¿Café biodescafeinado?

Existen bacterias que se sienten cómodas en agua hirviendo

14/08/2017 4:49
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bacterias

El ambiente de una cafetera se considera semiextremo, más suave que el de una placa solar que resulta mucho más hostil para la vida.

Cuando pensamos que existen miles de bacterias a nuestro alrededor, lo primero que pensamos es en lavarnos de inmediato las manos y pasarnos después un antibacterial por si acaso. Pero no es tan simple como eso.

Resisten diversos ambientes

Existen bacterias que se alimentan de rocas, que viven del aire, que se instalan sobre las barras de uranio de las centrales nucleares, las que se sienten cómodas en agua hirviendo, en las fosas abisales oceánicas o en las capas más altas de la atmósfera, incluso algunas resisten en el vacío espacial.

Para Carles Pedrós-Alió, investigador del Centro Nacional de Biotecnología, “el hecho de no verlas hace que tengamos un concepto totalmente distorsionado del mundo que nos rodea”, dice a Sinc.

Cuando pensamos en el término biodiversidad nos vienen a la mente los documentales de animales, pero de las tres grandes ramas que conforman el árbol de la vida, bacterias, arqueas y eucariotas, las dos primeras son exclusivamente microbianas, “y la tercera es también invisible al ojo humano en su mayoría”, expone el microbiólogo.

Mientras que animales y plantas aparecieron hace unos 500 millones de años, las bacterias lo hicieron como mínimo hace 3. mil 500 millones, y han tenido tiempo de sobra para multiplicarse y diversificarse. Son tantas y tan diversas que a lo largo de la historia han moldeado la geología del planeta.

¿Dónde podemos encontrar bacterias?

Pero no hace falta irse lejos para encontrar ambientes extremos para la vida. También lo son el filtro de un lavavajillas, una placa solar, una sauna y hasta una cafetera. En todos ellos, Manuel Porcar ha demostrado que existen muchas y muy diversas bacterias.

“Este tipo de microorganismos aguantan condiciones de temperatura, PH y salinidad tan extremas como las que se encuentran en la industria, por lo que son muy interesantes”, declara el científico.

“Una máquina de café es un hábitat muy particular con dos factores de selección, la temperatura y la cafeína”, expone Porcar. Esta temperatura varía en función de si la cafetera es la de casa y se utiliza un par o tres de veces al día o si está en una oficina con una media de más de una decena de cafés diarios.

La cafeína sí es un factor constante. “Las bacterias que hemos encontrado están muy bien adaptadas a vivir con esta sustancia por lo que podrían ser útiles para aplicaciones tales como producir café biodescafeinado”, destaca.

El ambiente de una cafetera se considera semi-extremo, más suave que el de una placa solar que resulta mucho más hostil para la vida. Colocadas a pleno sol y en un ángulo que maximiza la radiación, su capacidad de retención del agua es mínima. “Es un infierno para vivir”, asegura el científico. También ahí han encontrado vida, comunidades bacterianas parecidas a las de desiertos cálidos como el Sahara o helados como la Antártida.

También pueden ser resistentes a la radiación ultravioleta

Su potencial aplicación deriva de su resistencia a la radiación ultravioleta. “En vez de usar una crema factor 50 como nosotros se protegen sintetizando carotenoides, y estos podrían utilizarse como suplemento alimenticio”, opina Porcar, quien también pertenece a la compañía Darwin Bioprospecting, cuyo objetivo es descubrir y cultivar nuevos microorganismos.

Las bacterias no generan devoción entre el gran público. “Es cierto que, en general, se asocian a infecciones, pero incluso en estas tienen un papel dual: por un lado, son las malas de la película pero también nos suministran las balas mágicas, los antibióticos, con las que matar a sus compañeras”, explica el microbiólogo Manuel Porcar.

(Con información de Sinc)


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