Ayuda práctica de yoga a enfermos de cáncer

Supervivientes de cáncer que participaron en un programa de yoga, de un mes de duración, informan sobre la mejora en su calidad de vida.

24/05/2010 2:42
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Los supervivientes de cáncer que participaron en un programa de un mes de duración del antiguo arte del yoga informan sobre mejor calidad de vida, mejor calidad del sueño, menos fatiga y menos necesidad de somníferos.

“Es un método fácil de aplicar que mejora la calidad de vida y reduce el consumo de medicamentos en supervivientes de cáncer. Es algo realmente positivo”, afirmó el Dr. Douglas W. Blayney, presidente de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO). “También es una aplicación creativa de la técnica científica a los métodos médicos complementarios y alternativos. Aplica ciencia real.

“Ha habido un aumento en la importancia de la mejora de las complicaciones de la terapia en los supervivientes a largo plazo del cáncer“, añadió Blayney, director médico del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan. “Hay literalmente millones de pacientes para quienes esto podría ser aplicable”.

Los resultados del ensayo, el estudio aleatorio controlado de mayor tamaño hasta la fecha, serán presentados en la reunión anual de la ASCO en junio en Chicago.

Alrededor del 80 por ciento de los pacientes de cáncer tienen problemas para dormir mientras se someten al tratamiento y unos dos tercios señalan que los problemas persisten después de que el tratamiento termina.

A pesar de esas enormes cifras, hay unas cuantas soluciones.

Los autores del estudio contaron con 410 supervivientes de cáncer que tenían una edad promedio de 54 años, que habían terminado el tratamiento entre dos y 24 meses anteriormente, y que seguían informando sobre molestias del sueño superiores al promedio. Casi todos los participantes eran mujeres y tres cuartas partes habían sufrido de cáncer de mama, aunque el cáncer no se había propagado. Ninguno había hecho yoga en los tres meses anteriores.

Se asignó a los participantes al azar a recibir una atención de seguimiento regular para supervivientes de cáncer o a recibir atención regular más dos sesiones de 75 minutos de yoga por semana durante cuatro semanas.

“Usamos componentes del delicado Hatha yoga y del yoga restaurador”, explicó la autora del estudio Karen Mustian, profesora asistente de oncología de la radiación y medicina de la comunidad y preventiva del Centro Médico de la Universidad de Rochester en Nueva York. “Los componentes de cada clase incluían posturas en que la persona se sienta, se pone de pie, hace una transición y se coloca en posición supina, además de ejercicios de respiración conocidos como pranayama”.

El énfasis se encontraba en la respiración a través del diafragma en lugar del pecho, y en la práctica reflexiva y atenta (mindfulness), la visualización, y la meditación guiada, explicó.

Los participantes en yoga reportaron una mejora en la calidad del sueño de 22 por ciento, mientras que los controles reportaron una mejora de apenas doce por ciento, señaló Mustian.

Un 31 por ciento de los participantes del grupo de yoga que habían comenzado con una calidad de sueño clínicamente alterada se recuperaron, frente a apenas 16 por ciento en el grupo de control.

En el grupo de yoga, la fatiga descendió en 42 por ciento, frente a solo 12 por ciento en el grupo de control.

Los participantes de yoga observaron una reducción en la somnolencia diurna de veinte por ciento, en comparación con apenas cinco por ciento en el grupo de atención usual.

En promedio, la calidad de vida mejoró en seis por ciento en el grupo de yoga y no mejoró nada en el otro grupo.

Aunque el grupo de yoga pudo controlarse con menos medicamentos somníferos, las personas del grupo de control en realidad usaron más.

“Es posible que las clases suaves de Hatha yoga y de yoga restaurador puedan resultar útiles para los supervivientes de cáncer en comunidades de todo Estados Unidos para ayudarles con los efectos secundarios del tratamiento que contribuyen a crear reducciones en la calidad de vida”, apuntó Mustian. “Lo que no podemos decir ahora es si otros tipos de yoga, como el yoga caliente, o tipos más rigurosos de yoga, serían eficaces para mitigar estos efectos secundarios, o seguros para los supervivientes de cáncer”. (Con información de HealthDay)
 


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