Cáncer, oportunidad para realmente universalizar la salud: director del INCan

Tratamientos innovadores y personalizados brindan otra oportunidad de vida a pacientes con cáncer.

03/02/2019 5:15
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innovación en cáncer

La aplicación de tratamientos personalizados e innovadores ha permitido que las personas con cáncer tengan una mejor calidad de vida, afirman especialistas, quienes destacan que esta enfermedad dejó de ser sinónimo de muerte para ser catalogada como crónica.  

Actualmente hay otras alternativas que hacen que ese proceso sea personalizado y beneficie más a quienes viven con cáncer. Por ejemplo, tratamientos como las terapias blanco,  la inmunoterapia, la hormonoterapia, la radioterapia parcial y la radioterapia intraoperatoria.

El cáncer  puede ser el ejemplo “para verdaderamente universalizar la salud”, enfatiza el Dr. Abelardo Meneses García, director general del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), quienes impulsan una iniciativa de ley para que la prevención y atención de esa enfermedad se haga a través de un programa homogéneo.

Resalta que el objetivo de la iniciativa es que a través de la homologación todos los pacientes tengan los mismos derechos, por eso es fundamental terminar con las inequidades que existen respecto al trato y las oportunidades de vida que tienen los mexicanos frente al padecimiento.

“Queremos ser rectores para que todos los temas que tengan que ver con prevención, diagnóstico oportuno, tratamientos, acceso a medicamentos, cuidados paliativos, rehabilitación, financiamiento e investigación se atiendan a través de un programa homogéneo”, explica.  

Meneses García indica que “de lo contrario, unas instituciones actuamos un poco más en prevención, en diagnóstico oportuno y otros en el tratamiento. Todos con diferentes esquemas,  lo que dificulta tener resultados y trae inequidades que afectarán a algunos mexicanos, y habitualmente los afectados son los que viven en comunidades distantes y vulnerables”.

Dr. Abelardo Meneses García

El director general del INCan destaca que conseguir un programa integral de prevención y control de cáncer será un parteaguas que permitirá plasmar lo que es deseable para el país.

Respecto a la viabilidad de la propuesta, señala que es importante que se acepta como una iniciativa de ley y que hay voluntad política, ya que es analizada por las comisiones de Salud en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República.  

“Es importante que se pueda legislar, se apruebe en la Cámara, se implemente en todas las instituciones por ley y haya un presupuesto para fortalecer el programa, para que colegiadamente al momento de elegir tratamientos, lo discutan los expertos y se adopte en todas las instituciones del país”, expresa.

El director general del INCan también se manifiesta a favor de investigaciones que permitan elegir  medicamentos alternativos que sean rentables al comparar el costo y el beneficio para los paciente: “Debemos buscar estrategias para que los medicamentos sean más accesibles y que beneficien a un mayor número de pacientes con menor toxicidad”.

Aliento de vida frente al cáncer

“El cáncer es una enfermedad que no tiene palabra”, esa es la frase que hace que la sonrisa de Romualda Méndez Hernández desaparezca por un segundo.

Tras enfrentarse en dos ocasiones a esa enfermedad, ella sabe que es un enemigo traicionero (cáncer), pero al cual se le puede acorralar con algunos de los tratamientos innovadores que existen actualmente.  

La primera vez que Rommy, como la llaman de cariño, vio de frente al cáncer, fue hace 12 años, cuando le detectaron un tumor que estaba en etapa 3. El diagnóstico llegó cinco años tarde a su vida. Cuando tenía 31 años descubrió una bolita en su seno izquierdo, su médico lo confundió con una calcificación de leche, después con grasa.

Un día la invitaron a hacerse de nuevo la mastografía porque acababan de donar un aparato en el Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza” de la Ciudad de México, fue ahí donde a sus 36 años Rommy escuchó el diagnóstico: cáncer.

“Se me vino el mundo abajo, porque dije: ‘me voy a morir’ y lo primero que pasó por mi mente fue mucho miedo, por dejar sola a mis hijas”, quienes entonces tenían ocho y seis años, comenta esta mujer de tez morena y cabello lacio.

En ese momento comenzó su pesadilla, como ella le dice: en octubre la diagnosticaron y en noviembre le realizaron la mastectomía para extirparle el seno izquierdo. Después de la operación siguieron seis sesiones de quimioterapia roja.

