Así cambian las resacas a través de los años

¿Sientes que cuándo eras más joven podías beber como si no hubiera mañana y no te sentías tan mal como ahora?

13/11/2015 11:11
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Bien dicen que los años no pasan en vano porque no es lo mismo cuando tienes 20 años a cuando ya tienes 40 y no solo por el hecho de que se generan cambios en la apariencia física o de la forma en que piensas, sino también en el organismo, el cual conforme el tiempo avanza, ya no tiene la misma resistencia ni vitalidad.

Un ejemplo de esto, es con el alcohol. Seguramente te ha pasado que cuando eras más joven, podías beber como si no hubiera mañana y aunque al otro día te sintieras mal por la terrible cruda, con sólo hacer unos remedios quedabas como nuevo, sin embargo, si ahora bebes como antes, seguramente al día siguiente, sentirás que un camión pasó sobre ti y por más que intentas, la recuperación tarda más.
 
Por ello a continuación te decimos como actúa la cruda dependiendo la edad.
 
A los 20 años: tres horas después de quedarte dormido, despiertas con la sensación de que todo te da vueltas y que alguien fragmento tu cabeza a la mitad. Aunque el dolor es terrible y tienes ganas de nunca más volver a salir, de alguna manera logras obtener fuerzas para moverte y salir a comer algo que te ayude a combatir el malestar como una hamburguesa enorme con papas y una cerveza para acompañar. Así, como un remedio mágico, todas tus fuerzas regresan y te sientes como alguien nuevo e invencible ante todo.
 
A los 30 años: los síntomas de mareos, náuseas y dolor en todo el cuerpo, se intensifican de una manera que jamás hubieras imaginado. Los lamentos y las culpas no se hacen esperar porque sabes que ese último trago, por más que dijeras que estabas bien, iba a provocarte ese terrible malestar aunque tomarás mucho menos que cuando lo hacías a los 20. Como puedes, intentas salir y buscar algo que depure el alcohol de tus venas o te haga reponer líquidos como una bebida rehidratante, pero como esto no es suficiente y no quieres quedarte todo el día en la cama, decides hacer ejercicio, el cual suspendes porque el mareo y las náuseas te los impiden. Ante el panorama, decides quedarte en casa a descansar y pedir comida a domicilio, porque tu energía ya no da para más.
 
A los 40 años: aunque la frase “no lo vuelvo a hacer” es común en todas las edades, en esta lo es aún más. Si a los 30 sentías que te rompías, ahora esa sensación está más presente, al grado que levantarte de la cama se convierte en una misión casi imposible. Ante esto, tu pareja te hace salir a pasear y a comer. como buscas sentirte mejor pides comida grasienta, pero como ya tu organismo tolera muy bien estos alimentos, terminas pidiendo cosas más saludables. Como no soportas el dolor optas por acudir a un masaje, aunque sean de los que están en los parques. Una vez llegando a tu casa, caes en tu cama en calidad de bulto y no hay fuerza que te haga levantarte hasta el día siguiente.
 
(Con información de Women´s Health)
 

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