¿Cómo enfrentaron el VIH?

Dos famosos deportistas estadounidenses decidieron hacer público su estado de seropositivo, lo que cambió su vida radicalmente.

28/11/2014 3:36
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Sólo hasta que Earvin “Magic” Johnson anunció al mundo que era portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la sociedad tomó conciencia sobre los alcances de la enfermedad y que la misma no era propia de los homosexuales.

 El 7 de noviembre de 1991, uno de los mejores jugadores de baloncesto, anunció que el VIH era otro desafío en su vida y aclaró que no había desarrollado la enfermedad del sida.
       
“La vida sigue y volveré a ser un hombre feliz”, manifestó el jugador estrella de los Ángeles Lakers, donde militó 12 temporadas.
       
Johnson prometió convertirse en un portavoz de los peligros del sida y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) e instó a la gente a tomar en serio esta amenaza, ser precavido en sus relaciones sexuales y se sometiera a pruebas.
 
En ese mismo año estableció la Fundación Magic Johnson, en 1991, con el fin de desarrollar programas y organizaciones comunitarias de apoyo que se ocupen de la educación, salud y las necesidades sociales de las diversas comunidades. 
      
El jugador no dio a conocer en su anuncio cómo creía que se había infectado con el virus; sin embargo, poco después confesó que se contagió por su “promiscuidad heterosexual”.
             
Johnson comenzó a aparecer públicamente para hablar ante jóvenes de todo el mundo sobre el VIH y el sida y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo nombró como un ejemplo para que los enfermos sepan que pueden hacer vida normal.
       
En la actualizada Johnson es un empresario exitoso, posee más de 125 cafés, una decena de cines, una cadena de restaurantes y varios gimnasios construidos a lo largo de todo EE.UU. y una facturación aproximada de mil millones de dólares.
                     
Otro deportista, que también padece del VIH es Greg Louganis, nació en California. Desde pequeño demostró su amor por el agua y los saltos de trampolín. 
 
A los 16 años ganó su primera medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Montreal y el oro por partida doble en las Olimpiadas de Los Ángeles.
 
En 1995 publicó su autobiografía “Breaking the surface” (Rompiendo la Superficie), donde dio a conocer que era seropositivo y su verdadera orientación sexual. Desde entonces se ha dedicado a dar charlas en diversas organizaciones sobre prevención del VIH, derechos para la población LGBT, así como en grupos de rehabilitación de alcohol, drogas y disléxicos.
 
“Aparte del régimen de pastillas, me mantengo físicamente activo: voy al gimnasio y hago spinning o yoga y me focalizo en aliviar el estrés en mi vida. Ese es el consejo más grande que le puedo dar a alguien viviendo con VIH”.
 
En 1988, seis meses antes de los Juegos Olímpicos, en un momento en que pensé que mi diagnóstico de VIH era una sentencia de muerte, mis pensamientos eran encerrarme lejos en mi casa y esperar a morir.
 
Louganis se suscribió al tratamiento oriental y occidental para vivir con el VIH. Se olvidó  del cóctel de medicamentos por la mañana y por la noche, junto con suplementos y hierbas chinas, con un tratamiento de una vez a la semana de la acupuntura para el apoyo inmunológico, así como el manejo del dolor por lesiones deportivas viejas. Su programa de ejercicio fue tan importante como el régimen de medicación.
 
“Descubrí que este es un problema que enfrentan muchos en mi grupo de edad. Pero no voy a ceder a los miedos de cambio, sino invertir mi energía una vez más en reinventarme”.

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