Rommy tomó cada día un medicamento para inhibir las hormonas y justo cuando creía que había retomado su vida, la tormenta regresó  y con mayor fuerza. En esta ocasión el cáncer no sólo reapareció en el seno izquierdo, sino que se extendió hacia el esternón. Por segunda vez, recibió un diagnóstico tardío.

Al detectar con estudios el tumor en el esternón, el médico que la atendía se limitó a ofrecerle una disculpa. “Él me dijo: Sabes que hija, perdónanos, se nos fue de las manos, ya no tenemos nada que hacer aquí por ti. Vete al Hospital López Mateos, allá te van a  atender. Ahí es donde me están atendiendo ahorita y me están dando calidad de vida”, cuenta.

“En ese entonces el cáncer regresó más fuerte, con un diagnóstico más agresivo,  fue volver a caer otra vez. La primera vez caes profundo, pero después ya no porque yo me metí a un grupo de apoyo emocional para pacientes con cáncer de mama, en una asociación”, comenta Rommy mientras los rasgos de su rostro se endurecen, como si todos los recuerdos de ese momento regresaran a ella de golpe.

Romualda Méndez

El pronóstico no fue favorecedor, la primera opción era una cirugía para quitarle el tumor del esternón y un pedazo de costilla, pero nada aseguraba que quedara bien. Sin embargo se abrió otra oportunidad para ella cuando otro oncólogo le dijo que podían ofrecerle un tratamiento paliativo.

“Me han estado probando varios tratamientos, pero el tratamiento innovador que paró el cáncer o el crecimiento del tumor fue la inmunoterapia, éste es el trastuzumab con el Kadcyla. Es muy costoso, precisamente me decían que no me lo iban  dar porque yo ya no iba a vivir y que no tenía caso que invirtieran en mí ese dinero cuando lo podían ocupar en una paciente que sí se iba a salvar”, dice Rommy, pero su médico intervino para que se lo dieran porque es una mujer joven.

Recibió siete sesiones de medicamento, las cuales le aplicaban cada 21 días, la octava se la suspendieron porque su hígado presentó  toxicidad. Sonriendo, esta mujer de 48 años afirma: “Ese tratamiento para mí fue como el aliento de vida, porque paró el crecimiento del tumor y aparte los malestares no eran tan drásticos”.

Para ella lo mejor fue que no se le cayó el cabello como con la quimioterapia, tampoco sentía tantas nauseas y dos días después ya podía realizar su vida de manera normal, aunque recuerda que después de la aplicación los huesos le dolían como si le enterraran clavos o cuchillos en el cuerpo.

Una secuela del tratamiento es que Rommy ahora tiene algunos problemas de oxigenación, no puede correr, hacer ejercicio ni hacer zumba, que le gustaba mucho practicar, aunque se escapa a veces a bailar.

“Sentí que gané más con este tratamiento, no creció el tumor del esternón, entonces yo creo que valió la pena”, afirma ella con gusto, aunque recuerda que los resultados del medicamento se mantienen sólo por dos o tres años y no le pueden volver a dar otras sesiones.

Después la alegría de Rommy se va por un momento, hace una pausa, baja la mirada, suspira, se reincorpora y comenta: “El doctor me menciona que el cáncer que me dio es muy agresivo y que ya no tiene cura, en el momento que me diagnosticaron me dijo: ‘Lo único que vamos a hacer es ofrecerte tratamiento paliativo para que el cáncer no se siga disipando en tu cuerpo, pero no se te va a quitar’”.

La frase del médico parece retumbar en su mente como un recordatorio de que su cáncer ahora es crónico, que vive en ella, silencioso, dormido, y que por eso debe disfrutar cada día al máximo, ante el temor de que vuelva a despertar.

Rommy es uno de los más de 190 mil casos de cáncer que se registran en México anualmente, la diferencia es que ella tuvo acceso a un tratamiento innovador que le ha permitido mantener controlada la enfermedad y tener una mejor calidad de vida.

Innovación brinda nuevas oportunidades 

El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad en  la que las células se transforman en tumorales, cuyas alteraciones se deben a diversos factores genéticos, físicos, químicos y biológicos.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Cancerología, la incidencia de esta enfermedad es de 131.5 por cada 100 mil habitantes. Además, en promedio se registran 85 mil muertes al año por esta enfermedad.

