Cálculos biliares no siempre son graves

Los factores de riesgo son la obesidad y el sobrepeso, ser mujer, haber tenido hijos o estar en edad fértil y tener más de 40 años.

27/11/2014 3:29
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Los cálculos en la vesícula son piedras de material duro que mayormente se forman por colesterol, en pocos casos se producen por otros materiales.

 
La vesícula biliar es un órgano con forma de pera situado debajo del hígado que se encarga de almacenar y liberar la bilis, un líquido que produce el hígado para digerir las grasas. Las piedras en la vesícula pueden no generar síntomas ni necesitar tratamiento.
 
Xavier Calvet, vicepresidente de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), dijo que se desconocen las causas de su aparición.
 
Sin embargo, añadió que los factores de riesgo asociados a su desarrollo son la obesidad y el sobrepeso, ser mujer, haber tenido hijos o estar en edad fértil y tener más de 40 años.
 
Esta patología es muy frecuente y no siempre presenta síntomas, pues dijo que cuando se descubren a causa de algún otro examen físico, como una ecografía del riñón, se prefiere no intervenir y seguir un tratamiento conservador ya que rara vez existe riesgo de complicaciones.
 
Mientras que si existen síntomas vagos que no pueden ser atribuidos con claridad a los cálculos, el especialista recomienda no actuar sobre ellos, pues podrían tener otro origen y empeorar el curso de otro trastorno existente.
 
Por ello, especificó que los síntomas y complicaciones que indican la necesidad de intervenir los cálculos biliares son el cólico hepático, caracterizado por dolor intenso debajo de las costillas en el lado derecho que puede acompañarse con nauseas y vómitos; la inflamación de páncreas al obstaculizar el flujo de enzimas digestivas del páncreas; o la obstrucción biliar, que impide que la bilis drene de forma adecuada y que da lugar a que la piel tome una tonalidad amarillenta.
 
El método más fiable y económico para diagnosticarlo y es la ecografía abdominal, aunque se pueden emplear otras técnicas más específicas cuando existen complicaciones como la afectación pancreática.
 
Para prevenirlos, sólo se puede actuar sobre el factor de riesgo del sobrepeso o la obesidad y seguir un estilo de vida que asegure una calidad de vida y salud a través del control del peso, la eliminación de tóxicos como el tabaco o el alcohol e integrar la actividad física en el día a día.
 
Su tratamiento, en caso de complicaciones, es la extirpación de la vesícula biliar a través de una colecistectomía, una intervención que se realiza por vía laparoscópica, lo que disminuye las molestias, dolor o posibles complicaciones con respecto a una cirugía abierta.
 
Tras la extirpación de la vesícula, el hígado libera la bilis al intestino; sin embargo, un porcentaje muy pequeño de las personas intervenidas pueden tener diarrea (Con información de Infosalus)

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