Audífonos pueden provocar daño irreversible

Daño al sistema nervioso central, estrés, afectaciones cardíacas y daño al ritmo de sueño son problemas derivados del uso de audífonos, dijo experta.

10/07/2013 3:30
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Es importante que nosotros mismos tomemos medidas para el cuidado de nuestra audición, dijo a SUMEDICO la doctora Olivia Ávila(*), otorrinolaringóloga, quien señaló que el uso excesivo de audífonos puede tener consecuencias negativas no sólo al sistema auditivo sino al organismo en general.

“El uso de audífonos que se ha popularizado tanto entre jóvenes y adultos jóvenes es totalmente inadecuado, ya que se escuchan a un volumen muy alto y por periodos prolongados”, enfatizó la especialista.

Explicó que si bien en las grandes ciudades sus habitantes están expuestos a cierto detonantes de ruido con decibelaje alto, esto es breve, momentáneo, y como la exposición es mínima no se produce ningún daño, no obstante, el mal uso de los audífonos sí resulta sumamente tóxico para el oído.

“Se trata de actividades y herramientas que son agresivos para el oído, y su mala utilización puede causar alteraciones a nivel orgánico, en general, además del daño auditivo, el cual puede producirse a mediano y largo plazo, pero a corto plazo, la exposición al ruido intenso provocado por los audífonos puede propiciar otras afectaciones”, indicó.

Entre los principales daños inmediatos que provoca el ruido extremo, de acuerdo con la doctora Ávila, se encuentran:

  • Alteraciones en el sistema nervioso central
  • Nerviosismo
  • Estrés
  • Aumento en la producción del ácido gástrico
  • Aumento en la producción de adrenalina
  • Aumento en la frecuencia cardíaca
  • Incremento de la presión arterial
  • Alteraciones en el pulso
  • Alteraciones en el ritmo de sueño

En México, tal y como señaló la especialista, existe una norma oficial que rige los sonidos o el estímulo sonoro, relacionada con seguridad e higiene en el trabajo, en la que se señala que el ruido no debe superar los 65 decibeles, que es el sonido actual de una discoteca, porque al superarse la barrera de los 65 decibeles ya es posible que se produzca una lesión que, en principio, puede ser reversible.

La doctora puso como ejemplo la salida de una reunión o un concierto, cuando los asistentes escuchan zumbidos en el oído, llamados acúfenos. A esto se le llama trauma acústico de primer grado, y es reversible si se toma un descanso.

Sin embargo, también hay traumas acústicos de segundo y tercer grado, y en estos últimos la lesión ya es irreversible, pero para ello es necesario estar muy cerca de una explosión o una detonación de arma de fuego.

“Y con el uso indiscriminado de audífonos, tanto en tiempo como volumen, quizás por encima de los 90 decibeles, entonces ya se crea una lesión irreversible en el oído”, explicó la doctora.

Manifestaciones
Dentro de la consulta de la doctora, es común que confluyan jóvenes que se sienten ensordecidos de un día a otro, o bien que van dejando de escuchar palabras sencillas, o confundiéndolas con otras, “pierden información, tanto hablando de cerca como en una conversación telefónica, algo que llamamos discriminación fonémica; y, en muchos casos, el afectado no se da cuenta de ello sino su familia o la gente que lo rodea”, explicó.

La hipoacusia (pérdida de audición), puede tener cuatro tipos de grado:

  • Superficial.
  • Moderada.
  • Severa.
  • Profunda.

“Es importante que cuando la persona que utiliza audífonos mucho tiempo y con gran volumen comience a advertir alguno de estos síntomas acuda con el otorrinolaringólogo, el cual realizará una revisión exhaustiva y determinará el grado del problema, y posteriormente se derivará al audiólogo para realizar una serie de pruebas y se aplicarán las medidas correctivas”, manifestó.

Dependiendo del daño, el especialista, de acuerdo con la doctora Ávila, determinará los tratamientos, ya que si el daño es superficial, “se le pide al paciente que limite la exposición crónica o aguda a la fuente de ruido. Además, cada vez que vaya al médico por cualquier cosa, debe advertir que no le receten medicamentos ototóxicos, ya que pueden provocar un daño irreversible”, reveló.

También recomendó que, en el caso de profesiones que requieran el uso de audífonos, el uso de éstos se limite a un promedio de dos horas, con descansos, y a un decibelaje entre 30 y 40 puntos, además de evitar dormir con audífonos.

“El oído interno es la parte más sensible y sofisticada de la audición, y el daño que provocan los audífonos va directamente a esta parte del sistema, afectando a las células ciliadas, encargadas de recibir el sonido, las cuales dejan de estimularse y pierden sus capacidades”, dijo.

Finalmente, señaló que aun cuando es complicado evitar que los niños no usen audífonos, debido a los avances tecnológicos que en muchos casos los requieren, gracias a tablets y teléfonos celulares, “lo idóneo es retrasar lo más que se pueda el uso en niños, quizás permitiéndolo a partir de los 12 años de edad”, concluyó.

(*) Dra. Olivia Ávila
Otorrinolaringología
Miembros de la Asociación Mexicana para el Diagnóstico y Tratamiento de la Sordera
info@dxtx-sordera.org


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