Calor o frío, respuesta de inclusión social

Las personas pueden sentir ambientes cálidos o fríos dependiendo de qué tan incluidas se sienten en los grupos a los que pertenecen.

14/02/2013 2:57
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 De acuerdo con Geoffrey J. Leonardelli y Chen-Bo Zhong, dos psicólogos de la Universidad de Toronto, realizaron dos experimentos para demostrar que el aislamiento social y los sentimientos de soledad y aislamiento producen una sensación física de frío.

La privación del contacto social causa estrés, en animales humanos y no humanos y  el rechazo no sólo produce ansiedad y depresión, sino que activa áreas del cerebro que regulan el dolor físico.

Con base en este conocimiento, el objetivo del estudio fue si realmente sienten frío las personas que están excluidas socialmente, debido a que la soledad suele estar acompañada de la percepción de una caída en la temperatura ambiental, mientras que la experiencia de la exclusión social podría no sólo evocar las metáforas conceptuales que ayudan a entender la situación, sino también a activar simulaciones perceptivas y sensoriales que cambian la percepción de esa temperatura ambiental, indica el estudio.

Para saber realmente lo que experimentaban las personas, los científicos, pidieron a los participantes que calcularan la temperatura de la habitación en el momento del primer experimento y que indicaran su preferencia entre alimentos fríos y calientes en el segundo experimento.

En el primer caso, los participantes fueron conducidos a un cubículo y se les dijo que el experimento consistía de varias tareas inconexas. Para empezar, fueron asignados al azar a una de dos condiciones, recordando una situación en la que hubieran sentido socialmente excluidos o incluidos.

Los participantes calcularon entre 12 y 40 grados, y los investigadores encontraron que a quienes se les pidió recordar una situación de exclusión calcularon temperaturas más bajas.

En el otro experimento la tarea consistió en lanzar una pelota y otra persona se las regresaba, pero luego de algunas veces, los participantes ya no recibieron la pelota, y con base en las experiencias de sentirse incluidos y excluidos con ese juego, los investigadores examinaron si los participantes socialmente excluidos tenían más probabilidades de buscar calor, según su preferencia por alimentos y bebidas calientes, que aquellos en el grupo de control.

Las conclusiones a las que llegaron y publicaron en Psychological Science, comprobaron que en efecto, las personas que sienten un rechazo social buscan más el calor debido a que sienten más frío.

Si bien el estudio se llevó a cabo con estudiantes de la Universidad de Toronto en cubículos y condiciones controladas, sus conclusiones podrían aplicarse a nivel cultural, para explicar las diferencias entre distintas sociedades.

El profesor Leonardelli indicó que esto puede explicar los síntomas de la depresión invernal, en la que el frío se asocia a sensaciones negativas o tristes.

También apunta a la posibilidad de que, mientras una taza de té caliente no puede reemplazar los sentimientos de vinculación, podría ayudar a regular y reducir esas sensaciones de aislamiento”.

El frío ayuda a un mejor trabajo en equipo

Sin embargo, explicaron que no ocurre lo mismo con el clima natural, que con el creado al interior de las habitaciones para combatir lo que nos molesta, es decir prender el aire acondicionado para evitar el calor excesivo natural, o el calefactor para reducir el frío.

Leonardelli explicó que “investigaciones recientes encontraron que habitaciones más frías motivaron a individuos a simular un servicio al cliente para comportarse con mayor cooperación”. (BBC)


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