Azúcar multiplica la grasa en el cuerpo

Investigaciones revelan que azúcares simples, contenidas en comida “chatarra” pueden acelerar la producción de células grasas.

22/06/2010 7:21
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Todos sabemos que una de las principales prohibiciones en una dieta es el consumo de azúcar, pero ¿por qué engorda?

El azúcar es muy rico en calorías, con casi 400 Kcal por cada 100 gramos. Si bien solemos creer que sólo está presente en golosinas y chocolates, existen azúcares  “complejos” en alimentos naturales como los
cereales no procesados, pastas, hortalizas, frutas  y  verduras.

Acorde a la Secretaría de Salud,  en las frutas y verduras se encuentran los azúcares complejos que son necesarias para el funcionamiento del organismo y deben constituir entre el  40-45% del valor calórico total.

En tanto, el azúcar simple se encuentra en alimentos procesados, y su consumo no debe sobrepasar un 10%  dentro de la dieta.

Al respecto, la organización El Poder del Consumidor apunta que el problema de los azúcares o carbohidratos simples es que son rápidamente absorbidos por el sistema sanguíneo, lo cual provoca picos muy altos de concentración de azúcar en la sangre que pueden contribuir a la obesidad, problemas del corazón, cáncer y diabetes.

Esta acumulación de calorías, puede ser una de las fuentes principales para el aumento de grasa en el cuerpo.

Una nueva investigación sugiere que el azúcar común conocida como fructosa podría hacer que algunas células grasas se multipliquen más rápido, lo que podría jugar un papel clave en la obesidad infantil y adulta.

La fructosa es un compuesto del jarabe de maíz alto en fructosa, que se usa ampliamente en una variedad de alimentos, que incluyen bebidas gaseosas, dulces y muchos alimentos procesados.

No obstante, aunque los nuevos estudios utilizaron células que tomaron de los niños, sólo hicieron pruebas en tubos de ensayo, por lo que los expertos recomendaron precaución en la interpretación de los resultados.

“No se pueden sacar conclusiones en base a un solo estudio, y éste no se llevó a cabo en humanos [sólo en células humanas]. Necesitamos tomar esto en cuenta”, señaló Keri Gans, vocera de la American Dietetic Association.

Dicho esto, la obesidad infantil (y adulta) es una preocupación legítima y creciente en todo el mundo.
Esta afección eleva el riesgo de enfermedad cardiaca, diabetes tipo 2 y de muchas otras enfermedades.
Algunas de estas enfermedades ya afectan a gente joven.

“Por ejemplo, estamos viendo más casos de diabetes tipo 2 en los niños, y esto se debe al sobrepeso infantil”, señaló Gans. “Lo que es aún más aterrador es que los niños están aumentando su riesgo de desarrollar enfermedades del corazón a una edad temprana”.

Los expertos han observado un aumento en la presión arterial y los niveles de colesterol en niños con sobrepeso.

“El temor es que esta generación podría ser la primera que no viva más que sus padres”, destacó Gans.
Según la investigación, que se tenía previsto presentar el domingo en la reunión anual de la Endocrine Society en San Diego, el jarabe de maíz alto en fructosa se está haciendo más prevalente en los alimentos de Estados Unidos que la sacarosa.

Los autores, dirigidos por la candidata doctoral Georgina Coade de la Universidad de Bristol en Gran Bretaña, extrajeron los preadipocitos, las células que finalmente se convierten en células de grasa, de 32 niños que tenían peso normal y que se encontraban en la etapa previa a la pubertad.

Las células eran tanto células grasa subcutáneas (las que están justo debajo de la piel) como células viscerales (que se encuentran en las capas más profundas del abdomen).

Las células se sumergieron en una solución con un nivel normal de glucosa, un nivel alto de glucosa o un alto contenido de fructosa y se dejaron allí hasta su maduración.

De acuerdo con los cálculos de los investigadores, las células grasa que crecieron en la solución de fructosa se dividieron y se multiplicaron más que las que estaban en la solución de glucosa, pero esto sólo fue así para la grasa visceral.

Por otra parte, tanto las células de grasa visceral como subcutánea que se expusieron a la glucosa mostraron una mayor resistencia a la insulina, un factor de riesgo y propiedad de la diabetes.

Sin embargo, el Dr. James Rippe, asesor de la Corn Refiners Association, fundador y director de Rippe Health Evaluation y presidente del Centro de Medicina del Estilo de Vida de la Universidad de Florida Central, apuntó que el jarabe de maíz alto en fructosa, que ha sido implicado en la diabetes y la epidemia de la obesidad, no es lo mismo que la fructosa pura.

“Es un error común y desafortunado. No son la misma cosa”, apuntó. “El jarabe de maíz alto en fructosa es mitad fructosa y mitad glucosa”.

Aún así, Gans señaló que, “el mensaje principal es que estamos hablando del azúcar y el punto principal es que consumir mucho azúcar de cualquier tipo le aportará demasiadas calorías, y esto a su vez conduce a aumentar de peso, y aquí es donde radica el problema”.

La Dra. Neslihan Gungor, profesora asociada de pediatría de la Facultad de medicina del Centro de Ciencias de la Salud de Texas A&M y endocrinóloga pediatra del Hospital Scott & White en Temple, Texas, reiteró la importancia de recordar que los hallazgos proceden de un estudio de laboratorio.

“Todavía tenemos que ver si estos resultados se podrían observar o no en el cuerpo humano”, apuntó. “No sería justo tomar estos resultados y aplicarlos a todo el organismo humano”. (Con información de Medline)

 


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