Biología genética, la solución a la infertilidad

Si después de un año de relaciones sexuales sin protección no se logra un embarazo es viable la reproducción asistida, dijo experto a SUMEDICO.

18/03/2011 9:22
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Infertilidad y esterilidad son términos semejantes en la actualidad y ninguno de ellos representa la imposibilidad absoluta del embarazo, por el contrario, si después de un año de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva no se logra un embarazo son procedentes los estudios para determinar las causas y poner a disposición de la pareja los avances de la biología  genética, conocida comúnmente por su gran aporte a la reproducción asistida.

Así lo explicó a SUMEDICO el especialista  Salvador Gaviño Ambriz, quien precisó que la infertilidad se denomina primaria cuando nunca se ha logrado un embarazo y secundaria cuando hubo embarazos previos.

Las causas pueden ser múltiples y se comparten tanto por la mujer como el hombre, es decir, puede haber problemas reproductivos en el sexo femenino o en el sexo masculino, como también una combinación de ambos.

Por fortuna, destacó el especialista de Reproducción Asistida de México, la biología genética ha alcanzado grandes avances y ofrece, de acuerdo a cada caso, una alternativa viable, entre las cuales destacan por su efectividad y mayor aplicación en el país: 

Coito programado: Consiste en sincronizar de forma adecuada la fecha y la frecuencia de los encuentros sexuales de la pareja, con el momento de la ovulación, para cubrir los períodos de mayor fertilidad de la pareja. La tasa de embarazo es de alrededor del 3%.
 
Inseminación  artificial: Esta es una técnica de a través de la cual se acorta la distancia que deben recorrer los espermatozoides lo cual  permite depositar una gran cantidad de ellos  en el fondo del útero para que puedan llegar suficientes hasta el ovocito. Los resultados con esta técnica  son en promedio de 20% de éxito en gestaciones por ciclo, es decir, una de cada cinco mujeres, queda embarazada en el primer intento.
 
Fertilización In Vitro: Este procedimiento se basa en la unión de óvulos y espermatozoides en un medio de cultivo para que fecunden, para ello primero se obtienen los ovocitos mediante aspiración  transvaginal de los folículos y posteriormente son inseminados en el laboratorio, poniéndolos en contacto con una concentración  adecuada de espermatozoides los cuales por sí mismos realizan el procedimiento de fecundación, como lo hicieran si se encontraran en el interior de las trompas de Falopio. De igual forma los ovocitos fecundados iniciarán la división celular  exactamente igual que si estuvieran dentro del tracto genital femenino, transformándose en embriones, los cuales serán finalmente transferidos al útero materno. Es como si la fecundación  se hubiera producido en las trompas de Falopio.

Los resultados en pacientes de menos de 38 años y con una buena respuesta ovárica al tratamiento (más de 8 ovocitos maduros) se acercan al 70% de pruebas de embarazo positivas por ciclo y cuando se realizan hasta 4 intentos, la tasa de embarazo es superior al 90% por paciente.
 
Inyección intracito-plasmática de espermatozoides: Esta es de las técnicas más revolucionarias en la biología genética y ha alcanzado un gran éxito: consiste en la inyección  de un solo espermatozoide dentro del ovocito, es decir, si ningún espermatozoide puede penetrar por sí¬ mismo dentro del óvulo  y fecundarlo, esto se realiza médicamente a través de unos finísimos microcapilares (no más gruesos que un cabello).  El porcentaje de fecundación  de ovocitos maduros es de aproximadamente un 70 por ciento.  La elección de este procedimiento debe realizarse en función  de la historia médica de la pareja tratada.
 
Criopreservación de óvulos y embriones: A partir de este proceso células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas (entre -80ºC y -196ºC) para disminuir las funciones vitales de una célula o un organismo y poderlo mantener en condiciones de vida suspendida por mucho tiempo. A esas temperaturas, cualquier actividad biológica, incluidas las reacciones bioquímicas que producirán la muerte de una célula, quedan efectivamente detenidas. Cuando un embrión sobrevive sus posibilidades de implantar van a ser las mismas que si fuera de manera natural. La congelación de los embriones se va a llevar a cabo con los embriones sobrantes de un tratamiento de reproducción asistida. De esta forma, las pacientes podrán en un futuro someterse a la transferencia de más embriones o podrán donarlos, tanto para otras parejas como para la investigación. Sin embargo, aclaró el doctor Gaviño Ambriz, esta técnica ha sido desplazada por las implicaciones éticas, morales y religiosas que implica.
 


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