Células madre para corazones infartados

El trabajo busca comprobar si una única administración de células madre obtiene mejores, iguales o peores resultados que dos o tres inyecciones.

23/06/2010 6:04
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En SUMEDICO ya hemos hablado de los nuevos avances con respecto a las células madre, ahora se sabe que la regeneración de corazones infartados mediante la inyección de células madre es más eficaz y se mantiene durante más tiempo si se administran en repetidas ocasiones.

Así lo han constatado investigadores del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) y la Clínica Universidad de Navarra, tras un estudio experimental en cerdos cuyos resultados se han publicado en la revista “European Heart Journal”.

De acuerdo con los especialistas, hasta la fecha se habían efectuado investigaciones dirigidas a observar la eficacia de la utilización de células madre procedentes del músculo esquelético del propio paciente (mioblastos), en la regeneración de corazones infartados, en ellos se constataban beneficios iníciales en la recuperación de los tejidos.

Sin embargo, el actual trabajo busca comprobar “si una única administración de células madre obtiene mejores, iguales o peores resultados que dos o tres inyecciones”, como ha explicado Juan José Gavira, investigador principal y especialista en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.

El estudio se ha realizado en animales, administrándoles de una a tres dosis de mioblastos, separando cada administración por un intervalo de 6 semanas. Las inyecciones contenían entre 300 y 400 millones de este tipo de células madre.

Las células madre son las que se tienen en el organismo que forman los tejidos y órganos del cuerpo tales como el corazón, hígado, cerebro, hueso y la piel. Pueden diferenciarse y transformarse en tipos de células particulares que en condiciones controladas, pueden crecer y desarrollarse en tejidos, órganos y huesos. Además, una de las grandes ventajas, es que éstas células pueden reparar el sistema inmunológico.

Para obtener células madre del músculo esquelético del animal, es necesario practicar una biopsia del músculo de la pata, de forma análoga a lo que se realiza en los pacientes que participan en el ensayo clínico actualmente en marcha, explican los investigadores.

Entre las principales conclusiones obtenidas del estudio, “se ha observado que los beneficios eran mayores en aquellos animales que habían recibido tres dosis en lugar de una ó dos”, destaca el doctor Gavira.

Una sola dosis, insuficiente

Aunque con la primera administración de células madre ya se constataba una mejoría inicial de la función cardiaca, los parámetros de beneficio se perdían con el paso del tiempo, de acuerdo con el especialista.

Pero con este ensayo se ha comprobado que inyectando en varias ocasiones el beneficio obtenido es mejor y se mantiene durante más tiempo que con una única inyección.

Además, entre las posibles causas de la mejora de la función ventricular, el doctor Felipe Prósper, director de Área de Terapia Celular, apunta que los estudios a posteriores constataron que las células madre de músculo esquelético no evolucionan a células cardiacas, sino a células de músculo liso contribuyendo a la formación de nuevos vasos sanguíneos.

De ahí que la mejora provocada por la inyección de células madre radique en el aumento de la revascularización de la zona infartada.

El equipo de investigadores observó que las inyecciones de mioblastos obtenían también un efecto beneficioso en la reducción de la fibrosis de la zona infartada. La fibrosis implica la metabolización de un exceso de colágeno que a su vez repercute en una menor capacidad contráctil del corazón.

Terapias celulares

De los resultados obtenidos se abre un campo de investigación en la regeneración de corazones infartados mediante la aplicación de terapias celulares.

La Clínica Universidad de Navarra en colaboración con el departamento de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid dirigido por el profesor Fernández-Avilés, se encuentra desarrollando un ensayo clínico en pacientes infartados, el cual consiste en la administración de una dosis de mioblastos, obtenidos del propio músculo esquelético de la pierna de cada individuo.

Se trata de un ensayo que estudiará una muestra de 50 pacientes, de los que ya se han examinado más de 30. Su fase de reclutamiento continúa abierta.

Con información de Europa Press


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