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Vida Sana

Amores de verano, ¿con fecha de caducidad?

Especialista explica en SUMEDICO Radio, cómo el relajarse, y vivir una relación sin culpas puede hacer inolvidable un momento.

  • 05/08/2013
  • 09:59 hrs.

Al verano se le relaciona con el poder, con la energía y con el amor, especialistas como Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell, en Nueva York, y Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, han dicho que el “amor de verano” tiene una base científica con fundamento biológico ocasionado por la testosterona.   

Estas especialistas explican que el amor y el deseo sexual, se debe principalmente a esta hormona, la cual aumenta cuando el día es más largo, y alcanza el nivel más alto en el mes de agosto.

Sin embargo, para el psicoterapeuta Fabio Alejandro Valdés esto tiene su explicación en que durante las vacaciones nos damos la oportunidad de vivir cosas que en la cotidianeidad no haríamos, pues regularmente nos ponemos varias barreras al relacionarnos emocionalmente con otra persona. 

Así lo comentó el especialista en SUMEDICO Radio: “Los amores pasajeros son más relajados, este tipo de relaciones no nos exigen, a diferencia de otras en las que nos la pasamos mal y quejándonos de lo que no nos dan; en estos casos tomamos lo que nos ofrecen”.

Por otro lado, este tipo de relaciones no tienen edad y tampoco fecha definida de caducidad, por ejemplo, Alejandro Valdés compartió el caso de una mujer de 80 años que nunca se había casado y terminó haciéndolo, a esa edad, con una pareja a la que conoció bailando danzón, un “amor de verano”. 

También, otro de los componentes que facilita involucrarse con otra persona en vacaciones, tiene que ver con el baile, cuando se agudizan los estímulos visuales y sensoriales. El especialista explica: "Bailar tiene que ver con seducción y sensualidad, con dar el permiso de dejarse llevar. Por ello es que es un estupendo principio”.  

Cómo no perder la conciencia 
Si lo vemos fríamente, dice Valdés, “todas las relaciones tienen una fecha de caducidad, porque se conoce a otra persona, porque los caminos se separan y hasta por la muerte. El problema es que  las relaciones las vivimos para mantenerlas y no para disfrutarlas. Siempre pensamos en estar más tranquilos y más seguros y esto muchas veces no ocurre nunca”.

“Debemos entender que el dolor es parte de la vida, por eso el hoy hay que disfrutarlo y dar el máximo,  y no tomar todo con demasiada seriedad, y mucho menos con culpa. Lo importante es revisar cómo nos  sentimos y, ¿por qué no?, darse un espacio para que esa otra persona entre en nuestra vida”. 

Y es que, según el psicoterapeuta, los seres humanos con frecuencia queremos escapar de los sentimientos negativos, como culpa, tristeza, dolor o miedo y los queremos evitar a toda costa, sin reflexionar en que los malos momentos nos enseñan, y si no fuera por ellos no podríamos aprender y valorar lo que en general ha valido la pena en nuestra vida.

“Sufrir es normal, cuando dejamos de pelearnos con las emociones y nos dejamos llevar por el factor sorpresa, podemos ver que, aunque nos vendamos la idea de que ya no somos atractivos, muchas veces llega alguien que te hace ver que sí, que estás equivocado y que puedes disfrutar, sin engancharte en lo negativo, e incluso vivir estas relaciones con sentido del humor”. 

Pero quedarse enganchado en una relación de este tipo también es un riesgo que se debe correr, pues en cualquier circunstancia una relación implica sentimientos, sensaciones y recuerdos que son difíciles olvidar, “la clave es disfrutar el duelo de la relación, analizando sus puntos buenos y malos, para mejorarlos en futuras relaciones, e incluso para pensar lo que te agradó de esa persona que conociste y que quisieras tener en una futura pareja”, señaló Valdés.

Disfrutar, entonces, antes que racionalizar el escenario, es clave al vivir el “amor de verano”, pues “las expectativas, la seriedad y las exigencias, son lo que desgastan, no éstas, sino cualquier  relación de pareja”.

Fabio Alejandro Valdés (*), psicoterapeuta, especialista en terapias familiares y constelaciones organizacionales.
@fabio_valdes   

 

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