Buscan vínculos entre rezar y sanar

Si se desea pedir por la salud del paciente es más efectivo orar cerca de esa persona que está enferma, dicen especialistas.

28/03/2013 11:16
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¿Rezar ayuda a sanar físicamente a las personas? Esta pregunta que intriga a los médicos, enfermeras, pacientes y trabajadores sociales y han generado un conjunto de 77 investigaciones, reconocidas por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) entre los años 2007 y 2013. Las conclusiones son opuestas y están divididas pero uno de los rasgos que emerge de estos estudios es que si se desea rezar por la salud del paciente es más efectivo rezar cerca de esa persona que está enferma.

Dos estudios que tocan los extremos son los realizados por la Universidad de Harvard en 2006, que afirma que no hay ningún dato que demuestre el poder curativo de la oración, en contraste con el estudio de la Universidad Estatal de Arizona, elaborado en 2007, donde sostiene que los rezos del paciente y de su familia sí tienen efectos positivos en algunos padecimientos psiquiátricos y en la recuperación en algunas enfermedades mortales como el cáncer.

Estos dos estudios son emblemáticos de las conclusiones que han encontrado otros 75 estudios en seis años.  En ambos estudios se reconocen dos  dificultades científicas para medir la relación entre rezos y sanación.

La primera dificultad es que, en todas las investigaciones médicas, se estudian dos grupos de pacientes para comparar resultados: a un grupo sí se le da la medicina que se está estudiando y al otro grupo (llamado grupo de control) no se le da el medicamento o se le da el medicamento que se usa antes de que surgiera el nuevo fármaco que se está estudiando. El problema para medir el poder del rezo o la oración es que sí se puede observar a los pacientes por quienes están rezando sus familiares o seres queridos, pero es imposible  asegurar que nadie está rezando por el grupo de los otros pacientes. Es decir, que no se puede diferenciar entre cuál es la causa de que se presente una mejoría  extra-médica.

La segunda dificultad científica para medir el efecto de los rezos sobre la salud del pacientes es que no se puede medir cual es la “dosis” de rezo que se le administró al paciente.  Aunque esta comparación poder resultar absurda, los médicos sí observan en los hospitales y salas de curación que hay grandes diferencias entre el tiempo que dedican a la oración diferentes familias y pacientes que están  experimentando  enfermedades graves y que esas diferencias en el rezo también tienen efectos muy diferentes entre pacientes.

Harvard dice que “no”

En el año 2006 la socióloga Wendy Cadge, investigadora de las universidades de Harvard y de Brandeis, hizo un análisis de 16 investigaciones médicas que se habían realizado en Estados Unidos desde 1965 hasta 2006, intentando averiguar las relaciones entre rezar y sanar. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Religion y concluyeron que  “aunque los rezos pueden aportar al paciente cierto grado de confort y bienestar, no es posible identificar ninguna relación directa entre el rezo y la mejoría fisiológica del paciente”.

El mismo estudio señaló que algunos de los estudios que se habían realizado hasta entonces en Estados Unidos sobre el efecto terapéutico de las oraciones habían sido tergiversados por las propias creencias religiosas o ateas de los investigadores que condujeron y publicaron esos estudios.

“No sabemos cuál fue el motivo original que llevó a médicos y científicos a realizar estas investigaciones, pero aparentemente  sus creencias previas jugaron un rol mucho mayor que su curiosidad científica”, indicó en su conclusión final Wendy Cadge.

Entre los argumentos que llevaron a Cadge a concluir que no había manera de probar que el rezo hubiera tenido alguna función sanadora estuvieron las dos grandes dificultades para comparar estos estudios con un estudio clínico convencional: es imposible distinguir entre pacientes por los cuales sí hay alguien rezando y pacientes por los que nadie reza, y no es posible medir algo parecido a una “dosis” de rezos en favor de la salud de una persona.

“Muchos de estos estudios hicieron esfuerzos realmente sobresalientes para poder medir el impacto de los rezos en los pacientes, pero es evidente que el tema a estudiar rebasa por mucho sus herramientas de investigación. A final de cuentas, los estudios terminaron reflejando más las creencias de los investigadores (a favor o en contra del rezo) que el fenómeno que querían indagar”, sostiene el reporte de la investigadora de Harvard y Brandeis.

La Universidad Estatal de Arizona dice que “sí”

Una conclusión diametralmente opuesta fue publicada al año siguiente, 2007. El profesor David R. Hodge, especialista en trabajo social  también realizó un meta-análisis de 17 investigaciones científicas realizadas antes de 2007 para intentar identificar el vínculo entre los rezos y la salud. Su conclusión fue que el rezo sí tiene el potencial de generar mejorías psicológicas y físicas en los pacientes que rezan y entre quienes rezan por los enfermos.

“Cada vez se han realizado más estudios sobre el efecto de los rezos en favor de la salud de otra persona. Algunos de estos estudios han encontrado efectos positivos y otros no han podido medir ningún efecto de los rezos. Cuando nosotros hicimos un análisis comparativo de 17 estudios sobre este tema encontramos que en ellos sí se reportan mejorías en el estado de numerosos pacientes. Aunque no se puede demostrar el vínculo directo de estas mejorías con los rezos, el resultado médico positivo entre los pacientes que fueron incluidos en los grupos de estudio sí existió y está reportado”, indicó en su estudio David R. Hodge.

El estudio de Hodge fue publicado en la revista Research on Social Work Practice que es una revista que también recopiló un conjunto de reportes de experiencias empíricas en las que los participantes  afirman haber atestiguado casos de sanación relacionada con  rezos.

“Esto es un estudio completo e inclusivo sobre un tema extremadamente polémico. Las herramientas disponibles dificultan llegar a una conclusión final pero sí permiten ver que hay reportes de problemas médicos o psicológicos en lo que la oración pudo ayudarles a recuperarse”, indica el artículo.

Los reportes de casos observados en los que se presentó mejoría incluían casos de personas con tumores, así como de personas con enfermedades psicológicas y psiquiátricas como la depresión.

“En general, el meta-análisis de las 17 investigaciones indica que la oración sí es eficaz. Pero hay que ser prudentes  y preguntarse: ¿Rezar es lo suficientemente eficaz como para cumplir los estándares médicos de intervenciones ya validadas? No. Por lo tanto no se debe atender un padecimiento únicamente basado en la oración o considerando a los rezos como elemento central. Debe considerarse como una apoyo que no se puede medir y que, en algunos casos singulares, puede usarse como el método principal de tratamiento. Pero esto no es aplicable a todos los pacientes”.


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