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Vida Sana

Artrosis de cadera

  • 30/06/2016
  • 18:00 hrs.

La articulación de la cadera la forman, por una parte, la abeza del fémur y, por otra, una oquedad en el hueso de la pelvis que se llama cotilo. Las dos superficies óseas
están tapizadas por el cartílago articular. Alrededor de estos huesos están la membrana sinovial, los ligamentos y una potente musculatura. La artrosis de la articulación de la cadera consiste en el deterioro del cartílago de esta articulación. Es relativamente frecuente, aunque no tanto como la artrosis de rodillas o de manos. En general, es

propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes.


Se desconocen cuáles son los factores que desencadenan el proceso. Es posible que pequeñas alteraciones en la forma de la cadera, ya presentes en el nacimiento o en la infancia y que pasan totalmente desapercibidas durante la edad adulta, incidan de forma decisiva en el desarrollo posterior de la artrosis a este nivel.


Factores de riesgo


• Edad: es el factor de riesgo más fuertemente correlacionado con la artrosis de cadera, probablemente porque se producen cambios en la función y en la estructura del cartílago.


• Sexo: la artrosis en general suele ser más frecuente en la población femenina; sin embargo, la artrosis de cadera también se presenta en hombres.


• Raza: en la raza blanca (caucasiana) es más frecuente la artrosis de cadera.


• Obesidad: es un factor de riesgo para la artrosis de cadera, aunque en menor intensidad que en la artrosis de rodilla


• Otros: traumatismos, actividades deportivas intensas, determinados trabajos (agricultores o labores que soporten una gran sobrecarga física) y las anomalías congénitas de la articulación.


El síntoma fundamental es el dolor. El dolor en la artrosis de cadera se localiza en la zona de la ingle o en la nalga; en ocasiones, el dolor se corre por la cara anterior del muslo hasta la rodilla, lo que puede hacer pensar al paciente que es la rodilla la articulación lesionada.


Es muy importante saber que el dolor de cadera no se localiza en la zona del cuerpo popularmente conocida como "las

caderas". Esta zona, que en realidad se corresponde con la pelvis, nada tiene que ver con la articulación de la cadera y, por lo tanto, los dolores que ahí se localizan, tienen otro origen.


Al principio de la enfermedad, el dolor aparece al caminar y al subir y bajar escaleras. De forma progresiva, aparece dificultad para acciones tan elementales como cruzar las piernas cuando se está sentado, calzarse o ponerse unas medias.


Cuando la enfermedad está en sus comienzos, el dolor

desaparece por completo al tumbarse en la cama, por lo que no hay problemas para conciliar el sueño debido al dolor. Con el paso del tiempo, es normal que aparezca una cojera que se hace más llamativa conforme la enfermedad avanza. En los casos avanzados, el dolor no desaparece con el descanso, sino que puede durar las 24 horas del día, aunque lo normal es que haya oscilaciones.



La exploración de la cadera nos mostrará que hay una pérdida de la movilidad. Finalmente, la realización de una radiografía

nos mostrará los hallazgos típicos de la artrosis de cadera.


Cuando a uno le diagnostican de una artrosis, a lo primero que debe enfrentarse es a que se trata de un problema crónico, es decir, que no tenemos ninguna pastillita milagrosa que lo cure, ya que carecemos de un medicamento que sea capaz de regenerar el cartílago articular. Eso no quiere decir que uno tenga que resignarse con su dolor y con las limitaciones de la funcionalidad que conlleva.


Existen muchas medidas terapéuticas que nos van a ayudar a eliminar o disminuir el dolor y a una mejora de la calidad de vida. El tratamiento de la artrosis de cadera se basa en varios apartados complementarios entre sí y muy importantes.


 


 


 

Fuente: Sociedad Española de Reumatología


Actualizado el 18 de marzo de 2010

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