Cáncer de mama, etapa de aprendizaje y cambios

La enfermedad puede ser una oportunidad para conocerse a fondo y cambiar algunos aspectos de la vida.

15/10/2015 3:13
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A pesar de que el cáncer de mama es una etapa muy difícil en la mujer, también puede representar una oportunidad para renacer, reflexionar y cambiar aspectos de la vida.

La Dra. Dolores de la Mata Montoya, explica que el impacto físico y emocional que genera el cáncer de mama, provoca que la paciente decida hacer cambios a su vida, que pueda entrar en contacto consigo misma y que conozca sus verdaderas fortalezas.
“Por favor, no dejen que ningún aspecto de su vida se quede en un rincón. Vean esa etapa de su vida en como una oportunidad para replantear lo que quieren hacer con su vida y hacer grandes cambios”, explica.
Asimismo, indica que uno de los retos a los que se enfrentan las pacientes, es descubrir a las personas con las que pueden y no contar, situación que puede aumentar su fortaleza o detonar depresión.
“Muchas veces las pacientes se sorprenden de que las personas que menos creían, son las que tienen atenciones con ellas: les preguntan su estado, les ofrecen su apoyo, etc; sin embargo, muchas veces también pasa lo opuesto ya que aquellos que creíamos incondicionales, resultan que dan la espalda al enterarse del diagnóstico”, indica.
Algo muy importante que la doctora enfatiza, es que antes de volver al trabajo o a las actividades cotidianas se debe tener un tiempo de recuperación y de enfrentamiento del proceso  para estar bien física y sobre todo emocionalmente.
En caso de no tener poder realizarlo, es importante que entre el trabajo, los hijos y los deberes, las pacientes se tomen un tiempo para ellas, en el que descansen, mediten y piensen sobre lo que en verdad desean hacer con su vida a partir de ese momento.
La importancia de mantener estabilidad emocional
Por su parte la Dra. Ingrid Schroeder, Psiconcologa, menciona que durante el tratamiento del cáncer de mama, es vital tener una adecuada estabilidad emocional  para tener una mejor adherencia al tratamiento.
Schroeder señala que las personas que tienen una buena estabilidad emocional, se caracterizan por tener el control de sus emociones cuando hay problemas y que no muestran síntomas neuróticos o hipocondriacos, además de que tienen un enfoque mucho más realista de la vida y tienen menores índices de ansiedad y angustia, lo que es favorable en la lucha contra el cáncer.
“Muchos de los pacientes nunca se preparan para todos los efectos emocionales y cambios cuando se enteran que tienen cáncer. La mayoría se ponen a leer e investigar sobre los aspectos físicos y prácticos para saber que esperar de los tratamientos, pero muchos no investigan del posible estrés ni del proceso emocional al que se van a enfrentar”, subraya.
Ante esto, enfatiza que es importante tener un buen manejo emocional, principalmente del estrés debido a que puede tener graves consecuencias en la enfermedad como problemas digestivos, urinarios, sistema inmunológico debilitado y afecciones más graves como trastornos del sueño o depresión.
“Está comprobado que las personas que si utilizan estrategias para manejar el estrés con apoyo profesional, tienen menor índice de depresión y ansiedad, así como de los mismos síntomas de la enfermedad y del tratamiento.”
La experta menciona que uno de los errores más comunes que cometen los pacientes, es no expresar sus sentimientos y callar sus síntomas para evitar preocupar a sus seres queridos o porque también, sienten que al mencionarlos serán vistos como débiles o que se dan por vencidos, provocando que tanto para el paciente como las personas en su entorno, aumenten los niveles de ansiedad.
“El paciente debe aprender a verbalizar sus emociones, que tenga la capacidad de decir ‘hoy me siento triste’, ‘me siento estresado porque me van a dar los resultados’ o ‘estoy enojado porque no dormí en toda la noche’. Esto generará que la familia tenga la confianza de abrirse y platicar sobre cómo se sienten, lo que ayudara a bajar la ansiedad.”
“Mi vida cambió en mayo de 2014”
La Organización Mundial de la Salud (OMS), informa que el cáncer de mama, es el tipo más frecuente en mujeres tanto en los países de desarrollo como en los subdesarrollados y se calcula que al año se detectan aproximadamente 1.38 millones de nuevos casos y así como 458 mil muertes a nivel mundial.
Mantener un peso saludable, practicar alguna actividad física y tener una buena alimentación, principalmente después de la menopausia, son algunas medidas que reducen el riesgo de padecerlo; sin embargo, la enfermedad puede surgir en mujeres que llevan un estilo de vida saludable, como es el caso de Elena Martínez, quien fue diagnosticada a los 62 años de edad.
 “Me di cuenta de que tenía una cosa extraña en el seno derecho y dije ‘esto no es normal, yo no lo tenía’. Normalmente yo me hacía mis mastografías pero había dejado tres años sin hacérmelas. Cuando los médicos revisaron mi último estudio, dijeron que probablemente ahí ya se estaba gestando la enfermedad pero la imagen era muy mala, lo que puedo ser la causa de que no se detectará a tiempo”, narra.
Así como Elena, muchas mujeres en el país son diagnosticadas en etapas tardías, por lo que sus esperanzas de supervivencia se disminuyen. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informa que desde 2003, los decesos en el país, han ido en aumento: de 3 mil 933 en ese año a 5 mil 597 en 2013, siendo la principal causa la falta de tratamiento oportuno.
Cáncer provoca enojo y culpa
Recibir el diagnóstico, no fue sencillo para Elena, pues la angustia y el miedo se apoderaron de ella por no saber lo que iba a pasar, al grado de que creía que le estaban hablando de alguien más y no de ella.
El Psicólogo Luis Alberto Magaña, explica que esto ocurre en la mayoría de las pacientes debido a que el primer pensamiento que pasa por la mente es el de la muerte, lo que provoca una disminución de energía y angustia por el futuro.
Añadió que también surge el enojo y la culpa por haber enfermado, por ver sufrir a sus seres queridos o porque les duele ver los cambios físicos que están teniendo como el peso, caída de cabello, pérdida de senos, enfermedades subsecuentes a los tratamientos, etc.
Ante esto, el especialista indica que si es posible estar mejor, pero que eso depende única y exclusivamente del paciente, por lo que recomienda lo siguiente:
• Se deben vivir las pérdidas como la salud, la energía, la mama, etc.
• Entender que se está viviendo un proceso de duelo.
• Tener paciencia.
• Reenfocarse en los aspectos que el cáncer enseña y ver a la enfermedad como una oportunidad para volver a empezar.
• Aprender a ser fuerte.
• Sacar lo positivo de cada quien.
• Informarse con los médicos y especialistas sobre todas las dudas que surjan.
• Estar seguro de las decisiones de los tratamientos como las prótesis.
• Reinventarse, por ejemplo si se pierde el cabello, usar pelucas con looks diferentes, de mil formas o usar pañoletas que hagan sentir más confianza que combinen con la ropa, así como intentar nuevos maquillajes o atuendos. Hay que atreverse a probar nuevas cosas.
• Hablar con personas que también tengan cáncer, de esta forma se puede hablar libremente sin el miedo de sentirse incomprendidas.
• No permitir que el cáncer tome el control.

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