el brasero primitivo combaten el frío y son útiles para preparar los alimentos, pero también ponen en grave riesgo la salud de quienes los usan habitualmente, según denuncia la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus datos muestran que, cada año, mueren en el mundo casi dos millones de personas a causa del aire contaminado que respiran en sus casas, una cifra que supera al número de muertos que provoca la malaria.

Las cocinas “sucias” generan graves casos de neumonía aguda en niños y Enfermedad Obstructiva Crónica Pulmonar (EPOC) en adultos, además de otros problemas, como infecciones o trastornos en el desarrollo del feto. Además, según un informe reciente del Banco Mundial, también contribuyen a la deforestación y a la degradación medioambiental.

Por todo ello, desde hace décadas diversas campañas han intentado promover y facilitar el uso de métodos seguros de combustión en los hogares, aunque con poco éxito debido a la falta global de concienciación sobre el problema y la escasez de recursos, entre otros factores.

La Alianza Global para las cocinas limpias (Global Alliance for Clean Cookstoves) es la última iniciativa que está intentando hacer frente a esta amenaza para la población. Con financiación pública y privada –el Gobierno de EU ha destinado 50 millones de dólares a sus fondos-, pretende conseguir que en 2020, 100 millones de hogares dispongan de estufas y cocinas seguras.

En un artículo que publica esta semana la revista Science se detallan todos los beneficios potenciales de llevar a cabo una medida como esta. Según sus datos, además de salvar millones de vidas y mejorar el medio ambiente, las cocinas ‘limpias’ también podrían ayudar a impulsar el desarrollo económico, educativo y social.

“Las mujeres y niñas son típicamente las encargadas de obtener combustible, una tarea que exige tiempo y a menudo las coloca en riesgo de sufrir violencia de género”, señalan en la revista científica los autores del trabajo, investigadores de los Institutos de Salud de EU, uno de los organismos que participan en la iniciativa.

“Disponer de cocinas más eficientes permite reducir el consumo de combustible, por tanto reduce los riesgos asociados con su obtención y, además, hace posible ampliar las oportunidades educativas y de desarrollo de las mujeres y niñas de las áreas empobrecidas”, continúan.

Entre otros escollos, que esta iniciativa tenga éxito depende del compromiso de gobiernos, ONG y sector privado, que deben colaborar tanto en la puesta en marcha de soluciones a gran escala como en el apoyo de investigaciones que, entre otras cosas, deberán decidir qué intervenciones permiten reducir los riesgos de la población y cuál es la mejor forma de poner a disposición de la población métodos de combustión seguros.

“Los desafíos son muchos”, señalan los autores, “pero el potencial de usar una intervención relativamente barata (…) es tremendo”, concluyen.

En una carta que acompaña al trabajo en Science, Pilar Nores Bodereau, ex primera dama de Perú, relata los logros obtenidos en el altiplano andino y destaca la importancia de que la ayuda internacional se complemente con esfuerzos locales.

Según sus datos, gracias a la labor de Sembrando , -una iniciativa solidaria de la entidad privada “Trabajo y familia” de la que Nores es fundadora- unas 92 mil familias de la zona han podido mejorar la estructura de sus cocinas, reduciendo así su exposición al aire contaminado.

En una población donde “más del 40% de las mujeres sufre enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y/o enfermedades cardiovasculares, al parecer relacionadas con las condiciones del trabajo doméstico”, la iniciativa de Sembrando ha supuesto un giro importante, señala Nores.

Los resultados preliminares sobre la labor de la organización –que combina la mejora de cocinas con toda una batería de medidas de ayuda al desarrollo- “muestran una disminución importante de las enfermedades broncopulmonares y un claro incremento en la relación altura/edad de los niños menores de 5 años de edad”, continúa.

“Esfuerzos locales sólidos como Sembrando pueden ser sostenibles y ayudar a cumplir el objetivo de la Alianza Global de construir cocinas mejoradas en 100 millones de hogares para 2020, y a la vez mejorar las condiciones económicas y sociales de las familias que viven en extrema pobreza”, concluye.

Siguiendo el ejemplo de Sembrando, el gobierno peruano ha iniciado una campaña para construir 500 mil cocinas ‘limpias’ por todo el país. (Con información de elmundo.es)


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