Células madre combaten esclerosis lateral

Gracias al trasplante de células madre del propio paciente es posible reducir la crudeza de los síntomas de la enfermedad, aumentando la sobrevida.

18/02/2013 5:49
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Células madre extraídas de la sangre periférica de un paciente con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) tienen la capacidad de convertirse en neuronas sanas, con lo que se abre una nueva puerta para el tratamiento de esta enfermedad, revelaron a SUMEDICO los doctores e investigadores mexicanos Héctor Martínez, María Teresa González-Garza y Jorge Moreno, quienes dirigieron el estudio en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey.

 
A esta técnica de donación se le conoce como “autología, o trasplante autólogo, y por medio de esta investigación demostramos que las células del paciente enfermo tienen la capacidad de convertirse en neuronas motoras que pueden reemplazar a las que se pierden a causa de la ELA”, dijo a SUMEDICO el doctor Jorge Moreno, uno de los líderes del estudio.
 
La ELA es una enfermedad rara, con una incidencia de uno a dos casos por cada 100 mil habitantes, muy agresiva, con un porcentaje de mortalidad de tres a cinco años entre el 90 y el 99%, que afecta la actividad motora del paciente aun cuando sus capacidades cognitivas se mantienen funcionando normalmente.
 
Uno de los pacientes con ELA más conocidos en el mundo es el científico Stephen Hawking.
 
“Existen dos tipos de ELA, la de progresión rápida, que es básicamente la misma enfermedad devastadora, pero también existe un tipo de progresión lenta, sin que se conozcan las razones, pero aproximadamente de cada 100, un paciente la presenta, y pueden pasar hasta 25 o 30 años con la enfermedad sin fallecer, pero es algo que se presenta muy poco, y Stephen Hawking tiene este tipo de progresión lenta”, explicó el doctor Moreno.
 
Respecto al estudio, el especialista explicó que no se trata de una cura de la ELA sino de un tratamiento que mejora los síntomas, “una mejoría en cantidad y calidad de vida para los pacientes, y hemos demostrado que el índice de sobrevida superó de 60 a más de 110 meses”.
 
Señaló que la fase experimental se encuentra en la fase de investigación con seres humanos.
 
La ELA es una enfermedad agresiva, cuya onda expansiva afecta tanto al paciente como a su familia, y tiene un impacto importante a nivel de depresión en ambos casos, “porque los pacientes tienen sus niveles cognitivos y emocionales al 100%, pero con una degeneración muy marcada del sistema neuronal motor”, explicó el investigador.
 
Esta debilidad motora no permite a los pacientes realizar movimientos tan sencillos como deglutir, y en ocasiones respirar o permitir que el corazón lata apropiadamente, lo que produce la muerte.
 
Por ello, mejorar la calidad de vida ante los síntomas es un gran avance, de acuerdo con los científicos, para comenzar a abordar la enfermedad desde otra perspectiva.
 
“Tomamos células madre de la sangre periférica, pasando el torrente sanguíneo por un equipo que separa las células y los núcleos, y regresa al paciente con glóbulos rojos, en este grupo que se queda fuera del organismo van las células madre, las cuales separamos y purificamos,y una vez purificadas se cuentan, caracterizan, se busca alguna debilidad y se envían al neurocirujano para que las implante en el paciente”, explicó la doctora María Teresa González-Garza.
 
Para obtener este tipo de células en mayor cantidad, es necesario realizar una estimulación de la médula ósea.
 
“Entonces las células, de tantas que son, se desbordan y van saliendo a la sangre periférica, así las recolectamos”, explicó el doctor Moreno.
 
El doctor Moreno señaló que la mejoría en los síntomas es “magistral en la primera semana, pero eso lo atribuimos al efecto placebo, a un efecto antidepresivo, porque al ser pacientes con un grado severo de depresión se sienten mejor cuando saben que estás haciendo algo por ellos, después la mejoría se estabiliza y el paciente se mantiene estable”.
 
Por su parte, la doctora María Teresa González-Garza explicó que lo que se pretende con este tratamiento es estabilizar la enfermedad, ya que, como la sobrevida es a tres años, el deterioro del paciente a los seis meses se encuentra en un estado muy grave, “cae estrepitosamente. vemos cómo se estabilizan los pacientes y presentan mejoría, con más fuerza muscular, mejor capacidad vital para sus reservas pulmonares”, indicó.
 
La condición de los pacientes sometidos a este tratamiento es estable y tienen una supervivencia mayor en relación con aquellos que no están siendo tratados, o bien, que cuentan con un tratamiento convencional.
 
Para acentuar la importancia de esta investigación, el doctor Moreno explicó que la ELA es una enfermedad que se ha tocado en muchas películas y tiene un lugar importante en el centro del debate por el suicidio asistido, o eutanasia, “porque puedes imaginarte el sufrimiento de un paciente que está activo mental y emocionalmente, pero no puede moverse”.

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