Boca a boca no es la mejor opción

El debate por cual de los dos métodos de reanimación es el más eficaz llevo a dos estudios a concluir que el masaje es más fácil de enseñar y aplicar.

29/07/2010 3:46
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Ante ahogamientos, la ventilación artificial, también conocida como “boca a boca” es la opción más común para revivir a las presonas.

Sin embargo, un par de estudios revelaron que la reanimación cardiopulmunar por medio de masajes es igual de eficaz. Pero hay quien piensa que, tradicionalmente, este método se ha planteado mal, ya que sería más eficaz que los primeros auxilios realizados por personas no profesionales se limitaran al masaje cardiaco y omitieran la ventilación artificial, más conocida como boca a boca.

Los estudios, publicados la revista The New England Journal of Medicine inciden en el debate de cúal de los métodos es el más eficaz. Ambos han seguido en cientos de pacientes los resultados de dos clases de auxilios: la reanimación pulmonar estándar, que incluye ambas intervenciones, y la versión más novedosa, que se centra en la compresión pectoral y evita la ventilación. Y los dos coinciden en señalar que ésta última es la mejor opción, aunque con matices.

Una de las investigaciones, dirigida desde EEUU, concluye que la reanimación sin boca a boca no logra por sí misma salvar más vidas en el instante de la intervención, pero los pacientes que han recibido este auxilio tienden a evolucionar mejor que aquellos a los que se aplicó la variante tradicional, con boca a boca incluido.

El otro estudio, realizado en Suecia, resalta que no hay diferencias significativas entre la efectividad de ambas modalidades, por lo que, según sus autores, se hace preferible la variable más simple como medida de primeros auxilios, hasta que lleguen los profesionales y se hagan cargo del paciente.

Ambas estadísticas tuvieron en cuenta el resultado de los auxilios propiciados por testigos no experimentados y que seguían las instrucciones telefónicas de los profesionales sanitarios. El estudio estadounidense, dirigido desde los servicios de Emergencia de Seattle y la Universidad de Washington, analizó el progreso de casi 2.000 pacientes que habían recibido asistencia tras un paro cardiaco, la mitad de ellos con el método de reanimación habitual y la otra mitad sólo con masaje cardiaco. Sobrevivió un 11% en el primer caso y un 12,5% en el segundo, lo que no es una diferencia significativa. “Aunque hubo una tendencia hacia una mejor evolución” en varios grupos de pacientes.

Más fácil de enseñar

La investigación sueca, realizada por el Instituto Karolinska y la Universidad de Estocolmo, analizó datos de más de mil 200 pacientes. Al cabo de 30 días, había sobrevivido un 7% de quienes recibieron masaje cardiaco y boca a boca, y un 8.7% de quienes sólo tuvieron masaje cardiaco como primer auxilio. Tampoco esta diferencia permite afirmar que un método es mejor que otro, por lo que los autores se decantan por evitar la ventilación, con el fin de que la reanimación sea “más fácil de enseñar y de realizar”.

Tras un paro cardiaco, cada instante que pasa hasta que llegan los servicios de emergencia puede ser crucial para salvar al paciente, por lo que estas intervenciones -y el modo en que se realizan- tienen una importancia inestimable.

De hecho, los expertos no han parado de darle vueltas al asunto, y el procedimiento ha variado a lo largo de los años, siempre en el sentido de reducir el boca a boca a favor del masaje pectoral: en la década de los 80, se recomendaba una ventilación por cada cinco compresiones; en los 90, eran dos ventilaciones por cada 15 compresiones; ahora, se hacen 30 compresiones por cada ventilación.

“Lo esencial es iniciar el masaje cardiaco. Si la persona que está cerca es inexperta o tiene aversión al boca a boca, es mejor empezar con el masaje y no interrumpirlo”, indica María José Sánchez-Tello, presidenta de la sección de Estimulación Cardiaca en la Sociedad Española de Cardiología.

Oxígeno para el cerebro

Aunque, por supuesto, todo depende de la destreza de la persona que auxilia al paciente. “Yo sigo pensando que es bueno dar ventilaciones, si se sabe”, señala Ervigio Corral, subdirector general del Samur (servicios de emergencia de Madrid).

“La práctica habitual es ventilar: el cerebro no puede vivir sin oxígeno”, explica este experto, aunque aclara: “Normalmente, la gente está más preparada para dar masaje. Como no son profesionales, los técnicos se han preguntado si compensa que dejen de dar compresiones cardiacas durante el tiempo que dedican a la ventilación”. Es más, si el boca a boca no sale bien, puede causar vómitos al paciente, lo que a su vez podría provocarle la muerte.

Por supuesto, cuando llegan los servicios, enseguida aplican ventilación mediante botellas de oxígeno y respiradores. El reto está en recuperar el corazón, por un lado, y en hacerlo antes de que el cerebro haya sufrido daños irreversibles, por el otro. Pero, en cualquier caso, la mayoría de las veces es demasiado tarde. Madrid tiene una de las cifras más altas de recuperaciones neurológicas, que superan el 10% de los casos. En Estados Unidos, este dato ronda el 1%.

“Si llegas más tarde de los 10 minutos, el cerebro tiene lesiones irrecuperables”, explica el doctor Corral. (Con información de El Mundo)


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