Atención en factores de riesgo, para prevenir ACV

El Accidente Cerebral Vascular ocurre cuando un coágulo tapa el paso de la sangre por alguna arteria que riega el cerebro.

29/10/2013 9:55
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Una de cada diez muertes que se registran en el planeta es causada por Accidentes Cerebro Vasculares (ACV), según la Organización Mundial de la Salud. Pero además, el 87% de las defunciones causadas por ACV ocurren en países con ingresos económicos medios, como México.
 
Un Accidente Cerebro Vascular puede ocurrir cuando un coágulo tapa el paso de la sangre por alguna arteria que riega al cerebro o cuando la presión de la sangre llega a reventar alguna arteria o vena, provocando un derrame.  
 
En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Accidente Vascular Cerebral, este 29 de octubre, especialistas en neurología y cardiología llamaron a la población a prevenir los factores de riesgo que provocan ACV, como la hipertensión, diabetes, niveles elevados de colesterol, tabaquismo y falta de actividad física o sedentarismo.
 
“En México, según información publicada en la revista Stroke, sabemos que en 2010 había 112 millones de habitantes y la incidencia o los nuevos casos de Accidentes Cerebro Vasculares sumó 132 mil 700 eventos de este caso. Esto se puede ilustrar si pensamos que son todas las personas que caben sentadas en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, más todos los espectadores que caben en el estadio de los Rayados de Monterrey”, explicó a SUMEDICO el doctor Luis Espinosa integrante de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Enfermedad Vascular Cerebral (Amevasc).
 
Del total de personas que sufren un Accidente Cerebro Vascular no todas mueren. Se calcula que en México mueren cerca de 50 mil, frente a los 132 mil que sufrieron un accidente cerebral. A pesar de que la tasa de superviviencia es cercana al 60% de las víctimas casi la mitad de los que sobreviven quedan con secuelas que les dañan funciones como el habla, la memoria o el control de todos sus movimientos.
 
El doctor Luis Espinosa indicó que se han hecho avances en la atención a este tipo de accidentes, con la incorporación de nueva tecnología y nuevos métodos para atender urgencias. Una manera de medir estos avances es el hecho de que antes una persona sólo tenía 3 horas para atender un ACV antes de sufrir daños permanentes o la muerte. Hoy este periodo para atender una urgencia, o periodo de ventana, ha aumentado a 4 horas para evitar daños irreversibles.
 
“El gran reto de la medicina de este siglo XXI es la prevención. Las personas tienen que evitar llegar a una urgencia. Lo ideal es que las personas vigilen los factores de riesgo más comunes, como la hipertensión, la diabetes y el sobrepeso. Cuando no se controlan es muy alta la posibilidad de que presenten un accidente.  
 
“Es verdad que el tipo de prevención no es el mismo para una persona de 20, 40, 60 o 80 años, pero en todas estas edades hay que vigilar muy bien dos factores: tener una dieta adecuada y realizar actividad fija de acuerdo con su edad. Además es importante decirle a los jóvenes que la medicina preventiva debe empezar desde los 20 años, para vivir más en mejores condiciones”, añadió el doctor Espinosa.
 
Fibrilación auricular
También en el marco del Día Mundial del Accidente Cerebral Vascular, el doctor. Gerardo Vieyra Herrera, cardiólogo del Hospital Ángeles Metropolitano, afirmó que los infartos cerebrales han ido en aumento debido al envejecimiento de la población, al incremento en la esperanza de vida y a condiciones que predisponen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares como la fibrilación auricular (FA).
 
La FA es el tipo de arritmia cardiaca más frecuente en el adulto y se caracteriza por un latido irregular (lento o rápido) que favorece la acumulación de sangre en las aurículas del corazón formando coágulos capaces de viajar al cerebro, elevando hasta en 5 veces el riesgo de un infarto cerebral más severo, discapacitante y mortal que los ocasionados por otros padecimientos cardiacos.
 
Las causas más comunes de la FA incluyen una presión sanguínea elevada, defectos en las válvulas cardíacas, cardiopatías reumáticas y la diabetes; factores dietarios y genéticos y del estilo de vida, como el estrés emocional y físico. 
El consumo excesivo de cafeína, alcohol o drogas ilícitas también contribuyen para el riesgo de contraer una FA y desencadenar un infarto cerebral.
 
De acuerdo con el doctor. Fernando Lara Soto, neurólogo del Hospital Ángeles Metropolitano, 1 de cada 100 personas mayores de 40 años desarrollará esta afección en algún momento de su vida lo que trae consigo una pesada carga económica y social para el paciente y su familia, ya que 60% de quienes sobreviven a una embolia por su causa quedan con parálisis, falta de coordinación motora, pérdida del habla o disminución visual, secuelas neurológicas que los hacen depender de otras personas.

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