Cómo prevenir las enfermedades renales

Una vez que se establece daño en ese órgano es irreversible y progresa de forma continua.

11/03/2015 4:01
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La enfermedad renal crónica es una patología que genera enormes gastos y es un problema social. En adultos, la diabetes y la hipertensión son sus principales causas; en los niños, las malformaciones congénitas de la vía urinaria y el riñón, así como las glomerulonefritis.

 
Pero en todos los casos, “una vez que se establece daño en ese órgano es irreversible y progresa de forma continua. En la etapa final del padecimiento se requiere hacer diálisis o, en los casos más afortunados, un trasplante”, explicó René Olalde Carmona, egresado de la Facultad de Medicina.
 
El médico cirujano sostuvo que la incidencia mundial de enfermedad renal es un tanto discutida y las cifras no son exactas. En países desarrollados se estima que existen de uno a tres casos en estadios terminales por cada millón de habitantes, pero ésa sólo es la “punta del iceberg”, porque “hacia abajo” habría miles de enfermos que aún no presentan síntomas.
 
Las inducciones estadísticas establecen que una de cada 10 personas podría tener ese padecimiento en etapas no avanzadas y agravarse de forma paulatina hasta llegar a estado terminal.
 
“De ahí la trascendencia de la detección temprana, a fin de prolongar el buen funcionamiento de esos órganos”, expuso en el marco del Día Mundial del Riñón, que a iniciativa de la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales se celebra el segundo jueves de marzo (día 12), y cuyo objetivo es concientizar sobre la importancia de este órgano en nuestra vida, su cuidado, protección y las enfermedades que los afectan.
 
Los riñones, explicó, tienen básicamente cinco funciones de control: del agua corporal; de iones, como sodio, potasio y calcio; de la presión arterial; del equilibrio ácido-base y síntesis de hormonas, como eritropoyetina. “La parte más conocida es la eliminación de toxinas y sustancias de desecho (urea y creatinina), que se acumulan y nos enferman”.
 
Las fallas se pueden presentar desde su formación, por padecimientos que lo atacan directamente, por enfermedades autoinmunes, infecciones o por envejecimiento. 
 
Se trata de la vía más importante de “salida”; todos los desechos, los tóxicos, el producto de lo que comemos y tomamos, incluidos los fármacos, pasan por ahí y lo pueden lastimar.
 
Para combatir una enfermedad infecciosa se utilizan analgésicos y antibióticos, cuyos  desechos celulares bacterianos se vierten a la sangre y van a parar al riñón, donde pueden acumularse en el glomérulo y desencadenar inflamaciones severas o glomerulonefritis. Mientras que el llamado túbulo intersticio se daña por la acumulación de toxinas provenientes de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos.
 
En el caso de hipertensión arterial o diabetes, esos órganos trabajan en exceso y se produce un estado de hiperfiltración que los desgasta.
 
La diálisis es un buen tratamiento, aunque costoso y demandante; existen pacientes que duran en diálisis hasta 15 años o más, mientras, participan en un programa de trasplantes, que a su vez, se retrasa por la falta de disponibilidad de órganos.
 
Prevenir esta enfermedad se centra en hacer ejercicio, tomar agua, comer sano, checar la presión arterial y los niveles de azúcar, además de evitar la obesidad y el consumo de sal en exceso, cigarros, alcohol y medicamentos no prescritos (Con información de UNAM).
 

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