Atención en el parto detecta problemas

Hipoxia, bajo peso y prematurez son frecuentes defectos de nacimiento que pueden impedir un sano desarrollo, físico y/o mental.

02/03/2011 8:09
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Generalmente sólo se consideran a las  malformaciones físicas o alteraciones mentales como defectos del nacimiento, pero hay otros problemas que también son catalogados como tales, se trata de la hipoxia, bajo peso y prematurez.

En entrevista con SUMEDICO, el   doctor Carlos Vargas García, director médico del Centro de Investigación Materno Infantil Gen (Cimi-Gen), explicó que promovió la inclusión de la hipoxia, bajo peso y prematurez como defectos del nacimiento, porque pueden tener consecuencias que afecte el desarrollo físico y mental del bebé en el transcurso de su vida.

En México nacen cada año alrededor de 600 mil niños con uno o varios defectos al nacimiento como bajo peso, los casos más frecuentes son  hipoxia, prematurez y bajo peso.

¿Qué es la hipoxia?

Se denomina hipoxia cuando el bebé enfrenta la falta de oxígeno, explicó el especialista,  el 90 por ciento de los casos se suscitan momentos antes, durante o inmediatamente después del parto; existe otro 10% de los casos que se presentan en la etapa después del nacimiento y es generalmente secundario a problemas pulmonares, cardiovasculares o neurológicos.

Este problema se puede registrar por diversas causas: desprendimiento de placenta; un cordón umbilical enredado; mal manejo del parto; disminución de la presión arterial de la mamá; e incluso por descuidos como el que la madre reciba medicamentos contra el dolor justo antes del nacimiento.

La falta de oxígeno, puntualizó, causa la muerte en diversas zonas del cerebro lo cual, a su vez, deriva en alteraciones en el  oído, vista, olfato, gusto, e incluso puede  llevar a la parálisis cerebral.

El médico hizo hincapié en que un estrecho seguimiento puede ayudar a detectar e incluso revertir este problema, pues en ocasiones sólo basta con dar una adecuada colocación a la mamá, pues si esta se encuentra acostada de espaldas puede presionar el útero  y esto provoca la disminución en la circulación de oxígeno al corazón y el cerebro.

“Si la acostamos de lado, sentada o se pone a caminar, ya no va a haber problema. Pero si se trata de algo más grave, como desprendimiento de placenta, pues es necesario recurrir de forma inmediata a la cesárea”.

La importancia de un estricto seguimiento al desarrollo del parto, en especial en las últimas semanas, es debido a que los síntomas de hipoxia se registran días e incluso minutos antes del nacimiento del bebé, el riesgo de la falta de aire en el bebé se puede detectar a través de estudios como el ultrasonido en cuarta dimensión, donde se pueden observar posibles irregularidades en la placenta o el cordón umbilical; también es posible detectar debilidad en los latidos del corazón.

La mamá puede percibir estos problemas en caso de que el bebé tenga movimientos sumamente bruscos, que denoten su alteración, los cuales después se tornan débiles.

En el momento del trabajo de parto, abundó, enfermeras y doctores pueden percatarse de  esta falta de oxigenación porque se altera el líquido amniótico que deja de ser transparente para tornarse amarillo o verdoso, esto a causa del meconio (que es la materia fecal del bebé), lo cual es ya grave pues indica que por la falta de oxígeno se relajaron sus esfínteres y enfrenta un grave sufrimiento fetal.

Si al nacimiento se suscita una hipoxia moderada, enfatizó, el organismo del bebé pone en marcha sus mecanismos de defensa y  provoca  un ligero aumento de los latidos del corazón y de la presión arterial, lo cual permite mantener una buena irrigación sanguínea a todo el organismo. Si la asfixia progresa, se presenta un descenso progresivo de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial y del gasto cardiaco.

Y en los casos en que la hipoxia se presente tras el parto, los signos de alerta son palidez y la coloración azul de la piel, dificultad para respirar; lentitud del ritmo del corazón;  falta de respuesta a los estímulos y la flacidez de los músculos de brazos y piernas.

Prematurez y bajo peso

El doctor Vargas García explicó que la hipoxia está muy relacionada con la prematurez y el bajo peso, pues al nacer antes de las 42 semanas de embarazo o pesar menos de 2.5 kilos, el bebé no tiene las fuerzas suficientes para realizar un trabajo respiratorio suficiente, por lógica tendrá problemas de hipoxia.

En esta situación, el término clínico es el de bebé deprimido y si no se atiende de inmediato puede derivar en un daño  cerebral permanente.

Pero además, la prematurez y el bajo peso conllevan otros riegos, como es el inadecuado desarrollo de todos sus órganos, por ende tiene que ser auxiliado para acelerar su desarrollo y funcionen adecuadamente su cerebro, corazón, estómago, hígado, etcétera.

Algunos de los factores que pueden incidir para un parto prematuro, o bien de bajo peso,  son afecciones en la mamá como: 

Afecciones cardíacas, infecciones de las vías urinarias, preclampsia, diabetes, miomas, cuello uterino incompetente, mala implantación de la placenta, malformaciones del útero y útero bicorne, ansiedad, ser menor a los 20 años o mayor a los 35, antecedentes de embarazos múltiples, tabaquismo, alcoholismo, uso de enervantes

El médico explicó que es posible evitar el parto prematuro mediante el reposo y la medicación úteroinhibidora endovenosa u oral según la gravedad.

Los síntomas de alerta sobre un parto prematuro son: presión sobre el pubis y el periné, dolores  en la zona lumbar antes no registrados, punzadas o sensación de vacío en la zona vaginal profunda, aumento de las secreciones vaginales, flujo vaginal sanguinolento, rotura de la fuente, hemorragia vaginal.


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