Global Cancer Observatory indica que en 2018 se registraron 190 mil 667 nuevos casos en la República, mientras que 471 mil 497 personas sufren esta enfermedad desde hace más de cinco años.

En las mujeres tiene mayor prevalencia el cáncer de mama, de tiroides y cervicouterino; mientras que en los hombres los tumores se presentan en la próstata, testículos y pulmón.

El estudio titulado “El impacto de la innovación farmacéutica en la mortalidad del cáncer en México 2003-2013” muestra que la utilización de nuevos medicamentos lanzados entre 1991 y 2001, redujeron 16% la tasa de mortalidad por cáncer estandarizada por edad.

No existen cifras más recientes que permitan conocer el impacto actual de la utilización de tratamientos innovadores; sin embargo, especialistas en el tema afirman que estos medicamentos brindan a los pacientes una mejor calidad de vida, aunque no son viables para todos los casos.

“Creo que es arriesgado decir que se tiene ya cura para el cáncer; sin embargo, en este momento podemos hablar de que hay tratamientos y terapias muy innovadoras que sí pueden brindar a los pacientes mejor calidad de vida durante mucho tiempo”, afirma Miryana Pérez Vela, directora de Programas de la Fundación Rebecca de Alba.

Miryana Pérez Vela

Ella recuerda que anteriormente sólo existían la cirugía y la quimioterapia, pero desde hace algún tiempo han surgido otros tratamientos como las terapias blanco y la inmunoterapia, que tienen grandes beneficios para los pacientes y menos efectos secundarios.

Las terapias blanco van dirigidas particularmente al tumor. Para poder aplicarla al paciente se realizan pruebas histoquímicas, con el fin de conocer las mutaciones de las células tumorales, por lo que no es recomendado para toda la gente.

La hormonoterapia también ha tenido un auge recientemente, explica Felipe Villegas, director médico de la Fundación del Cáncer de Mama (Fucam), quien añade que este tipo de tratamiento se utiliza para combatir algunos tipos de cáncer, como el de mama:

“Los medicamentos han ayudado a que el bloque hormonal sea más efectivo y que se tengan también mejores respuestas en el tumor, en el riesgo de recaída y de mortalidad”, afirma.

El especialista menciona que en tratamientos que se usaban anteriormente con mayor frecuencia, como la radioterapia, también se han realizado innovaciones para que tengan menos efectos tóxicos en el paciente.

Por ejemplo, para tratar el cáncer de mama se realiza radioterapia parcial, en la cual se radia solamente donde estaba el tumor. También está la radioterapia intraoperatoria, que se aplica durante la cirugía y ayuda a que la mujer no necesite ese tratamiento después.  

Dr. Felipe Villegas

Ambos expertos coinciden en que el cáncer dejó de verse como sinónimo de muerte, para ser catalogado ahora como una enfermedad crónica, hecho que atribuyen a que los tratamientos son personalizados y a que existen nuevos medicamentos que brindan mejor calidad de vida:  

“Actualmente tenemos tratamientos específicos dependiendo del tipo de tumor. Antes se daba el mismo tratamiento, la misma quimioterapia, el mismo tipo de cirugía, de radioterapia a todas (las personas); a algunas les iba muy bien porque era el tratamiento que necesitaban, a otras no les respondía porque ese tratamiento no les servía”, explica el doctor Villegas.

“Hay una nueva tendencia, un nuevo paradigma que habla de que la medicina tiende a ser personalizada, o sea somos individuos y las enfermedades dejan de ser como un gran cartabón que se aplican a todos; por eso también el tratamiento es o tendría que ser personalizado”, destaca Pérez Vela.

Por su parte, el doctor Meneses reitera la importancia de las nuevas terapias para hacer frente a varios tipos de cáncer, destacando que para que resulten efectivas se deben tomar en cuenta distintas perspectivas, como en el siguiente video, donde explica sobre la inmunoterapia:

“Contra todo pronóstico, seguimos vivas”

Sandy Alatorre y Margarita Aguilar son hermanas de vida, comparten una historia, están en el mismo campo de batalla. Desde hace algunos años se conocieron en Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) y se han vuelto inseparables.

Se abrazan, sonríen, se apoyan mutuamente. A Sandy le detectaron cáncer de mama hace dos años, cuando notó que tenía unas bolitas en uno de sus pechos. Los médicos detectaron que ya le había hecho metástasis en clavícula y ganglios.

