Ansiedad en niños y adolescentes, ¿por qué?

De no ser tratada puede generar personalidades dependientes, comportamiento obsesivo, fobias, y trastornos del comportamiento.

18/02/2013 12:29
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La ansiedad es un estado de alerta normal del organismo ante situaciones de peligro, pero en algunas personas por circunstancias internas o externas se puede volver patológico y causar malestar de manera importante, explicó Víctor Sánchez Aguirre Herman, psicoanalista, miembro de la sociedad psicoanalítica de México, ante la pregunta ¿Cuándo es normal sentirse ansioso?
 
En este sentido, hay tres tipos de situaciones que desencadenan la ansiedad, las internas, externas, y extremas. En donde cada una refiere a factores detonantes diferentes:
  •  Internas: Estas son las del tipo personal, como baja autoestima, inseguridad, pues la percepción del niño o adolescente de lo que considera “que es”, le afecta aunque no sea real.
  • Externas: La presión social y el estrés, de una situación a la que se tiene que exponer el individuo en público, que sea demasiado persecutoria, es un factor de ansiedad.

Y como subdivisión de los factores que no se pueden controlar las:

  • Extremas: Que es cuando existe alguna situación de extremo peligro, y sucede cuando los niños o adolsecentes se asustan, tiene temor de que su integridad física sea dañana, ya sea ante la presencia de un animal feroz, o de una persona desconocida que les es amenazante.
Factores, ante los que señalo Sánchez que el niño como sintomatología presenta conductas regresivas, como perder habilidades de comunicación que ya tenía desarrolladas, o el control de esfínteres y se vuelve a orinar en la cama.
 
Asimismo, comienza a tener llanto inmotivado, a estar muy irritable sin razón aparente, tiene pérdida del apetito, trastornos del sueño, demasiado miedo de separarse los padres, presenta inquietud motriz, duda demasiado de tomar una decisión, y algunas veces presenta dolores abdominales.
 
En cambio en el adolescente la ansiedad se manifiesta en forma de angustia, obsesiones, sentimientos de desvalorización, timidez extrema, aislamiento, no se quieren mover para nada, presentan temor a afrontar situaciones cotidianas, y algunas veces dolores musculares o de cabeza, dijo.
 
La ansiedad está asociada a un ambiente tenso, ya que no existen pruebas de que sea por predisposición genética, aunque si existe exposición a este trastorno, se podría adoptar y ser una persona ansiosa, apuntó Sánchez, sin embargo “No lo es todo, ya que su detonación es multifactorial”.
 
una manera de prevenir que el niño con padres en situación de ansiedad o estrés, presenten dicha patología, es con el diálogo, hay que ayudarle a descubrirse, a manifestarse “a veces se cree que el niño no está escuchando o no se da cuenta de las dificultades que se presentan en el hogar, y como no tiene suficiente criterio para elaborarse un juicio propio, verbalizar lo que siente y expresarlo, se genera ansiedad en el infante”, comentó el especialista.
 
En el adolescente, explicó que la ansiedad se genera por todos los problemas anteriores que aparentemente se han resuelto, ya que emergen en esta etapa de la vida, por los cambios físicos, psicológicos, hormonales y sociales, que le dan forma a su carácter.
 
“Hay una regresión importante, porqué el joven tiene que enfrentarse a dificultades, tiene que buscar estrategias de afrontamiento, y muchas veces recurre al pasado, ya que es lo que lo inmediato, por ejemplo; si a él le resultaba en la infancia hacer berrinche y aislarse, comienza a repetir estas acciones para solucionar el conflicto actual”, expuso Sánchez.
 
Por lo que, el padre debe mantenerse al pendiente siempre de las necesidades anímicas más que “económicas” de sus adolescentes, fomentar la confianza para hacerlos sentir que no están solos, ser una buena figura de contención y no perder la calma con ellos, hay que educar para la frustración, que aprendan a enfrentarse a ella, no hay que solucionarles todo, a veces es mejor sólo escucharlos, que decidan por sí mismos.
 
Investigar y cambiar las conductas del ambiente familiar que propician la ansiedad en niños y adolescentes, es otro paso importante en su salud, de igual manera, buscar ser equitativos con ellos y sus hermanos, es una buena manera de enseñarles humildad. Poner límites de forma respetuosa, sin groserías, sin golpes, y evitando los gritos en la mayor medida posible, es un punto clave en la creación de su carácter.
 
Así ante factores externos, como situación de acoso, violencia, humillación, o miedo, el niño o adolescente tendrá una base solida para no caer en la ansiedad patológica, ya que estará estructurada su personalidad, por lo tanto mostrar menos vulnerabilidad y sabrá solucionar los conflictos.
 
Pues, de no ser tratada la ansiedad puede generar personalidades dependientes, comportamiento obsesivo, fobias, estrés post traumático y un sinfín de trastornos, por ejemplo el neurótico obsesivo compulsivo.
 
Razón por la cual, en caso de que se sospeche de trastorno de ansiedad, hay que acudir con un psicólogo o psicoanalista para que proceda a diagnosticar de manera oportuna si es el caso, y dar seguimiento al trastorno lo más antes posible para que no merme en la vida del afectado.
 
Ante lo que concluyo el especialista “la comunicación con los padres es el eje fundamental para evitar y detectar este tipo de problemas, hable siempre con sus hijos”.
 
(*) Víctor Sánchez Aguirre Herman, psicoanalista
Miembro de la sociedad mexicana psicoanalítica de México
Cel: 044-55-39-69-44-08
Sanchezhermann68@hotmail.com
 

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