¿Cómo apoyar a quien perdió un ser querido?

El duelo se divide en cinco etapas: negación, enojo, reconciliación, depresión y aceptación; dura aproximadamente dos años.

01/09/2011 8:27
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La muerte de todo ser querido es sumamente dolorosa, pero la enfermedad o fallecimiento de la pareja o de un hijo puede desencadenar una crisis donde la persona requiere de acompañamiento profesional, pero sobre todo del apoyo emocional de la familia para evitar un estado de depresión severo.

Así lo refirió a SUMEDICO la enfermera Rocío Erika Flores Espinoza (*), tanatóloga certificada por el Seguro Social y responsable de la Clínica de Tanatología del Hospital General de Zona No. 24 del IMSS.

Dado el gran impacto que enfrenta la persona afectada, sea familiar o amistad, es necesario que se actúe con certera para respaldarla, insistió al proporcionar algunos puntos básicos:

No decirles nada.- Generalmente no sabemos qué decir, porque en los hechos no hay palabras reales de consuelo, aseveró la especialista, por ello lo primero es abrazarlo, llorar junto con él, no emitir juicios como, por ejemplo en el caso de un hijo comentar: “es que Dios necesitaba un angelito”, porque la mamá o el papá están muy enojados porque perdieron un ser amado, lo mismo es en el caso si quien falleció fue la esposa o el esposo.

Validar su sentimiento.- Debemos respaldar los sentimientos de la persona, decirle: “yo también estaría enojado”, o “yo también estaría muy triste”.

Estar presente en los ritos funerarios.- Todas las religiones tienen rituales a seguir en los momentos de despedir a un ser querido que falleció, acotó la especialista, sólo cambia la filosofía, y esto es muy benéfico porque sirven como una terapia de vaciado, es decir, en estos momentos la persona afectada conversa de su ser querido muerto y llora repetidamente, y esto ayuda a sacar el dolor.

Estar atentos a signos de alerta.- El duelo tiene cinco etapas: primera, la de negación; segunda, de enojo o ira; tercera de reconciliación con su ser supremo o la vida tras la pérdida; cuarta, depresión; y quinta, aceptación.

Un duelo sano dura en promedio dos años, en los que se vive en un zigzag en dichas etapas; en el primero se sienten intensamente las tres primeras etapas; en el segundo año que es donde se sigue la vida ya sin la pareja o el hijo fechas importantes como cumpleaños, Navidad, etcétera, y se registran mayormente la cuarta y quinta etapa.

Signos de alerta

Pero si la persona da signos de alerta de un severa depresión, como como no levantarse en mucho tiempo, mantener un llanto constante a diario, entonces se debe buscar ayuda profesional, pues la Tanatología es un facilitador para reconocer el camino del dolor, al regreso a la normalidad.

Y en este proceso, la familia también debe de coadyuvar, dejar a un lado frases como “déjalo ir”, porque esto sólo es un estigma y complica los procesos de duelo, aseveró la tanatóloga, porque quien perdió a su ser querido está plenamente consciente de que ya no está y no va a regresar.

En todo caso es más sano darle una alternativa, como el que puede desarrollar muchas actividades, vivir nuevas experiencias con su propia familia, amigos o conocer nuevas personas, etcétera.

Para saber si el paciente tiene un duelo sano, concluyó Erika Flores, después de dos años se valora mediante un cuestionario que aplica el especialista en Tanatología.

(*)Enfermera Rocío Erika Flores Espinoza, tanatólga certificada por el Seguro Social, responsable de la Clínica de Tanatología Hospital General de Zona No. 24. E-mail: erica_tempatos9@hotmial.com; teléfono: 044-55-32 05 27 82 


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