Aumentan pólenes alergénicos en el DF

En ciertos sectores de la población pueden causar diversos tipos de alergias, así como asma y otras respuestas patológicas

20/03/2014 3:34
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En las últimas semanas en el aire de la ciudad de México se han incrementado las concentraciones de pólenes alergénicos provenientes de árboles y pastos. Con ello ha aumentado considerablemente el riesgo de que ciertos sectores de la población padezcan diversos tipos de alergias, así como asma y otras respuestas patológicas.

 
“Esto ya lo esperábamos. Después de cinco años de análisis en la Red Mexicana de Aerobiología (REMA) de la UNAM sabemos que la cantidad de pólenes provenientes principalmente de árboles como fresnos, ailes y algunos del género Cupressus (cedros, juníperos y tuyas) empieza a crecer en el aire de nuestra urbe a partir de noviembre o diciembre. Estas concentraciones polínicas varían según la zona”, indicó María del Carmen Calderón Ezquerro.
 
Síntomas
 
La investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de esta casa de estudios y coordinadora de la REMA comentó que los síntomas asociados a las partes alergénicas de los pólenes, que son las proteicas, dependen tanto de las concentraciones y las especies polínicas, como de la sensibilidad de cada individuo.
 
Es decir, no todas las personas son sensibles a todas las especies polínicas, ni responden de igual manera a una en particular. Muchas pueden presentar síntomas asociados a las vías respiratorias o las mucosas y otras a los ojos, nariz, bronquios o garganta.
 
Por ejemplo, algunos individuos sólo registran molestias oculares: prurito, lagrimeo y sensación de tener los ojos rojos o un cuerpo extraño en ellos. Otros manifiestan síntomas nasales que generalmente son confundidos con un cuadro gripal por la mayoría de la gente e incluso por personal de salud: congestión nasal, escurrimiento, estornudos y comezón en la nariz.
 
Unos más, sintomatologías bronquiales: falta de aire, sibilancias (sonidos que produce el aire al pasar por las vías respiratorias congestionadas), tos y sensación de no poder respirar en forma adecuada. Asimismo, hay quienes muestran signos asociados a la garganta: irritación, cosquilleo y carraspeo.
 
“Aún más, puede haber combinaciones diferentes: pacientes que reaccionan con ojos y nariz, con nariz y bronquios o con bronquios y garganta; es decir, no existe una sola forma de responder ante una alergia”, apuntó Guillermo Guidos Fogelbach, médico alergólogo del Servicio de Alergia del Centro Médico Nacional Siglo XXI y colaborador permanente de la REMA.
 
Por otro lado, los síntomas que pueda presentar alguien que es sensible a una sola especie polínica serán diferentes de los que muestre quien lo es a 10.
 
“¿Por qué?, porque el que sea sensible a una tendrá síntomas durante menos tiempo que quien lo sea a las 10, este último los tendrá por la mañana, tarde o noche, o a lo largo del día. Eso dependerá de la sensibilidad y susceptibilidad”, agregó.
 
Recurrencia
 
Algunos individuos presentan manifestaciones subcutáneas, oculares o respiratorias únicamente en primavera, otros sólo en invierno y unos más siempre que se acercan a una fuente emisora –como un parque– o se acuestan en el pasto. Para tratar con éxito una alergia polínica, el médico alergólogo debe tomar en cuenta la estacionalidad y recurrencia de los síntomas, el tiempo que la persona los padece y si están asociados a otras patologías.
 
Y es que si alguien lleva tres días con síntomas nasales como escurrimiento y estornudos, acompañados de otros como fiebre y malestar y no tiene antecedentes familiares, es difícil asociarlos a un cuadro alérgico, pero si desde hace meses o años los padece, en una temporada se incrementan y además tiene antecedentes familiares, se puede sospechar con fundamento que se trata de una alergia.
 
De ahí que sea fundamental no sólo ver el tipo de síntomas, sino también en qué temporada del año, durante cuánto tiempo y desde cuándo.
 
Lo más importante es la recurrencia. Las alergias no se acompañan de malestares generales como fiebre, pero si se presentan molestias bronquiales o nasales, son recurrentes y no se quitan, y un médico receta un tratamiento habitual para un cuadro gripal y no se mejora, y vuelven con igual magnitud o más agudizadas, lo mejor es hacer un alto y pensar que probablemente se tiene una sensibilidad alérgica, subrayó Guidos Fogelbach.
 
La REMA
 
Para determinar a qué es alérgica una persona, el médico alergólogo hace un estudio en el que se valora la historia clínica y recurrencia de sus síntomas.
 
Esto se complementa con pruebas, que consisten en aplicar o administrar diferentes alérgenos a través de un ligero rasguño o escarificación en la piel y ver la reacción de la persona (si es sensible, presentará una reacción local en el lugar de aplicación).
 
En este punto del problema es donde la labor de la REMA resulta invaluable, pues informa puntualmente qué pólenes se encuentran en el aire de varias zonas de la ciudad de México y en qué concentraciones.
 
“Hace cinco años mis colaboradores y yo comenzamos a hacer el Calendario Polínico. Hoy casi lo tenemos listo. De esta manera podremos informar con seguridad cuáles pólenes habrá en cada época del año, lo que permitirá que la gente tome las medidas de prevención necesarias y los médicos sepan cómo controlar las alergias y otras respuestas patológicas ocasionadas por ellos”, indicó Calderón Ezquerro.
 
Por lo pronto, la REMA tiene una página electrónica (www.atmosfera.unam.mx/rema) en la que cada semana se da cuenta de las concentraciones registradas en cada una de sus siete estaciones de muestreo (Cuajimalpa, Coyoacán, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Tlalpan, Gustavo A. Madero y Toluca), así como del pronóstico para la siguiente semana.
 
Los semáforos de alerta polínica de cada estación utilizan los colores tradicionales: el verde significa que las concentraciones de pólenes son bajas; el amarillo, moderadas; el rojo, altas y el rojo con negro, muy altas.
 
 “Antes, esta clase de información se generaba muy poco en nuestro entorno. Sin embargo, al establecer la REMA nos abocamos a monitorear las concentraciones en esta urbe los 365 días del año. Por lo tanto, ya podemos decir con certeza qué pólenes hay en el aire de varias zonas y en qué concentraciones. Esta información es muy valiosa tanto para la gente como para el sector salud. Nuestro objetivo es crear lo que ya existe en Estados Unidos y Europa: una cultura que le permita a la gente cuidarse”, concluyó Calderón Ezquerro. (Fuente: UNAM)

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