Primero fue sometida a una mastectomía radical, después recibió sesiones de quimioterapia y de radioterapia. Actualmente toma un medicamento como parte del tratamiento y próximamente le van a a realizar otra cirugía para retirarle la matriz y evitar que la enfermedad se propague.

“Cuando te dicen cáncer piensas: ‘Me voy a morir’, te ves en un ataúd y la verdad es que no”, afirma Sandy alegre y levantando el pompón que lleva en la mano. A sus 41 años dejó su empleo como modelo y edecán, pero destaca: “Vivo al máximo, vivo sonriendo, no pienso qué voy a hacer mañana porque sólo sé que vivo hoy”.

Por su parte, Margarita fue diagnosticada con cáncer de mama hace ocho años, desde entonces ha recibido en total tres tratamientos de quimioterapia, 15 sesiones de radioterapia y dos cirugías.

En la primera etapa el cáncer le hizo metástasis en el hígado, pero el tratamiento le ayudó a que desapareciera de esa parte del cuerpo. Cuando pensó que ya lo estaba superando, nuevamente apareció un tumor en los ganglios del lado izquierdo, los cuales le extirparon y fueron la causa de que le aplicaran otras quimioterapias.

“El proceso no ha sido fácil, ha sido complicado, ha sido…”, Margarita hace una pausa en su respuesta, titubea, la alegría que refleja su rostro cambia, sus gestos muestran expresiones mezcladas, como si los recuerdos volvieran a ella en cadena,  y entonces continúa “…muy fuerte, desde el momento que recibí el diagnóstico. Pasar por tantas situaciones y de repente ver que ya regresó o que no me ha soltado”.

Con orgullo, esta mujer dice que “contra todo pronóstico sigo viva y ha sido por el tratamiento, por la medicación, por la suma de todo”.

Sandy Alatorre y Margarita Aguilar

Mayor cobertura, el principal reto contra el cáncer

Para Mayra Galindo, directora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, los servicios de salud han mejorado en los últimos 20 años, pero aún no tienen la capacidad para atender a todas las personas que padecen cáncer.

Alerta que hay rezago en la profesionalización de especialistas y que en algunas ocasiones los hospitales no cuentan con el personal necesario para brindar servicio a toda la población:

“De los medicamentos puedo decir que algunos son maravillosos, pero el problema es que la mayoría de la población no tiene acceso a ellos”, lamenta.

Mayra Galindo Leal

Miryana Pérez Vela, directora de Programas de la Fundación Rebecca de Alba, destaca que aunque las terapias innovadoras representan beneficios enormes para quienes padecen cáncer, el acceso a esos medicamentos es uno de los principales retos debido a que son costosos.

“Muchos tipos de cáncer están relacionados con desinformación, con pobreza, y en México tenemos una población de escasos recursos que no tiene acceso a prevención ni a detección temprana, por eso el cáncer sigue siendo fatal”, enfatiza.

Miryana añade que “el precio de una inmunoterapia puede ser altísimo y quien tiene acceso a esas terapias es un número muy reducido de personas”.

El Seguro Popular es la opción para la población que no está afiliada al Instituto Mexicano del Seguro Social o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, pero existen limitaciones.

En la dependencia se brinda atención para todos los tipos de cáncer en niños, pero su cobertura solamente incluye siete tipos de cáncer en adultos: cervicouterino, mama, próstata, testículo, de colon, ovario y un tipo de linfoma, esto aunque aunque existen más de 200 variantes.

“En el Seguro Popular los tipos de cáncer que están cubiertos, en la mayoría de los casos sí les estaban dando los medicamentos innovadores, en algunos casos no, pero en la mayoría podemos decir que estaban recibiendo el mejor tratamiento”, resalta Galindo.  

Uno de los casos que son atendidos en instituciones del Seguro Popular es el de Ana Lupe, quien libra una batalla contra el cáncer cervicouterino y al mismo tiempo se enfrenta a los retos económicos para costear la enfermedad.

“La gente no  muere de cáncer, sino porque no tiene para un tratamiento”

Los labios rojos de Ana Lupe Morales Rey son un reflejo de su personalidad, muestran la pasión de una mujer que a sus 37 años lucha contra el cáncer. El 21 de marzo del año pasado recibió la noticia de que padece cáncer cervicouterino en etapa 3, el cual es de alto riesgo.

