Cóctel de fármacos protege hígado de pacientes con VIH

Es difícil medicar a un paciente que desarrolla sida y se coinfecta con hepatitis B o C.

30/03/2015 9:42
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El 95 por ciento de los pacientes con VIH/sida tiende a coinfectarse con hepatitis B o C, debido a la inmunosupresión (disminución de la actividad y la expresión de componentes en el sistema inmunológico) que sufren. Aunado a ello, el daño hepatotóxico de los antirretrovirales merma la capacidad regenerativa de las células del hígado (hepatocitos), explicó Armando Butanda, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

Rolando Hernández, jefe de grupo en el Departamento de Biología Celular y del Desarrollo, y Armando Butanda, investigador asociado, descubrieron que la medicación de dos fármacos -la Zidovudina o AZT (un agente antirretroviral) y la Adenosina (precursor del ATP)- protege al hígado del daño tóxico secundario que presenta el antirretroviral, que si bien inhabilita la proliferación del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), también atenúa la proliferación de los hepatocitos, lo que altera su capacidad de regeneración.
 
Considerada una de las fases finales de cualquier hepatitis, la cirrosis inflama y cubre al hígado con una capa de colágena (proteína de estructura enrollada que forma fibras alrededor del tejido) y lo vuelve quebradizo y con apariencia similar a una pelota de esponja vieja, cuarteada por el uso.
 
Al respecto, Hernández advirtió que es difícil medicar a un paciente que desarrolla sida y se coinfecta con hepatitis B o C. La pregunta que siempre se hacen los galenos es qué patología tratarán primero, no hay una estrategia definida, además de que involucra gastos de salud importantes.
 
Tras 10 años de experimentación con ratas, descubrieron que al suministrar oralmente una dosis (por kilogramo de peso) similar a la administrada en pacientes humanos de Zidovudina y de Adenosina, disueltas en solución salina, es posible regresarle al hígado de rata su capacidad regenerativa normal.
 
“Los estudios han permitido extender el tratamiento a humanos monoinfectados con VIH y coinfectados con virus de hepatitis B o C, al mismo tiempo que la AZT cumple con su actividad antirretroviral, al inhibir la proliferación del VIH, la coadministración de AZT con la Adenosina evita que se dañe el hígado por efectos del medicamento. Además, se ha logrado la mejoría significativa de la función hepática”, indicó Butanda (Con información de UNAM).

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