Algunos fármacos no se llevan con el alcohol

Existen muchas dudas sobre el consumo de alcohol y medicamentos y los daños que pueden producir.

31/12/2012 10:51
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La tradición indica que en los inicio de cada año, se debe beber algún tipo de vino, sida o champagne con 12 uvas, para simbolizar los doce meses venideros. Después de aquel ritual, muchos continúan el inicio del año con fiesta, comida y alcohol. Es probable que muchas personas se encuentren en algún tratamiento médico y se pregunten si existe algún daño al mezclar alcohol y medicinas.
 
El profesor de Farmacología y Vicedecano de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga responde a las dudas más comunes sobre la combinación de medicamentos y alcohol.
 
El alcohol puede interactuar con muchos medicamentos como son los antibióticos, antituberculosos, analgésicos, depresores del sistema nervioso central, inhibidores de la monoaminooxidasa, antihistamínicos y los hipoglucemiantes orales, sonalgunos grupos de fármacos que pueden interactuar con alcohol.
 
En función de cómo sea la ingesta, así será el efecto. Beber de vez en cuando inhibe el metabolismo hepático de ciertos medicamentos, cambia el modo en como el hígado procesa y elimina los ingredientes activos. Cuando disminuye el metabolismo, aumenta su actividad.
 
Contrastando, beber grandes cantidades de alcohol regularmente aumenta el metabolismo de las medicinas y reduce su efectividad.
 
Cómo ejemplo, la interacción entre alcohol y algunos antiepilépticos, pude ocasionar consecuencias graves ya que disminuye su eficacia y genera un mal control de la enfermedad. Sin embargo no se debe de olvidar que el exceso de alcohol puede ocasionar una crisis convulsiva en cualquier persona.
 
En el caso de los pacientes que ingieren anticoagulantes orales deben evitar las bebidas alcohólicas, el metabolismo de acenocumarol (conocido como Sintrom) o la warfarina, dos anticoagulantes, puede disminuir y por lo tanto aumentar su efecto, lo que puede ocasionar la aparición de hemorragias. La ingesta crónica de alcohol favorecería la ineficacia de estos tratamientos.
 
La creencia popular afirma que beber alcohol mientras se están tomando antibióticos, estos disminuyen su efecto, González Correa no desmiente este hecho ya que el alcohol aumenta el metabolismo hepático de los antibióticos y disminuye su concentración en la sangre, por lo que disminuye su eficacia.
 
En antibióticos del grupo beta-lactámicos la ingesta de alcohol precipita la aparición de diversos síntomas, conocidos como efecto antabús y se trata de manifestaciones clínicas que pueden ser leves o graves y que pueden ser rubor facial, nauseas, vómitos, ansiedad, hasta taquicardia, presión arterial baja, insuficiencia respiratoria o encefalopatía.
 
Con el acido acetilsalicílico y el ibuprofeno sumados al alcohol son gastrolesivos, producen pequeñas lesiones en la mucosa gástrica, a su vez provocan epigastralgia (dolor de estomago), pirosis y puede llegar a casos de ingestión crónica, la aparición de ulceras y hemorragias digestivas.
 
El problema con los analgésicos aparece cuando se ingiere paracetamol ya que al combinarse con alcohol, el incremento de su metabolismo se traduce en la aparición de un metabolito (sustancia que se produce con la transformación que sufre el fármaco en el hígado), este metabolito es un importante tóxico para el propio hígado.
 
El uso del paracetamol debe de ser de forma cautelosa en todo momento, por lo que se recomienda no superar la ingesta de 4 g de este fármaco al día. Aunque el consumo de alcohol pueda ocasionar que la cantidad diaria d paracetamol necesaria para producir un problema de toxicidad hepática, resulte menor.
 
E bien sabido que con el alcohol disminuye la actividad cerebral, lo que es pérdida d reflejos, problemas del habla, nula coordinación de movimientos e incluso pérdida de la conciencia. El alcohol potencia los efectos de todos los fármacos que actúan a nivel cerebral sobre todo los que disminuyen la actividad neuronal como las sustancias depresoras del sistema nervioso central como benzodiacepinas, barbitúricos y los analgésicos opiáceos.
 
En la celebración de fin de año beber solo una copa en el brindis no ocasiona ningún problema ya que lo importante es el consumo regular y no excederse en el consumo.
 
Según el especialista hay una gran cantidad de cuestionamientos sobre la existencia de algún fármaco para “curar” la resaca. La única manera son los comprimidos de sentido común: beber alcohol con moderación. Ni beber grandes cantidades de agua ni tomar café, ni otros remedios que se recomiendan por internet funcionan. 
 
Hasta que no se vayan eliminando los componentes tóxicos que ha generado el metabolismo del alcohol, no existe nada que hacer para acelerar la recuperación.
(Con información de El Mundo.es)
 
 

 


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