Todo comenzó con hemorragias. Cuando acudió al hospital le dijeron que era un mioma, pero al operarla el diagnóstico cambió, también tenía un tumor en la vagina y otro en el pulmón.

Recibe atención en el Seguro Popular, en donde le han aplicado dos tratamientos de quimioterapia. Las primeras cuatro sesiones fueron con un medicamento que no tuvo el efecto deseado, las últimas seis fueron con otro más fuerte y más costoso, pero con el que vio mayores beneficios.

“Me cambiaron de tratamiento, que fueron estas seis quimioterapias y, gracias a Dios, desapareció el tumor de la vagina y el del pulmón. Ahorita el único que tengo, por el que estamos peleando, es por el de la pelvis. Espero primero Dios ya termine esto, porque sí es algo difícil y pues los tratamientos son caros, la verdad. Es algo muy difícil para mi familia”, dice Ana.

Ana Lupe Morales

El cáncer no sólo ha mermado su salud, sino también la economía de su familia, ya que han tenido que trabajar más y pedir prestado para poder comprar el medicamento que necesita. El del segundo tratamiento le costaba 17 mil pesos y tenía que adquirirlo cada 21 días.  En la Fundación Rebecca de Alba A.C. la han apoyado con más de la mitad del valor.

“Si no tuviera el apoyo a lo mejor ya me hubiera muerto, porque de dónde saco tanto dinero, 17 mil pesos cada 15 días”, comenta Ana, su voz denota angustia y cierto coraje, quizá por la impotencia que siente de no poder ayudar a sus seres queridos.

“Yo se lo he dicho a mi familia, la gente con cáncer, de verdad, no se muere de cáncer, se muere porque a veces no tiene para un tratamiento, porque la verdad es muy caro”, afirma esta mujer mientras cierra el puño y sus gestos se endurecen.

Destaca que ha recibido excelente atención en el Hospital Juárez de México, pero considera que es necesario que en el Sector Salud haya más acciones que ayuden a los pacientes para adquirir los medicamentos, ya que aquellos que son innovadores, son los más caros y por eso no se los recomiendan.

Las lágrimas ruedan por las mejillas de Luis Morales, padre de Ana, al recordar el dolor que ha vivido al verla sufrir, por eso afirma que su mayor deseo es que en la siguiente revisión que tiene el 7 de febrero,  “le digan a mi hija que está limpia, que ya no tiene nada. Dios es muy grande y muy bueno”.

Presupuesto para 2019, una incógnita

Las organizaciones de la sociedad civil señalan que aún no está clara la manera en la que se va a distribuir el presupuesto destinado para este año a la atención y prevención del cáncer, por lo que destacan la necesidad de que haya mayor transparencia en el proceso.

“Hay mucha incertidumbre. No se ha hablado nada del fondo de gastos catastróficos para estas enfermedades, pero lo único que sí supe es que dentro de la Cámara de Diputados hay un ramo en el que se dieron partidas especiales al Instituto Nacional de Cancerología para atender pacientes de cáncer de pulmón, de mama, de ovario y cervicouterino, pero esa es la parte más transparente”, explica Mayra Galindo.

Por esa razón a ella le gustaría tener la oportunidad de sentarse con las autoridades del Sector Salud, para conocer los detalles sobre los recursos y cuál será su destino. “Habrá que esperarnos un poco hasta que esto ya quede bien organizado”.

Al respecto, el Dr. Abelardo Meneses García detalla las nuevas reglas para aplicar el Seguro Popular en los casos de enfermos de cáncer.

Señala que los gastos catastróficos que es el rubro en el que se incluye en cáncer, quedará centralizado, es decir, la Federación lo manejará  para ampliar el número de beneficiarios, debido a que hay alrededor de 20 millones de mexicanos que carecen de cobertura social.

“El principal cambio es que se centralice el control del uso de los recursos, porque la duda que existió es que se estaba haciendo en los estados con los recursos derivados de la cobertura que estaba dando el programa de gastos catastróficos del Seguro Popular. Lo que se quiere es centralizar para controlar el destino de los recursos y no trabajar tanto en enviar recursos, sino enviar en especie a través de compras consolidadas”, concluye.

Con información de Claudia Lemuz Hernández, corresponsal.


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